Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

viernes, 10 de junio de 2016

"MALDITO AUTISMO" (M.A.M.)

Tras 18 años, creo poder afirmar que me he resignado a una serie de realidades que el Autismo de Julia nos ha robado para siempre.

Mi hija nunca sabrá qué significa mantener una relación amorosa con alguien, no tendrá hijos. Por supuesto, jamás formará parte de una empresa. Siempre desconocerá conceptos como: sociedad, consumo, dinero, gobierno, religión, poder, guerra, desigualdades de género, moda y así...prácticamente hasta el infinito.

Julia tiene una mente prodigiosa pero lo que su cerebro logra hacer no resulta en absoluto operativo.

Siempre será una niña encerrada en un cuerpo de adulto, cariñosa, mimosa, feliz, pero cada vez menos comprendida por ese mundo adulto al que ya pertenece.

Pero lo que jamás podré aceptar, ni asumir es su ausencia de comunicación verbal. Estos días que pasa con su padre son para mí un enigma y eso es algo que me desquicia. Al igual que resulta desequilibrante, desconocer qué es de su vida en cuanto está fuera de mi campo de visión.

Daría mi vida porque Julia pudiese disfrutar, a partir de hoy, de una vida completa.

Odio al Autismo, detesto que se haya cebado en mi hija Julia, el ser más bueno que haya conocido nunca, pues desconoce que es la maldad, la hipocresía, la envidia, la mentira. Solamente un beso le hace feliz.

Tal vez en un futuro se desvelen todas las incógnitas que rodean al Autismo pero me temo que para nuestra famila será demasiado tarde.

Siempre me preguntaré qué habré hecho yo para que el Autismo se cebe en una de mis hijas.


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