Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

viernes, 9 de marzo de 2012

ENTREVISTA CON EL PROFESOR DE JULIA

Ayer tuve reunión con el profesor de Julia...¡pensar que hace solamente un año era incapaz de ir a las reuniones con sus profesores!...Su paso por el Colegio de las Ursulinas, en Oviedo, y las charlas con el psicólogo del centro me hundían literalmente (recuerdo su ya desfasada teoría de la "madre nevera" o la imposibilidad de mejora de los niños con sindrome de espectro autista).
Ayer, únicamente hablamos de los pequeños pero importantes pasos de Julia, de sus avances en autonomía personal, en sociabilización y sobre todo y por encima de todo, en su felicidad.
Ambos pensamos lo mismo: Julia es inteligente, pero no puede hacer uso de su inteligencia al menos como lo hace la gente "normal", pero dentro de sus limitaciones lo más importante de todo es su felicidad y puedo asegurar que mi hija es ¡¡¡¡Feliz!!!!, amorosa, mimosa, besucona.
Ayer no salí del centro escolar con la mirada perdida, los ojos humedecidos por las lágrimas y un peso de mala conciencia sobre mi, no me sentí un mala madre.
Ayer salí contenta y tranquila porque ¡por fin! creo que hemos acertado con el lugar idóneo para Julia. Un lugar en el que trabajan la autonomía personal, la sociabilización, la alimentación ( el comedor es obligatorio y en cinco meses han conseguido que Julia ¡¡¡¡¡coma de todo!!!!), la higiene personal, la logopedia...si tiene hasta un día de piscina.
Y, desde la experiencia que me dan los años conviviendo con una niña con TEA, puedo asegurar que, al menos en nuestro caso, la integración es una falacia...la integración no existe con este tipo de niños porque hay aún mucho camino que recorrer y cada alumno es un mundo en sí mismo.
Gracias Luis, por ser tan cielo, tan amable con tus alumnos, entre ellos Julia.
Gracias Julia por ser como eres, pues en ocasiones, en muchas ocasiones eres la que trae la felicidad, con tu sonrisa, a casa.

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