Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

martes, 10 de mayo de 2016

"MAÑANA" (M.A.,M.)

Mañana, a las once de la mañana, se celebra el juicio solicitado por mi ex marido, atendiendo a la demanda que ha interpuesto contra mí, en la que solicita la renuncia a la custodia de nuestras hijas y al pago de cualquier prestación económica.

Pues, ¿sabéis qué?. Solamente con el paso que ha dado nuevamente (ya lo intentó el año pasado) se ha retratado como la persona que es. Ojalá yo tuviese los ingresos suficientes para poder decirle: " mis hijas no necesitan absolutamente nada de ti", aunque no pierdo la esperanza de que algún día pueda darme ese gusto.

En cuanto a la custodia, aunque en el convenio figure como "compartida", "de facto" la he tenido yo desde el primer instante del divorcio. Me parece muy triste querer renunciar a los desayunos que hacemos juntas todas las mañanas, a las charlas que mantengo con Celia, a la constante sonrisa de Julia, a las carcajadas que, a veces, soltamos jugando con nuestro perro Xasy...a su día a día, a verlas transformarse y crecer.

¿Qué vivir con una persona con autismo no verbal es duro?. Sería una estúpida si lo negase, pero también tiene muchas satisfacciones...cuando Julia llega a casa, la llena con su presencia, con sus carreras, con sus risas...

¿Qué sobrellevar una crisis, con autolesiones, no es agradable?. Por supuesto que a ninguna madre le gusta ver como su hijo entra en una espiral de ansiedad, angustia, desesperación inexplicable, acompañada de puñetazos que él mismo se da en la cabeza o mordiscos en su brazo o...¡qué se yo!. Pero cuando llega la calma, es la misma sensación que se produce tras una tormenta: te invade una enorme placidez.

Tengo dos hijas. Julia tiene autismo, Celia no. Una dependerá de mí siempre, la otra volará sola. Una es mimosa y besucona, la otra no es demasiado cariñosa. Una nunca ha hablado, la otra habla cuando quiere pero, cuando lo hace...¡es maravillosa!. A las dos las quiero por igual y no cambiaría a ninguna de las dos por nadie en este mundo.

¿Qué queréis que os diga?...pase lo que pase mañana...su padre ya se ha perdido demasiadas cosas irrepetibles a las que yo jamás hubiese renunciado. Tal vez, el haber llevado nueve meses en nuestro cuerpo a nuestros hijos es lo que nos diferencia de los padres...al menos, de algunos.

Ya sé que he utilizado esta foto muchas veces pero es que ¡me encanta!...aún podía jugar con ellas subidas a mis rodillas.

2 comentarios:

  1. mucho animo María, la gente sin capacidad de amor no sabe lo que se pierde. Besos fuertes de una mama con niño con autismo te deseo un buen trabajo y que puedas mandar a ese señor a freír esparragos

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