Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

viernes, 30 de enero de 2015

Algunos cerebros autistas son idiosincrásicos

Nuevo estudio del Instituto Weizmann

El trastorno del espectro autista (TEA) se ha estudiado durante muchos años, pero todavía hay más preguntas que respuestas. Por ejemplo, algunas investigaciones en las funciones cerebrales de las personas con autismo han encontrado una falta de sincronización entre las diferentes partes del cerebro que normalmente trabajan en tándem. Sin embargo, otros estudios han encontrado exactamente lo contrario - el exceso de sincronización en el cerebro de las personas con TEA. 


Un nuevo estudio realizado por Avital Hahamy y el Prof. Rafi Malach del Departamento de Neurobiología del Instituto Weizmann, y la Prof. Marlene Behrmann, de la Universidad Carnegie Mellon, de Pittsburgh, que fue publicado recientemente en la revista Nature Neuroscience, sugiere que los distintos informes - tanto de exceso como defecto de conectividad - pueden, de hecho, reflejar un principio más profundo.
Para investigar el tema de la conectividad en los TEA, los investigadores analizaron los datos obtenidos de los estudios funcionales de resonancia magnética (fMRI) realizados mientras los participantes estaban en reposo. Estos habían sido recogidos de un gran número de participantes en múltiples sitios y fueron montados en la base de datos. "Los estudios del cerebro en estado de reposo son importantes", dice Hahamy, ya que es cuando los patrones emergen espontáneamente, lo que nos permite ver cómo las diferentes áreas del cerebro, naturalmente, se conectan y sincronizan su actividad". Un número de estudios previos en el grupo de Malach y otros sugieren que estos patrones espontáneos pueden proporcionar una ventana a los rasgos de comportamiento individuales, incluyendo aquellos que se apartan de la norma.
En una comparación cuidadosa de los detalles de estos patrones de sincronización intrincados, los investigadores descubrieron una diferencia interesante entre los grupos control y los que padecen TEA: los cerebros de los participantes de control 'tenían perfiles de conectividad sustancialmente similares a través de diferentes individuos, mientras que aquellos con ASD mostraron un fenómeno muy diferente. Estos tienden a mostrar mucho más patrones únicos - cada uno a su manera, individual. Los investigadores se dieron cuenta de que los patrones de sincronización observados en el grupo de control fueron "conformistas" respecto del grupo de TEA, que ellos llamaron "idiosincrásico".

La clave de la interacción con el ambiente
Los investigadores ofrecen una posible explicación de las diferencias entre los patrones de sincronización en el grupo de control y el de autismo: puede ser que sean un producto de las formas en que los individuos de los dos grupos interactúan y se comunican con su entorno. Hahamy: "Desde una edad temprana, las redes cerebrales de una persona promedio quedan moldeadas por una intensa interacción con las personas y los factores ambientales mutuos. Tales experiencias compartidas podrían tender a hacer que los patrones de sincronización en los cerebros en descanso del grupo control sean más similares entre sí. Es posible que en el autismo, como se interrumpen las interacciones con el medio ambiente, cada uno desarrolla un patrón de organización cerebral más individualista y único".
Los investigadores destacan que esta explicación es sólo tentativa; se necesita mucha más investigación para descubrir plenamente la gama de factores que pueden llevar a la idiosincrasia relacionada con el autismo. También sugieren que nuevas investigaciones sobre cómo y cuándo diferentes individuos establecen patrones cerebrales particulares, podría ayudar en el desarrollo futuro del diagnóstico precoz y el tratamiento de los trastornos de autismo.
La investigación del Prof. Rafael Malach es apoyada por el Centro H. Murray y Meyer Grodetsky para la Investigación de las funciones cerebrales superiores, que él dirige; y los amigos del Dr. Lou Siminovitch. El Prof. Malach es ganador del Premio Helen y Martin Kimmel de Investigación Innovadora; y es el titular de la Cátedra Bárbara y Morris L. Levinson de Investigación del Cerebro.

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