Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 19 de abril de 2012

Esos pequeños regalos de Julia


Julia tiene ya 14 años, cumplidos el pasado mes de marzo. Mi niña "especial" debería haber empezado este curso, como ha hecho su hermana, mi niña especial, al Instituto, pero a pesar de su inteligencia, el autismo que padece nos hizo decidirnos por su matrícula en un Colegio de Educación Especial.

En este centro trabajan sobre todo la autonomía personal a todos los niveles y ayer y hoy he recibido esos  regalos que, en ocasiones inesperadas, me regala Julia y me alegran el día.

Sé que a los padres de niños "no especiales" puede parecerles una tontería lo que voy a contar, pero puedo asegurar que un avance, por mínimo que éste sea, a mí me suponen una inyección de energía positiva.

Julia hace tiempo que se pone el pijama sola cuando sabe que se acerca la hora de la cena; pero como la mayoría de los autistas, ella no le da ninguna importancia a su imagen porque no le importa lo que la gente piense de ella, algo que deberíamos aprender todos. Pues bien, yo estaba hablando por teléfono con mi madre, cuando aparece Julia en la cocina y yo comento:" Acaba de llegar Julia con el pijama, aunque la parte de arriba la lleva al revés". Os aseguro que me miró a los ojos y en su mirada venía implícito un mensaje: "Menuda importancia le das a la camiseta del pijama...¿qué importa cómo esté?", pero acto seguido, se la quito, le dió la vuelta, se fijó bien donde estaban los botones y se la puso perfectamente...Por supuesto, me la comí a besos.

Hoy, en la ducha, le dije: "Julia, pásame el champú" y, tras mirarme nuevamente, tomó entre sus manos el bote, lo abrió, se echó el jabón sobre el pelo y empezó a lavarse ella sola la cabeza...por supuesto, también me la comí a besos.

Sin embargo, no todo es de color de rosa. 

Julia se quedó anclada en la consola GameBoy Advance...no quiere otra, se niega. ¿Primer problema?: solamente se consiguen de 2ª mano; ¿Segundo problema?: cada vez que Mario se precipita al vacío azota la consola contra el suelo, golpe al que suele sobrevivir, pero cuando Julia se enfada intensamente, abre la ventana y por ella tira la consola que obviamente no sobrevive y ¡¡¡en los últimos cuatro meses llevamos cuatro consolas!!!!.

Pero puedo asegurar que la alegría de los pequeños avances supera con creces esos otros problemas.

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