Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

lunes, 26 de marzo de 2012

“Mi vida no ha sido fácil” . Una entrevista a la gran Temple Grandin, un ejemplo a seguir, mi referente.

Puerto Rico Hoy
 

“Mi vida no ha sido fácil”

El autismo nunca fue una limitación para Temple Grandin, cuya vida fue objeto de una conmovedora película en 2010
 
Una estadía veraniega en la granja de sus tíos marcó a Temple Grandin por toda la vida. (The New York Times)
Por Jorge L. Pérez / jpérez@Elnuevodia.com
Más o menos para mediados de la película Temple Grandin, uno se da cuenta de que definitivamente hay un gran poder de observación detrás de todo lo que se ha contado hasta el momento.
Ocurre cuando, parada junto a un corral, la joven estudiante universitaria Temple Grandin, interpretada fabulosamente por Claire Danes, señala una vaca que está parada de perfil y comenta que, aunque esté de lado, por tener los ojos a ambos lados de la cabeza, el animal es capaz de ver todo lo que ocurre a su alrededor.
Pero, agrega: “Mírenla... ella mueve las orejas en dirección hacia aquello en lo que se está fijando. Ahora las mueve hacia mí: “¡Me está mirando!”.
Filmada como película de HBO hace dos años, Temple Grandin ha sido aclamada justamente como una gran película, y obtuvo siete premios Emmy -el equivalente del Oscar para la televisión.
Está basada en la vida de Temple Grandin, y, en particular, en su libro Thinking in Pictures (1995), en el cual explica cómo, siendo autista, ella no piensa valiéndose del lenguaje convencional, sino del visual, y, según descubrió en determinado momento, esto le acercó en gran medida al reino animal.
El libro se considera trascendental por representar la primera vez que una persona con autismo -un padecimiento neurológico que a menudo impide que las personas se integren a la vida normal- ha descrito su vida interior.
Pasar un verano en la granja ganadera de sus tíos en Arizona cuando tenía 15 años de edad la llevó a identificarse con los animales hasta el grado de que, luego, su vida ha girado en torno a proveerle un trato más humano al ganado vacuno (y porcino) destinado a ser sacrificado.
Grandin, quien cuenta hoy en día con 64 años y se le describe como la persona autista más famosa del mundo, tiene un doctorado en ciencia animal y es profesora de ciencia animal en la universidad estatal de Colorado (Colorado State).
Originalmente, había aceptado venir a la Isla invitada por la organización sin fines de lucro Kids on Top of the World, que dirige Ileana Durand, la cual, entre otras cosas, ofrece terapia con caballos (hipoterapia) para niños con autismo.
Sin embargo, la profesora Grandin confrontó entonces unos problemas de salud que le impidieron viajar, pero sí estuvo dispuesta a ofrecerle una entrevista telefónica a El Nuevo Día.
¿Ha cambiado mucho su vida desde que salió la película?Oh, muchísimo. Estoy muy ocupada, dando charlas en universidades... La concientización (sobre el autismo) se ha incrementado muchísimo. Muchos niños me han escrito para decirme que tienen dislexia, o algún tipo de problema de aprendizaje, y que la película los ha motivado a comprender que, aunque son diferentes, aún así pueden triunfar.
¿Está satisfecha con la película?
Creo que es una película magnífica. Hicieron un trabajo maravilloso. La película muestra claramente cómo funciona mi mente visualmente. Muestra cómo era el corral para acarrear el ganado que yo había diseñado: de hecho, incluyeron en la película los dibujos de mis diseños originales.
Y Claire Danes se transformó en mí, tal como yo era en los años sesenta y setenta.
¿Usted cree que sus libros y la película han cambiado la forma en que la gente piensa sobre el autismo?
Sí, creo que ha sido así. He tenido a mucha gente que me ha dicho que mis libros han ayudado a que sus hijos vayan a la universidad o consigan un empleo. Además, mis libros han sido puestos al día. Thinking in Pictures salió en una edición revisada en 2006, The Way I See It salió en su versión revisada en 2010. Ese último va a ser el libro que voy a seguir poniendo al día constantemente, porque va saliendo nueva información.
Una de las partes más fuertes y extrañas de la película es la que trata de la relación que usted traza entre ser autista y entender el comportamiento de los animales.
Yo soy una pensadora visual y eso me ayudó con los animales. Cuando yo empezaba, me metí en las mangas de los corrales y me di cuenta de que el ganado les tenía temor a cosas como las sombras, a cualquier obstrucción: la presencia de un pequeño charco con la superficie brillosa por el sol o una cadena colgando de la valla...
Algo parecido a lo que me ocurría a mí, que repelía el contacto de la gente y me asustaba cuando se abría ante mí una puerta automática.
Son cosas de las que tal vez la gente en general no se da cuenta, pero si uno las elimina del corral -puede ser incluso una camisa colgada de la valla-, el ganado fluye tranquilamente.
