Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

sábado, 16 de junio de 2012

"EL DIVORCIO...UNA HIJA "ESPECIAL"...UNA HIJA ESPECIAL" (M.A.M.)

Este fin de semana mis hijas están con su padre. Son estas separaciones las que me hacen comprender que un divorcio puede llegar a ser muy doloroso.

Puede sonar egoísta, pero un matrimonio sin hijos, si decide separarse, lo tiene sumamente fácil. Si no hay separación de bienes, cada uno se queda con la mitad de todo lo que posean y ¡ya está!.

Cuando hay niños ¡todo cambia!. Desde luego, los dos miembros que formaban la pareja ya están vinculados de por vida, obligados a verse...y eso, en ocasiones, es difícil. Todo se complica si uno de los hijos es "especial", como es el caso de mi hija mayor, autista...Sabemos que va a depender de nosotros siempre y, por tanto, jamás lograré separarme al cien por cien del que fue mi marido.

Ahora, pasemos a hablar de lo que afecta un divorcio a una niña autista. Únicamente puedo hablar de mi caso. Aparentemente a Julia no le ha influido negativamente y, sin embargo, hay pequeños detalles que pueden estar actuando positivamente  como es el cambio de rutinas. Algo que para un niño con autismo "estandar" supone un incremento de su estrés a Julia le gusta cambiar de casa, le gustan los cambios. Tambien es muy positivo que cambie el referente adulto que la "controla". Obviamente, el peso del día a día lo llevo yo, pero estar dos días enteros con su padre le beneficia en cuanto que cambia de hábitos de todo tipo, desde la alimentación hasta el entretenimiento o su forma de dormir.

También, al desaparecer el nerviosismo, la tensión, las fricciones que se dan en una pareja que ya no se aguanta, como era nuestro caso, y ser cambiado por un ambiente más tranquilo, sosegado, equilibrado, tanto Julia, como nuestra otra hija, Celia, han salido beneficiadas...bueno ¡todos hemos salido beneficiados!.

A los niños con autismo les resulta muy difícil empatizar, es decir, comprender las emociones ajenas. Algo que es un defecto, un problema a resolver, en caso de una separación matrimonial, llega a resultar positivo porque las veces en las que Julia, me ha visto llorar, ella, desde su parcela autista, no veía mis lágrimas ni se percataba de mi tristeza. Hay ocasiones en las que se pueden transformar positivamente rasgos que, en un principio, son negativos.

 Recuerdo las vacaciones del año pasado, el primero como divorciada, la armonía, la tranquilidad, la paz reinaron durante las dos semanas que estuvimos las tres en un pueblecito del Mediterráneo, lugar al que volveremos el próximo mes de agosto.

Lo qué si puedo decir, como madre, es que cada vez que veo a mi ex marido con mis dos hijas y la maleta sigue rompiéndose mi corazón...Sobre todo, echo de menos los besos, los abrazos y los mimos que Julia y yo nos damos mutuamente y añoro las charlas, las risas, las "tonterías preadolescentes" de Celia.

Pero así es la vida y así debemos aceptarla...luchar contra un muro grueso y elevado imposible de derribar resulta agotador y estúpido.

1 comentario:

  1. Buen dia, es bastante vieja la publicacion, orita estoy pasando por algo similar, contrario q es un varon y a el le cuesta mucho los cambios, y tengo una niña de meses, me gustaria oir sus recomendaciones.. Feliz dia..

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