Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

domingo, 11 de marzo de 2012

JULIA, MI OSEZNA AMOROSA

En casa vivimos tres mujeres y un perro. No estoy viuda, estoy divorciada del padre de mis hijas

Somos Julia, Celia y yo, además de Xasy, un westy mimoso pero muy meón, algo que me saca de mis casillas.

Celia, con sus 12 años, ha entradado de cabeza en plena adolescencia sin darme tiempo a habituarme a la transición de niña a adolescente y puedo asegurar que es muy difícil no perder, en ocasiones, la paciencia.

No sé si es cargo de conciencia o simplemente se trata de que soy una madre muy blanda, además de obtener lo que quiere de mí, el tono que utiliza cuando habla es absolutamente insoportable.

No cabe duda que el carácter hace muchísimo.

Yo soy una persona que necesita mimos, besos, abrazos, demostraciones de cariño. Esto no significa que sea una madre pegajosa en busca de afecto pero me gustaría que no fuese tan "despegada".

Ella misma, debido a su edad, es una contradicción en sí misma, porque luego, cuando llega la noche, no hay día que no me pida dormir conmigo...pero ella marca su territorio y no me deja ni tan siquiera cogerle la mano.

El viernes que viene me voy una semana de viaje y le pregunté que qué le parecía: "me da igual"...¡Yo, que cada vez que mi padre, violinista, se marchaba de gira con la Orquesta Sinfónica me pasaba dos meses antes llorando día y noche...o cuando mi madre iba a cuidar a mi abuela, las lloreras era inconsolables!.

Menos mal que tengo a Julia, mi niña "especial" que es igual que un oso de peluche.

Hoy me acosté un poco después de comer y a los diez minutos apareció en mi habitación, se metió en mi cama y lo único que hacía era acariciarme la cara, darme unos besos largos y sonoros, abrazarme con fuerza. Estuvimos por lo menos una hora y media dándonos mutuamente abrazos, besos, achuchones y me levanté de mucho mejor humor.

Lo paradójico es que Julia es quien padece el Sindrome de Espectro Autista y Celia es "normal".

Daría mi vida por ellas, pero me gustaría que Celia fuese un poco más comprensiva conmigo y no fuese tan dura en sus apreciaciones...y por pedir, que fuese un poco más cariñosa, aunque para dar mimos ya tiene a su perro Xasy.

¿Véis como no se puede generalizar en el Autismo?. No soy médico, pero llevo 13 años estudiando sobre el tema, tanto teóricamente como en la práctica y puedo asegurar que la característica que han elevado a rango de rasgo fundamental: la ausencia de afecto, el rechazo al contacto físico, no dudo que se se da en algunos casos pero Julia es la única persona que ahora mismo satisface mi necesidad de mimos y besos...besos de osezna para una mamá osa.

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