Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 12 de mayo de 2016

"Divorcio y Autismo" (M.A.M.)

Como dictaminó ayer el juez, Julia pasará este fin de semana con su padre, en casa de su tía, que estaba ayer en el juzgado dispuesta a declarar en mi contra, tal y como se lo había pedido la abogada de mi ex marido. Y yo, ahora mismo, me siento la peor madre del mundo porque Julia, desde su maldito autismo y su ausencia de lenguaje, no puede comunicarme si le apetece o no le apetece estar con su padre. Celia ha decidido quedarse en casa; tiene un examen de anatomía y, desde su "normalidad" me ha comunicado que prefiere quedarse, estudiar en su habitación, lo cual es comprensible. Además, Celia sabe que su padre ha renunciado a su custodia...Julia vive ajena a ello.

El Autismo severo, aunque resulte paradójico, dentro de sus ilimitadas limitaciones tiene dos que, al menos en el caso que a mí me preocupa, son positivas. A Julia, a pesar de su elevadísima sensibilidad, le resulta muy difícil discernir si la persona que está con ella es antipática, grosera, seca, siempre, por supuesto, dentro de unos parámetros de conducta normales, es decir, en un ambiente relajado, sin gritos, ni tensiones. La otra es la falta de entendimiento del concepto "tiempo" demasiado abstracto para ella. Cuando Julia sale de casa, desconoce cuántas horas va a estar fuera porque, aunque sus rutinas estén estructuradas, no sabe que el tiempo "transcurre". Tal vez me eche de menos, pero su añoranza no es comparable a la de una persona que conoce cuánto tiempo va a estar separada de alguien a quien ama.


“Las personas con autismo tienen dificultad para "ir más allá de lo literal‟. De manera que ¿cómo van a entender lo que es el "tiempo invisible‟?. Tienen dificultades muy serias y comprensibles con el tiempo que no se pueden explicar tan solo por un nivel bajo de desarrollo.” Theo Peeters (neurolinguista belga especializado en los desórdenes del espectro autista).

Por otro lado, Julia carece de uno de los rasgos que definen a una persona con Autismo. Nunca le ha afectado la modificación de la estructuración de sus tareas diarias, no le obsesiona el orden de las cosas...¡al contrario!...le encanta cambiar de casa, curiosear. Por tanto, en este aspecto, también debería estar tranquila.

Pero no lo consigo. Me parece muy injusto que seamos los adultos quienes decidamos por ella y, me temo, que esta circunstancia jamás cambiará. Odio el Autismo y la falta de lenguaje...daría lo que fuera porque Julia fuese capaz de comunicarme qué es lo que desea. Ahora ha sido un juez quien ha decidido por mi hija y yo debo acatar dicha decisión pero no por ello dejaré de sentirme la peor madre del mundo, porque no conozco la casa en la que va a estar; no sé si le gusta o le disgusta; si se siente cómoda junto a su padre, su tía y su primo; si la entenderán en el caso de que le dé una crisis; si se acordarán de la medicación...realmente, lo único que sé es que el lunes volveré a recogerla en la parada del autocar y hasta dentro de dos semanas no volveré a sentirme como me siento ahora.

Hoy es uno de esos días en los que odio, aún más si cabe, al Autismo...porque si Julia fuese como su hermana Celia, este fin de semana, seguramente, se quedaría en su casa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario