Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

miércoles, 4 de julio de 2012

" ROSA, ROSAE...ROSI O ROSALINDA... LA MEJOR MADRE " (M.A.M.)







Conocí a Rosi el pasado mes de septiembre, cuando Julia inició su andadura en el Colegio de Educación Especial de Latores, en la parada del autobús que recoge a los niños de Pola de Siero que asisten  a dicho centro.

En cuanto la conocí supe que íbamos a ser amigas. No sé por qué hay determinadas personas que parece que han estado siempre en tu vida y Rosi es una de ellas. Y no influyó en nuestra amistad que sea madre de dos niños con autismo...el ser madre de dos niños con autismo incrementó hasta grados insospechados mi admiración.

Rosi es absolutamente opuesta a mí: tranquila, "pasota", en las fiestas del colegio disfruta y participa con una alegría envidiable; no se "corta un pelo" si tiene que "defender" a uno de sus hijos ante algún convecino intolerante o meleducado. En resumen: ¡me encantó!...es la madre que yo quisiera ser.

Como ya he dicho en multitud de ocasiones, cada niño "especial" es un caso único e irrepetible. Su hijo mayor es todo dulzura, suavidad, tranquilidad. Sin embargo, su hijo pequeño ( aún no ha cumplido 8 años) esconde tras una cara angelical, unas energías inagotables. Salvo cuando duerme, es una persona en constante movimiento y cuando utilizo el adjetivo "constante" no estoy exagerando pues no está quieto ni uno sólo segundo a lo que hay que unir las "bofetadas" que da indiscriminadamente al resto de los mortales y así mismo. Cuando escucho a una de esas madres de niños "normales" decir que están "estresadísimas", mientras comen pipas tranquilamente en el parque, me encantaría que Rosi les dejara a su peque...¿media hora?...¡¡¡Sabrían entonces lo que es estar con la atención al cien por cien, no poder dejar solo a su hijo ni un segundo, poder descansar únicamente cuando consigue que se duerma!!!.

Ayer recibí un mensaje suyo en el que me decía que estaban nuevamente ingresados porque ni los neurologos, psicólogos, psiquiatras de turno aciertan con la dosis correcta de medicación que le aporte un poco de tranquilidad a su vida, que al menos no esté en riesgo constante de abrirse la cabeza por un golpe mal dado y que deje los brazos de su madre alejados de los "manotazos" (doy fe de lo mucho que duelen). Puedo decir, por propia experiencia, que los profesionales que tratan con este tipo de niños están más perdidos que un "pez fuera de una pecera". Hace algo más de un mes, tuvieron que empastarle unas piezas dentales para lo que, lógicamente, tuvieron que anestesiarle...parece ser que ahí empezó la descompensación farmacológica.

Esta tarde he hablado con ella y, con todo lo que está pasando, es capaz de mantener el sentido del humor, de reírse a carcajadas, de desdramatizar la situación...Durante la conversación me preguntó si yo tenía un tambor en casa, a lo que le contesté. "¿qué me estás diciendo?". Pues si, parece ser que el psiquiatra que ha visitado a su niño ha decidido, supongo que tras sesudas reflexiones, que necesita imperiosamente un tambor para que "no sea el niño el que busque el ruido, sino que sea el ruido del tambor el que busque al niño". No sé de dónde habrá sacado tan profunda reflexión, ni a que escuela psiquiátrica o psicológica pertenece, si a la conductista o a la cognitivista...o tal vez a la psicoanalítica de Sigmund Freud...solo sé que es necesario hacerse con un tambor lo antes posible.

Esta noche prueban una nueva medicación. Espero de corazón que funcione por el bien de todo el núcleo familiar: Rosi, su marido y sus dos hijos necesitan un poco de tranquilidad en sus vidas...Quisiera ver en su situación a esas histéricas madres que porque su hijo se ha manchado el pantalón en el parque organizan un drama digno de Shakespeare o porque les han preguntado tres o cuatro veces, en la piscina, cuándo pueden bañarse, les sueltan un bofetón, cuándo debían ser ellas quien lo recibieran, o bien sus maridos si son ellos los encargados de la costosa tarea de cuidar de sus hijos en el parque o en la piscina.

Quiero reivindicar desde este rincón la maravillosa mujer que es Rosi: gran madre, luchadora, reivindicativa pero intentando ver siempre el vaso de la vida lleno.

Rosi, te has convertido en una de mis mejores amigas; gracias a ti estoy aprendiendo a trabajar la paciencia y el buen humor, a desdramatizar lo cotidiano y a saber extraer todo lo bueno que nuestros niños "especiales" tienen. Me está viniendo la imágen de tu hijo mayor ayúdándote con tu pequeño terremoto, dándole gusanitos, de uno a uno...de uno a uno...sin perder la paciencia ni la sonrisa.




Rosi, te quiero...y voy a conseguir para tu peque la pelota más grande que exista en el mundo.



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