Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 15 de octubre de 2015

"El colegio de Julia...un centro feliz" (M.A.M.)

 Hoy tenía reunión en el colegio de Julia.

La cita con el tutor y la logopeda de Julia ha resultado...¡fantástica!. Me han hablado de su proyecto curricular para este curso, de los objetivos a alcanzar, de las metas que lograr...en una charla amena, relajada, distendida. Da gusto charlar con profesionales preparados y, sobre todo, entusiasmados con su trabajo, vocacionales.

Atrás quedan esos oscuros años en colegios de "presunta" integración en los que cada cita se convertía en una verdadera tortura. Recuerdo que salía siempre echa polvo, emocional y psicologicamente.

Y aquel psicólogo que, literalmente, me machacaba. Se atrevió a contarme la trasnochada teoría de "las madres nevera" (daba por hecho que yo había sido fría y distante con Julia...cuando, si de algo peco, es de "besucona" y "achuchadora") o aquel informe de fin de trimeste que ponía:"la alumna no participa activamente de las canciones a María" (la Virgen, claro).

Recuerdo con tristeza esos festivales de fin de curso, en el salón de actos, en los que obligaban a Julia a participar, convirtiéndose a su pesar y al mío, en la protagonista indiscutible por negarse a cooperar...llorando antes de que finalizase la primera canción.

Cuantos años perdidos por haberme dejado asesorar por presuntos profesionales que veían a Julia una alumna de integración...¡si no hablaba, si carecía de cualquier interés comunicativo...si no soportaba el ruído...si los niños se reían y burlaban de ella!.

Pero no debo mirar al pasado...ya no tiene solución. Al menos ahora sé que se encuentra en las mejores manos, en un centro en el que la palabra Autismo es usada con naturalidad y en el que Julia no es la "rara"...es una más.

Me siento una afortunada porque mi hija Julia es feliz en ese colegio...teniéndo en cuenta que en él pasa muchas horas al día.

Gracias al Colegio de Educación Especial Latores, en Oviedo.


   Julia, el curso pasado, durante una visita al cuartel de bomberos.

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