Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

martes, 14 de junio de 2016

"JULIA, FELIZ EN LA PLAYA" (M.A.M.)

Hoy, mi hija pequeña cumple 17 años. Ha venido a casa su "noviete" (bueno, habrá que ir pensando en pasar a llamarle oficialmente novio pues llevan saliendo ya dos años y medio) para darle sus regalos: un par de libros y un anillo...¿puede haber algo más romántico?. Aprovechando que estaba Miguel, nos hemos hecho unas fotografías soplando las velas porque hoy también es mi cumpleaños. Hoy he disfrutado de los mimos de Celia que, desde su adolescencia, no se prodiga mucho. Nos hemos abrazado, achuchado, besado y, lo mejor de todo, nos hemos reído juntas.

En mi muro de Facebook he comentado que "He despertado y todo aquello que un día hizo daño, ahora ya no logra dañarme como antes...he rebuscado y he localizado algo de mi antigua valentía...he empaquetado unas cuantas sonrisas y he iniciado un camino en el que deseo ser feliz, aunque sea solo unos segundos al día. Porque, aunque no siempre podemos elegir la música que la vida nos pone, sí podemos elegir cómo la bailamos.". 

Todo ésto viene a cuento porque hoy la profe de Julia me ha enviado un "pendrive" con algunas fotografías de la excursión que hizo Julia con sus compañeros del cole, a la playa, la semana pasada.
Pues sí, Celia tiene novio y Julia no sabe ni tan siquiera qué significa esa palabra pero, ¿sabéis una cosa?. Veo a mis dos hijas felices y eso para mí ya es suficiente. ¿Qué Julia por culpa del maldito autismo no va a disfrutar de la misma vida que su hermana Celia?, por supuesto, pero también podríamos decir lo contrario. Julia va a ser siempre una niña a quien, un simple espacio de playa, le sirve para ser feliz porque jugar con la arena le apasiona y hace que saque la mejor de sus sonrisas; a quien comer un helado siempre será un regalo y jamás se preocupará por el número de calorías que está consumiendo y, ¿por qué no?, una persona que, cuando está rodeada de sus compañeros, personas como ella, con sus limitaciones pero esencialmente buenos, está disfrutando de su compañía.

Hace poco tiempo, seguramente ahora mismo, estaría llorando pensando en las grandes diferencias que separarán la vida de mis dos hijas. Ahora ya no, ahora me niego. No quiero que vean a una madre triste. Deseo que vean en mí a una persona que las ama por encima de todo, que las cuidará hasta el final de sus días y que intentará guiar sus vidas lo mejor que pueda.

Sí, soy madre de una persona con autismo y de una persona neurotípica. Ambas son maravillosas. Van a llevar vidas radicalmente diferentes pero...¿no ha sido mi vida absolutamente distinta a la de mi hermana siendo las dos "normales"? (bueno, habría que matizar...mi hermana es mucho más normal que yo).

Quiero disfrutar de mis hijas desde la felicidad. Llevo 18 años luchando contra la administración, la sanidad, la educación, la justicia y voy a seguir luchando pero no desde la amargura...basta ya de lágrimas. Si he podido llegar hasta aquí, puedo continuar pero. ahora, con una sonrisa en mi cara.





Ha habido y hay personas que me han hecho mucho daño pero estoy convencida que nada puede molestarles más que verme feliz. Y, sinceramente, creo que me merezco pequeños segundos de felicidad.

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