Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

martes, 19 de junio de 2012

"VIVO CON DOS ADOLESCENTES: UNA "ESPECIAL" DE 14 AÑOS, OTRA ESPECIAL, DE 13 AÑOS" (M.A.M.)

Tendría que empezar por definir que es la "Adolescencia". 

Podría decir que es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un período de transición que tiene características peculiares. Se llama adolescencia, porque sus protagonistas son jóvenes que aún no son adultos pero que ya no son niños. Es una etapa de descubrimiento de la propia identidad (identidad psicológicaidentidad sexual...) así como de la de autonomía individual.

En el aspecto emocional, la llegada de la adolescencia significa la eclosión de la capacidad afectiva para sentir y desarrollar emociones que se identifican o tiene relación con el amor. El adolescente puede hacer uso de su autonomía y comenzar a elegir a sus amigos y a las personas que va a querer. Al llegar a la adolescencia, puede hacer uso de cierta capacidad de elección para poner en marcha uno de los mecanismos mas significativos de esta etapa. Llevando implícita la capacidad para discriminar sus afectos: querer de diferente manera a cada persona que le rodea y personalizar sus afectos.
El adolescente esta en un camino medio entre la edad adulta y la infancia, en lo que hace referencia a la vivencia de sus emociones, estando presente una mezcla singular de sus comportamientos. Todavía tiene una forma de manifestar sus deseos mediante una emotividad exacerbada o con la espontaneidad propia de la infancia, pero ya empieza a actuar de una manera sutil en las interacciones, o con una cierta represión relativa de sus emociones, tal como hace el adulto.

Vale!!!...Todo esto es válido para mi hija especial de 13 años pero, ¿Puedo aplicarlo a mi hija "especial" de 14 años".

El verano pasado Julia tuvo su primera menstruación. Estuve más de doce meses buscando información sobre la llegada de la regla en las niñas con autismo y ¡¡¡no encontré absolutamente nada!!!. Únicamente hace alusión a ello, Temple Grandin en una entrevista que encontre en Google; aún así, la información era muy pobre y escueta.

¿Qué hice cuándo llegó del "día h"?. Tomarlo con la mayor naturalidad posible y desarrollar un paquete de conductas muy similares a las utilizadas a los dos años y medio cuando suprimí los pañales. Le expliqué que no podía quitarse la "compresa" porque "se ensuciaba". Le enseñé a cambiarse cuando ella "notase" que era necesario. Por supuesto, al principio no fue fácil, pero puedo asegurar un año después que "esos días del mes" Julia los vive con gran naturalidad.

Tenía miedo que sus nervios se viesen afectados, que el dolor menstrual le alterase, pero, al contrario de lo que me ocurrió a mí, la menarquia supuso una "inyección" de tranquilidad y, aparentemente, su comportamiento no indica un "dolor físico".

En cuanto a las restantes características de la pubertad, si bien Celia cumple con todas, Julia está muy lejos de cumplir con ciertos requisitos que se consideran básicos en una niña que ha entrado en la adolescencia.

Julia ha expermentado un desarrollo biológico y sexual, pero no ha conseguido lo mismo en el campo psicológico y social. Sin embargo, su hermana Celia, sin haber pasado aún por la fase de menarquía, presenta un claro desarrollo biológico, psicológico y social, sin embargo en el campo de la sexualidad sigue siendo una niña sin el más mínimo interés en ese aspecto.

En cuanto al aspecto emocional, Julia no ha sufrido ningún cambio. Celia, por el contrario, está sufriendo una eclosión afectiva que le permite sentir y desarrollar emociones; la relación que tiene con las que son sus "amigas del alma" es más parecida a una relación amorosa que de amistad. Entre ellas utilizan con absoluta naturalidad expresiones como "te querré para el resto de mis días", "eres lo mejor que me ha pasado en mi vida" ( sé que no debería haberlo hecho, pero este pasado fin de semana, Celia celebro su 13º cumpleaños y leí las notas escritas por sus amigas y eran ¡verdaderas declaraciones de amor!).

Para terminar voy a hacer referencia a la importancia que dan Julia y Celia a su imagen exterior, esa que ofrecen a la gente que realmente les importa. Pues bien, Julia no presta el más mínimo interés por su aspecto físico, lo único que desea es ir cómoda y está por encima de marcas o normas en el vestir. Muy al contrario, Celia lleva el cuidado de su imagen exterior tanto a su forma de vestir, siguiendo las pautas que marca la "sociedad adolescente), como su cuidado personal (presta una gran atención al uso de jabones y cremas para eliminar las terriblemente molestas "espinillas") o las relaciones sociales, cuidando al máximo a su grupo de amigas.

¿Quién de las dos es más feliz?.

Yo diría que las dos son felices aunque viven la adolescencia de manera diferente. Julia sigue siendo la niña feliz que siempre ha sido. Celia vive esta etapa con emoción, se siente "mayor", se nota "querida" por sus amigas y creo que también está viviendo esta fase de cambios dentro de una burbuja maravillosa de felicidad.

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