Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 22 de octubre de 2015

"TUTORÍA EN EL INSTITUTO DE CELIA" (M.A.M.)

Esta tarde he tenido la reunión, de principio de curso,

con el tutor de mi hija Celia, junto al resto de padres de sus compañeros de clases. Este año ha empezado 1º de Bachillerato por la rama de Ciencias de la Salud. Tiene 16 años y toda una vida de experiencias por delante...su deseo es estudiar en la Universidad Biología o Biotecnología

Hace años, este tipo de reuniones me deprimían porque no podía evitar compararlas con las reuniones mantenidas en el colegio del educación especial al que asiste mi otra hija, Julia, quien, desde su autismo, también tiene una vida por delante pero de experiencias muy distintas.

Celia tendrá que estudiar duramente para alcanzar la nota que pidan para entrar, dentro de dos cursos, en la Universidad. Vivirá años estupendos, estrujando su juventud y buscando alternativas en su vida. Tendrá novios. Terminará la carrera. Buscará un trabajo. Tal vez se case y sea madre. Deseo que llegue a ser una mujer realizada plenamente como persona y, sobre todo, feliz, haga lo que haga.






Julia tendrá que seguir luchando para superar sus limitaciones. Vivirá, estoy convencida, feliz dentro de su mundo pero estrujar su juventud le queda muy lejano, al igual que buscar alternativas en su vida. Julia no tendrá novios porque, sencillamente, no le interesan. Dudo mucho que logre un trabajo y aún más que se case y sea madre. Me sentiría satisfecha si alcanzase un grado mayor grado de autonomía y, al terminar el colegio, encontramos un lugar en el que sentirse entretenida durante el día y, sobre todo, feliz.




¡Qué adolescencias más diferentes!...¡Qué vidas más distantes!.

Pero ambas son mis hijas. Los problemas que tenga cada una serán muy distintos, pero me tendrán a su lado siempre que me necesiten.

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