Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

domingo, 24 de enero de 2016

"Maternidad ¿ergo estupidez?...me niego a pensarlo". (M.A.M.)

Hace unos días vi una película sobre la historia de la aviadora estadounidense Amelia Earhart, un canto a la libertad, voluntariamente elegida, por una mujer que supeditó su vida a sus sueños.


                                          


Yo siempre deseé ser madre y, tras terminar mis estudios universitarios y conseguir un trabajo estable en un periódico, me casé con mi novio desde hacía siete años que, en aquel entonces no trabajaba, ni tenía perspectivas laborales a corto plazo. Muchas veces pienso que, realmente, lo que me llevó al matrimonio fue mi "reloj biológico" y, si había algo que tenía muy claro, es que deseaba tener hijos antes de cumplir los 35 años.






 


¿Por qué a ojos de muchas personas es mucho más loable la renuncia a la maternidad en pos de unos sueños de triunfo laboral, aventuras o libertad que la opción voluntaria y vocacional de tener hijos?.

¿Por qué tiene que ser más enriquecedor conocer África, Asia, América...qué la experiencia de vivir un embarazo, ver nacer a tu propio hijo y, llegado el caso, dar tu vida por él?.

¿Por qué las primeras son una magníficas mujeres, libres y las segundas somos, despectivamente, unas "madrazas" que queremos con locura a nuestros hijos?. ¿Por qué determinadas personas consideran que la mujer que opta por no ser madre es, por defecto, mucho más inteligente, atractiva, loable que las mujeres que deseamos ser madres?

Si durante veintitrés años fui capaz de sacar adelante una vida como madre y otra, paralela, como mujer trabajadora, ¿por qué soy peor que cualquier mujer trabajadora, sin hijos?

Estoy harta de que, a las mujeres que renunciamos a prácticamente la totalidad de nuestra libertad se nos confine a la cola de las estúpidas.

Desde luego en mi caso, no todo salió como había previsto. Jamás habría barajado la posibilidad de que mi hija mayor, Julia, fuese a ser diagnosticada dentro del Trastorno de Espectro Autista, ni mucho menos había pensado que me fuesen a despedir de mi trabajo, tras veintitrés años, a la peor edad para volver a ubicarme en el mercado laboral y en la peor coyuntura económica de este país en años.

En el momento actual, si mi hija mayor Julia no estuviese encerrada en su mundo autista, con una dependencia casi absoluta de mí y contase con dos adolescentes "sin problemas", mi espacio de libertad sería mucho mayor. Económicamente, empiezo a "salir a flote". Trabajar fuera de casa se ha convertido en una quimera pues debería ser en una empresa que me permitiese conciliar mi vida familiar y laboral. además de cobrar un sueldo "estratosférico" que me permitiese contratar a una persona capacitada para el cuidado de personas con autismo.

Cuando nacieron mis hijas, con catorce meses de diferencia, yo estuve trabajando, en ambos casos hasta la víspera de dar a luz y fui perfectamente capaz de compaginar mi vida laboral con mi vida como madre, aún con el ingrato visitante que se instaló en mi familia: el autismo. Al tener mi ex marido un trabajo liberal, no sujeto a horarios y sin un salario fijo, cuando yo iba a trabajar, él se quedaba con nuestras hijas. En mi caso, dado que no podía permitirme el lujo de dejar mi trabajo, hubo un cambio de roles: yo era el "hombre" de la casa...él disfrutó del parque, de los baños nocturnos, de sus juegos mucho más tiempo que yo, aunque siempre he pensado que, sin duda, es mejor la calidad que la intensidad, en relación a los hijos.

Me niego a pensar que, incluso, los años y años de búsqueda de explicaciones al problema de mi hija mayor, en los que conté con mi única iniciativa, "tirando yo del carro, día a día" mientras los compaginaba con un horario de cuatro a once de la noche, me sitúan a los pies de otras mujeres que, aún teniendo un trabajo, son "más personas" por el hecho de haber renunciado a su maternidad.

