Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

miércoles, 30 de mayo de 2012

¡¡¡¡OJALÁ ESTA NOTICIA FUESE REAL!!!!!. " El niño autista puede ser rescatado"

Cortesia: Prensa Biotecnoquimica
Durante muchos años, se pensó que el autismo era una enfermedad estática y conductual del sistema nervioso central
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El autismo en los niños puede ser revertido, con un tratamiento llamado “intervención biomédica”, que consiste en la limpieza del organismo en base a dietas para detoxificarlo y luego, nutrición con vitaminas y enzimas adecuadas. La mejoría para el niño es significativa.

Durante muchos años, se pensó que el autismo era una enfermedad estática y conductual del sistema nervioso central.  Hoy en día, la medicina moderna, avanzada, sostiene que el autismo en los niños es una enfermedad multifactorial, que incide en muchas partes del organismo y es  causada por una combinación de factores ambientales (como intoxicación por metales tóxicos),  nutricionales (alergias a alimentos), e incluso emocionales (niños abandonados desde el punto de vista afectivo y con falta de estímulo).

Ya se sabe que esta discapacidad ataca no sólo al sistema nervioso central y que es una enfermedad del tracto gastrointestinal y sistémica que incluye trastornos mitocondriales metabólicos adquiridos.

Sin embargo, se puede revertir el autismo siempre que no sea un daño genético, ya que hay defectos genéticos que pueden producir autismo y representan sólo el 0,02%.

-- El autismo es una  disparidad del desarrollo neurológico, que implica que hay un defecto neurosensorial y al mismo tiempo,  una inflamación inmunológica, el estrés oxidativo que afecta otros órganos y sistemas, sostiene la Dra. Lorena Benarroch, inmunólogo clínico, pediatra, que trabaja en el área de deficiencias primarias, alergias de alimentos y autismo.

Según la especialista, el autismo es más frecuente en los varones y en las hembras es más severo. Explica que el espectro autista comprende muchos tipos de autismos: desde el niño que tiene déficit de atención con hiperactividad;  los hipersensibles neurosensoriales; con déficit de aprendizaje, ya sea comprensivo o expresivo; hasta el autismo verdadero que puede ser leve, moderado y severo y luego, el extremo, que comprende el Asperger.

Revertiendo el autismo en el niño

Según la experiencia de más de quince años en su consulta, la Dra. Benarroch ha comprobado como el autismo puede ser exacerbado  por factores ambientales, como los metales pesados, alergias a  alimentos o tóxicos por virus. Factores contaminantes como el plomo de las pinturas, el plástico, las tinturas en las ropas, inciden en la salud de estos niños. Por ello, hay que determinar los niveles de contaminación y detoxificarlos.

Igualmente, la alimentación es fundamental porque 90 por ciento de los autistas tienen déficit gastrointestinales. La Dra. Benarroch comprobó en su consulta que niños con déficit de atención e  hiperactividad, al suprimirles  la leche y el trigo, a veces, el huevo, al mes,  las mamás regresaban felices, ya que el niño se había mejorado notablemente. “El tratamiento consiste en limpiar el cuerpo con una dieta de los alimentos que conocemos que pueden hacer daño, en este caso, retirando gluten (que es trigo) y caseína (que es leche). El 80 % de los niños que son tratados nutricionalmente, con una dieta sin gluten y caseína, sin azúcar, sin preservantes ni colorantes, han sido beneficiados enormemente, con mejoras sustantivas en el comportamiento y en la concentración”, sostiene la inmunóloga.

Destaca que los niños autistas deben ser atendidos por un equipo multidisciplinario de pediatra, neuropediatra, inmunólogo, gastroenterólogo y psicólogo
, y muchas veces, un otorrino, para evaluar la audición. El tratamiento abarca nutrición, inmunología, gastroenterología y psicología.

A los padres les recomienda la intervención biomédica, ya que de ellos depende la recuperación de su niño autista: cambiando los hábitos de vida por unos más sanos, ingiriendo una adecuada alimentación, eliminando todos aquellos alimentos perjudiciales que han sido tratados con pesticidas o que han sido manipulados transgénicamente, la comida llena de colorantes, preservantes, hormonas y alimentos llenos de espesantes (como el glutamato monosódico).

La mejoría con este tratamiento, asegura la Dra. Benarroch, es asombrosa y el niño autista sí logra ser rescatado, salvo que tenga un daño genético.

NOTA: A mi hija le hicimos todos los análisis que se suponen necesarios para un buen diagnóstico, tales como "índice de metales pesados en su organismo", "presencia de mercurio"; no está afectada por el Síndrome de Angelman ni por el Síndrome del X frágil; su Resonancia salió perfecta; su escáner cerebral, lo mismo; no tiene predisposición a la epilepsia; foniátricamente es perfecta....luego, dejaría noticias como ésta en "barbecho". Lo que si puedo afirmar que afectó negativamente su desarrollo metabólico fue el tratamiento con "RISPERDAL"

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