Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 29 de octubre de 2015

"¡BENDITA ADOLESCENCIA DE JULIA"! (M.A.M.)

¡ Bendita adolescencia de Julia!.

Sí, digo bien, bendita adolescencia de Julia. Ya lo he contado en anteriores "post"; cuando Julia cumplió 12 años empecéa buscar información sobre la repercusión que podía tener en ella la entrada en la pubertad. Prácticamente no encontré nada; aún en la actualidad, si ya existe un gran desconocimiento sobre el Autismo en niños...¡no digamos en niñas!, ya que los diagnósticos de TEA son cuatro veces más frecuentes en varones que en mujeres.

Como pasa con casi todo, el paso del tiempo te da una experiencia que mitiga la falta de información. Ahora puedo decir que a Julia, la entrada en la adolescencia no le ha afectado de un modo dramático. Su comportamiento apenas ha cambiado. Sí es cierto que existe un cierto "despertar sexual" que, una vez controlado, es bastante llevadero y alguna inestabilidad física y emocional los días en los que tiene el período. Salvo eso, Julia sigue siendo la misma persona cariñosa, mimosa, besucona de siempre.

No quiero caer en la ingenuidad. Julia sigue teniendo los mismos problemas que su Autismo conlleva pero, a día de hoy...¡DÁDME MIL ADOLESCENCIAS COMO LA DE JULIA".

Ayer...¡nueva bronca con mi hija Celia!. 

Celia tiene 16 años. Es estudiosa (su nota media oscila entre el sobresaliente y el notable alto) y...hasta ahora, era madura. Pero su adolescencia la ha transformado. Conmigo es una lucha silenciosa constante. Parece que he pasado a convetirme en su principal enemiga. Si siempre ha sido poco cariñosa...ahora es igual que un erizo. Nunca habla, a no ser que le preguntes y, aún así, es difícil "sacarle" más allá de un sí o un no.

Su última batalla es la hora de llegada a casa los viernes o sábados por la noche. Literalmente, me está volviendo loca. No puedo hablar con los padres que presuntamente van a ir a recogerlas, a ella y sus amigas, porque muestro poca confianza. No puedo marcar un horario lógico porque, entonces, soy una " vieja incomprensiva de otra época" que quiere convertirla en la "rarita del grupo, en la amargada, en la frustrada". Prácticamente, debo de darle las gracias porque estudie. Pero por ahí no paso. Yo sé lo que es "chapar" (como se decía, el siglo pasado, en Madrid) en el instituto y en la Universidad. Si yo me hubiese atrevido a contestar a mi madre como Celia lo hace conmigo...el castigo o el bofetón que yo hubiese recibido me habría quitado las ganas de volver a "soltarle" a mi madre algunas de las " lindezas" que yo tengo que oír. Pero yo, aunque era respondona, fui una adolescente atípica. La anorexia nerviosa que sufrí durante mucho tiempo y que se inició a los 15 años convirtió mi adolescencia en atípica. Recuerdo lo que le angustiaba a mi madre que yo no quisiese salir.

Pero bueno...a lo que iba...¡bendita adolescencia de Julia!. Tengo la esperanza de que en un par de años, Celia vuelva a ser la niña maravillosa que siempre fué...pero jamás pensé que iba a llegar un momento en el que mi foco de preocupación principal fuese a ser Celia, relegando a un segundo plano a Julia, relativamente, claro.













1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con lo que dices, me pasa con mi hijo con autismo , si bien, uno lucha contra una sociedad que excluye, no es la "preocupación típica que tuve con los otros hijos en esa etapa que adolecen" Sobre todo con mi hija, con una rebeldía marcada, contestaría, lejos estaba de ser esa niña, que era, pero lo bueno, que luego, como decía mi madre, todo cambia, y ella tomo consciencia , supero etapas, y de apoco vuelven..."mientras tanto se padece" Abrazos!

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