Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

lunes, 25 de junio de 2012

PRIMER DÍA DE JULIA EN LA PISCINA EN POLA DE SIERO (M.A.M.)

Para los que no conozcáis Asturias, Pola de Siero es un pueblo ubicado justo en el centro del Principado, a unos 15 kilómetros de Oviedo, en el que vivo desde septiembre de 2007.

Vinimos tras la "expulsión" con "finas palabras" de Julia, del ovetense colegio concertado de integración, Santa Maria el Naranco, Ursulinas,  tras comunicarnos que era una alumna con una problemática muy complicada para ellos. Tras llamar a todas las puertas de la Consejería de Educación nos otorgaron una plaza en el colegio público Celestino Montoto, en Pola de Siero; todo un lujo, pues prácticamente tenía un profesor de apoyo para ella sola.

Pero...¿qué tiene Pola de Siero que me saque de mis casillas?...¡nada que no tengan Oviedo, Madrid, San Sebastián...Barcelona, París o Roma!: en cuanto acudes con una niña con autismo a cualquier sitio público, en este caso, la piscina municipal polesa, todas las miradas se centran en esa niña de "bañador azul" (hoy lo llevaba de este color) que, tras meterse en el agua, estuvo tres horas pegando saltos y dando manotazos al agua, salpicando a todo ser vivo situado a 40 metros de ella, y riéndose a carcajadas porque era feliz.

¿De qué me quejo si acabo de afirmar que mi hija estuvo tres horas feliz y contenta en el agua?...Me quejo de lo de siempre: las miradas lastimeras, curiosas, dañinas...los "cuchicheos" de niños, adolescentes y madres...las "risitas", las "imitaciones"...Durante el tiempo que duró mi estancia en la piscina he tenido que decir, al menos ¡¡¡diez veces!!!: "esa niña es mi hija, es autista, de ahí su comportamiento un tanto extravagante, pero lo entiende todo, y no se merece que os riáis de ella o que la miréis como si fuese un bicho raro".

Lo que más me duele es que llevamos acudiendo a esa piscina desde hace cuatro veranos, prácticamente todo el mundo la conoce porque si algo tiene un pueblo es que toda la gente se conoce entre sí y tengo que seguir explicando por qué Julia se comporta cómo lo hace.

Una de las cosas que más me estresan en esta vida es acudir con Julia a un lugar público ya sea una piscina, un cine...un centro comercial...pero ¡me niego que mi hija no pueda disfrutar como los demás por el hecho de ser autista!. Es más, en la piscina, mi hija no hace daño a nadie...en cambio, esta tarde he visto: niños tirándose al agua sin mirar si había alguien; niños empujándose, haciéndose "aguadillas"...¿Dónde estaban las madres de esos niños?, ¿por qué ellas pueden estar relajadas tomando el sol o charlando mientras comen pipas o un helado, cuando realmente sus hijos cometen verdaderas barbaridades en el agua y yo, por el hecho de que mi hija es autista, no he salido del recinto de la piscina vigilando constantemente a Julia?. Es más, son esas las madres que luego vienen a quejarse de que mi hija ha salpicado o bien ha metido agua en su boca y la ha devuelto a la piscina como si de una fuente se tratase.

¿Por qué si Julia tiene que pagar su entrada, como un habitante de Pola de Siero más, no puede luego disfrutar del agua relajadamente sin tener a media piscina pendiente de todos sus movimientos?...Y hablando de pagar: ¿por qué no hay un precio especial para las personas con una discapacidad?...Pues si no existe discriminación a la hora de pagar no debería existir discriminación a la hora de disfrutar del recinto de la piscina. Únicamente, la señora encargada del puesto de chucherías tuvo la sensibilidad de darse cuenta que Julia era "especial" y "permitió" que se tomase todo su tiempo en señalar lo que deseaba comprar: "No meta prisas a la niña que yo estoy aquí hasta las 20,30h...que coma lo que quiera". Desde aquí le doy las gracias como ya se las dí esta tarde agradeciendo su paciencia y su sonrisa.

Mañana, si hay sol, otra tarde de felicidad para Julia...otra tarde de nervios para mí.

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