Y si, soy la primera que me descubro mirando la película sobre la aviadora Amelia Earthart, envidiando sus viajes por países que yo nunca conoceré; pero esas mujeres desconocen lo maravilloso que es el proceso del embarazo, notar como tu propio cuerpo va cambiando porque tienes un ser, creado por ti, que crece en tu interior, la magia insuperable de ver nacer a tu propio hijo y saber que es parte de ti. Mi madre siempre me ha dicho: "vivir en pareja no cambia, lo que realmente te transforma es la maternidad".

Asumo que mis circunstancias personales, en la actualidad, están muy lejos de la épica que rodea a las mujeres que no han sido madres.

Si no hubiésemos tenido hijos ¡qué fácil hubiese sido a separación!. Cada uno por su lado, rompiendo la relación en su totalidad y plenitud. ¡Cómo me hubiese gustado, el día que firmamos los papeles del divorcio, en 2010...que precisamente ese día fuese el último en el que hubiese tenido que verle!. Y, en tal caso, yo ahora mismo no estaría donde estoy. Desconozco el lugar en el que me hubiese instalado o si aún estuviese buscando mi sitio pero, desde luego, no estaría en el lugar en el que me encuentro hoy.

La llegada del autismo a un hogar es duro y traumático. Se convierte en un invitado desconocido que va creciendo día a día y que, si no eres lo suficientemente fuerte, puede llegar a destruirte. Yo estuve a punto de ser vencida por él, pero no lo consiguió. ¿Qué ayuda en estos casos a seguir adelante?: algo tan sencillo y único como el amor que solamente conoce la persona que es madre.

Soy mujer y soy madre y me rebelo contra las voces que afirman que la maternidad es el gran error de la mujer.

Es muy fácil criticar desde una posición de clara superioridad económica y laboral; hay palabras que hacen mucho daño y, lejos de ayudar, minan mi autoestima hasta límites insospechados.

Soy mujer, soy madre y aspiro a volver a ser una persona trabajadora, independiente de todos y de todo. Quiero que mi hija Celia crezca libre, independiente, trabajadora y que, si quiere ser madre, adelante pues jamás le pediré que renuncie a sus sueños. Eso sí, siempre contará con mi ayuda y mi apoyo como lleva haciéndolo mi madre conmigo desde siempre.

Julia es feliz en su mundo y es mi absoluta responsabilidad que perdure esta felicidad.




                          






2 comentarios:

  1. Mam , me encanta leerte porque describía tus enojos y tu existencia con naturaleza.mi punto de vista no es alentador para ti mujer.tenés q borrar ese circulo q trazaste y saber q te rodeamos personas de carne y hueso,buenas,malas,lindas ,feas,espirituales,malignas.por ello el universo de las mujeres es tan amplio y vos te en casillas,te pones en ese circulo ,y no por eso sos más o menos q los q te rodeamos.
    Tenés una vida maravillosa,sos una guerrera y conquistaste mucho, el error tal vez sea comparar.el autismo se metió en tu casa y en el mundo,y a comparación tremenda como la muerte,las enfermedades terminales,las degenerativas,etc,etc,tenemos mucho por aprender y para hacer,no te estanques en el pasado,hoy es el mejor día y me alegró tener una escritora fabulosa en este grupo,y me alegró a través de ti conocer a Julia,SABES también quiero conocer tu otra hija,y también podes conocer de mi.NUNCA condiciones tu VIDA, es unica e irrepetible y no la abandones,siempre hay alguien para acompañarte,sacate el escudo.afectos y Gracias, mil gracias por tu blog.

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  2. Hola María, yo no soy madre y he recibido miradas y palabras fuertes por ello. No le elegí, simplemente no pudo ser. Lo que más me dolía era cuando me decían "pero bueno, con tu trabajo tienes muchos hijos", y no es así.
    Me pone triste hablar de ello, en estos momento siento mucho no tenerlos.

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