Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

lunes, 9 de julio de 2012

Cum laude por el autismo (el comercio.es)

Los niños con autismo, dicen, no son capaces de empatizar con otras personas. Por ejemplo, si ven a otro niño llorando no reaccionan. Así las relaciones sociales de estos enfermos se vuelven aún más complicadas. Por ello, la logopeda Lorena García Asenjo decidió estudiar cómo podía enseñar a los autistas esas capacidades para situarse en el lugar del otro. Su tesis doctoral ha recibido la distinción cum laude.Cum laude por el autismo
García comenzó la investigación hace más de cinco años. Por eso cuando presentó sus conclusiones ante un tribunal el pasado mes de mayo «me quité un peso de encima, porque parecía que nunca iba a terminar». Dejaba atrás muchas horas de trabajo para intentar desarrollar un procedimiento con niños autistas. Lo primero que hizo fue «analizar habilidades de tema de perspectiva visual, que es la fase más básica para luego estudiar fases más complejas». Esa primera parte consistió en ver cómo los niños de desarrollo personal aprendían las diferencias entre el yo y el tú, y entre lo que podían ver ellos y los demás, así como el seguimiento de la mirada de otros.
«Trabajé con niños de desarrollo típico de entre 2,5 y 4 años e identificamos los requisitos que necesitaban para aprender esas habilidades básicas. Luego lo replicamos en niños con autismo», cuenta García. Vieron entonces que los autistas «pueden aprenderlo igual que los niños de desarrollo típico».
Comenzó entonces una segunda fase más compleja. «Se trataba de enseñar otras habilidades más complejas, pero sin mostrarlo. Los niños de desarrollo típico las desarrollaban por sí mismos, así que pusimos ciertas pruebas a los niños con autismo. Consiguieron superarlas y generar las habilidades por sí mismos», explica la investigadora.
«Una micra»
Su tesis doctoral, reconoce, «es una micra» entre todas las investigaciones que se hacen sobre el autismo, pero servirá para elaborar un procedimientos sobre cómo inducir las habilidades sociales en niños autistas. «Siempre es necesario que estos trabajos se pongan en relación con los de otros compañeros», asegura. De momento, ya redacta, con la ayuda de su director de tesis, el profesor de la facultad de Psicología Luis Antonio Pérez González, varios artículos para enviar a revistas especializadas que puedan estar interesadas en la publicación.
«Ha sido mucho tiempo de trabajo y muchas veces no fue fácil conseguir familias de niños con autismo que quisieran colaborar en el proyecto». En total, García analizó el comportamiento de 20 niños de desarrollo típico y 13 con autismo, aunque «finalmente el grueso de la investigación fue con cinco. Colaboraron conmigo la asociación Aprendemos y otra de Córdoba»

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