En los mataderos, por ejemplo, me percaté de que si uno sencillamente pone una luz a la entrada de la manga, el ganado entra mucho más calmado.
Usted desarrolló las máquinas de abrazos para calmar a los autistas -y para compensar el repudio a los abrazos de otras personas-, inspirándose en los aparatos que se usan para encerrar el ganado mientras lo inyectan o lo marcan.
Lo importante es entender cuando hay pensamiento sin que haya palabras. Uno puede pensar en imágenes, en sonidos, en sensaciones táctiles...
No sé qué piensa usted acerca de otros tipos de terapias, como, por ejemplo, el uso de caballos con los niños autistas.
Lo más importante con los niños autistas muy pequeños -cuando tienen entre dos, cuatro y cinco años, por ejemplo- es empezar a trabajar rápidamente para que empiecen a hablar y expresarse. Todos los estudiosos concuerdan en que los niños autistas necesitan tener un mínimo de 20 horas a la semana trabajando uno a uno con un instructor de lenguaje.
Uno sencillamente tiene que mantener al niño ocupado, exponiéndolo a estímulos, enseñarle palabras, turnarse con él en la ejecución de tareas...
Cuando tenía dos años y medio de edad, yo era totalmente no verbal, pero me llevaron a un terapista del habla muy bueno. También tenía una niñera que me atendía todo el día, y una hermana con la cual me turnaba en los juegos de mesa y otras cosas.
Simplemente hay que trabajar con el niño. Lo peor que uno puede hacer es dejar que el niño se quede sentado solo en una esquina.
¿Qué les diría usted a los padres de un niño al que acaban de diagnosticarle que es autista?
Si es un niño muy pequeño, de menos de seis años, hay que trabajar con él.... hay que ponerlo a hacer cosas. Uno tiene que alentarlo a que se vista solo, a que coma solo, enseñarle el idioma, enseñarle palabras.
Otra cosa que quiero recalcar es que el autismo tiene muchas variantes de severidad... puede fluctuar desde un autismo muy severo, en el que la persona jamás podrá comunicarse, hasta personas que solo son socialmente torpes.
Por ejemplo, Einstein, cuando era un niño muy pequeño, pudo haber sido diagnosticado con autismo. Él no habló hasta que tenía tres años. Mozart pudo haber sufrido de una variante muy leve de autismo.
Steve Jobs, el inventor de las computadoras Apple, también...
Su madre siempre le dijo que usted era diferente, pero no inferior. ¿Qué significó esta frase para usted?
Bueno, a veces, cuando yo era pequeña, los otros niños solían decirme estúpida, retardada y cosas así.
Es muy importante desarrollar las áreas fuertes de estos niños. Yo era muy buena en las artes: dibujando, esculpiendo, ese tipo de cosas.
Estos niños por lo regular son muy buenos en unas cosas, y no en otras. Pueden ser muy buenos en las artes, por ejemplo, pero malísimos en las matemáticas. O pueden ser muy buenos en las matemáticas, y pésimos leyendo.
Bueno, pues un muchacho que es muy bueno en matemáticas puede ser encaminado a trabajar como programador de computadoras.
Pasando a hablar del trato a los animales, al final de la película se menciona que más de la mitad de las granjas de ganado de los Estados Unidos ahora están usando sus diseños en los corrales de encierro.
En realidad, hay algunos ranchos enormes en los Estados Unidos que están usando el tipo de diseño circular que yo ideé para conducir el ganado, y con la mitad del ganado que se procesa en los Estados Unidos y Canadá se está usando ese sistema. No quiere decir que la mitad de las instalaciones ganaderas lo estén usando.
De paso, yo tengo muchos vídeos en YouTube donde uno puede ver estas cosas, y también tengo una página web, Grandin.com, que tiene una gran sección en español relacionada con el manejo del ganado.
En la película, su personaje dice: ‘La naturaleza es cruel, pero nosotros no debemos serlo’. Y, también, ‘les debemos respeto... si los sacrificamos, que sea sin asustarlos ni hacerlos sufrir’. Pero no se expresa si usted se opone personalmente a que se sacrifiquen a los animales como fuente de alimento. ¿Tiene una opinión sobre eso, o cree que es poco realista?
Tengo opiniones muy fuertes acerca del abuso ético de animales para alimento y creo que debemos proveerles una buena calidad de vida. Al matarlos, hay que hacerlo libres de dolor.
Pero ¿es usted vegetariana?
No, yo como carne. Definitivamente como carne, me gusta mucho. Y como “hamburgers” también.
Por último, ¿hubiera preferido usted no ser autista, si hubiese podido evitarlo?
Yo creo que es parte de lo que soy. Soy una pensadora muy lógica y me gusta la forma en que pienso lógicamente. Soy muy buena haciendo cosas como diseñar equipo, por lo que me gusta la forma en que trabaja mi mente.
Mi vida no ha sido fácil, especialmente cuando era pequeña, pero ahora, como adulta, me gusta la forma lógica y detallada en que pienso.

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