Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 5 de julio de 2012

"LA OSEZNA...LA CERVATILLA...LA LOBA...LA GALLINA CLUECA" (M.A.M.)

En casa convivimos tres mujeres y un perro.

Una es una osezna mimosa y besucona, otra es una cervatilla algo arisca y la tercera es, en ocasiones, una loba a punto de atacar a quien se acerque a su madriguera con malas intenciones o una gallina clueca que desearía tener a sus polluelos siempre debajo de sus alas protectorasién

Es sencillo de adivinar quién es quién, pero resulta curioso para el que esté al tanto de los rasgos que supuestamente caracterizan a los niños con autismo.

Se supone que el autismo predispone a la persona que lo padece a convertirse en alguien que no soporta el contacto físico, ni tan siquiera, el contacto ocular...alguien que rechaza los abrazos, las cosquillas, los besos. Y es cierto que hay much@s autist@s que presentan este problema. Sin embargo, en mi caso, y es algo de lo que me alegro muchísimo porque yo necesito física y anímicamente que me abracen, me besen...Julia es mi particular osezna mimosa y besucona.
A lo largo del día, ahora que está de vacaciones y yo, al no trabajar, estoy siempre en casa, me puede dar ¿diez...veinte...treinta...¡no sé!, besos?...se sube la camiseta para que le haga cosquillas en su gordita barriga y aún me ofrece sus pies, como hacía de pequeña, para qué se los mordisquee...¡algo que calzando un 40 puede hacerse impensable, pero creo  que las madres tenemos el don de seguir viendo en nuestros hijos, un trocito del bebé que fueron, cuando tenían sus pies, sus manos, sus muslos literalmente comestibles!.

Celia es mi cervatilla, un Bambi convertido en adolescente un poco arisca pero con unos ojos tan inmensamente grandes que te comunican todo el amor que es incapaz de demostrar con besos o carantoñas...algo que aborrece y de lo que escapa cual cervatilla en el bosque. Pero, de noche, como el Bambi que es, se introduce en mi cama porque dice que no puede dormir sola...Le gusta y tranquiliza sentir mi presencia pero no desea ni besos ni achuchones...aunque yo, como buena madre cabezota, antes de dormir, le doy todos los besos que no le he dado a lo largo del día.




Obviamente, la loba o la gallina clueca, según sea la situación en la que nos encontremos, soy yo. En la piscina, mientras vigilo con ojo avizor a todo "macarra" que realice el amago de burlarse o reírse de Julia, sale la loba que llevo dentro y me da igual que mis 47 kilos y mi 1, 60 cms. tengan que enfrentarse a un espécimen humano de 85 kilos y 1,90 cms porque me siento capaz de acabar con todos. La gallina clueca es mi habitual disfraz, me gusta sentir a mis polluelos protegidas bajo mi techo; me gusta particularmente esta hora del día, por la noche, cuando escribo o leo, sabiendo que mis dos niñas están en casa, conmigo, bajo mi protección.

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