Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

sábado, 25 de febrero de 2017

"INTEGRACIÓN FORZADA" ( M.A.M.)

Ayer estaba demasiado enfadada como para expresar lo que sentía. 

¡¡¡Odio el Autismo pero aún detesto más esa fantasía que revolotea en días como el de ayer, en el que se celebraba el Carnaval en el colgio de Julia!!!. Esa pretensión de que mi hija disfrute de algo que no entiende en absoluto. Por favor, no deseo ser malinterpretada...¡por supusto que hay personas con autismo que entienden el por qué de un disfraz y pueden llegar a disfrutar utilizándo! pero, tristemente, no es el caso de mi hija.

Ayer, Julia, además de piscina, tuvo que vestir el disfraz de "Faraón egipcio" (el más cómodo que encontró mi madre); en una jornada escolar tuvo que vestirse y desvestirse varias veces, con el estado de ansiedad que eso le produce. Cuando fui a ponerle el pijama me encontré con una dentellada en la cicatriz de su brazo izquierdo, la diana de sus mordiscos durante sus crisis, una dentellada profunda, aún con sangre reseca. No quiero imaginar la ansiedad que vivió ayer mi hija, pero me consta que lo debió pasar muy mal.

Y esta es mi reflexión: si estamos hablando de personas cuya forma de razonar, de entender las cosas, difiere un abismo de los que nos consideramos "normales", ¿por qué obligarles a integrarse en un mundo que no comprenden, que les genera frustración, ansiedad, miedo cuando el resto de la sociedad no gasta ni un segundo de su tiempo intentándo ponerse en su piel?.

Lo sé, en el colegio al que acude mi hija, sí hay alumn@s que disfrutan disfrazándose...pero Julia, no...jamás le gustó, ni cuando acudía a la guardería. Y no, no deseo introducir a mi hija en una burbuja aséptica, únicamente deseo ahorrarle sitaciones que disparen sus niveles de estrés, ante hechos que no entiende, que no le hacen feliz, con las que no disfruta. Estoy muy contenta con el trato que recibe Julia en el centro al que acude pero creo que éste va a ser el último carnaval al que acude. Su yo supiera que es feliz...¡adelante y a por todas!...pero la conozco muy bien y sé que es algo que se escapa a su entendimiento, generándole un nerviosismo que, como ayer, no pudo conteolar.

Lo único que puedo pedir para Julia es felicidad y tranquilidad y, jornadas como la de ayer, no le producen ninguna de las dos cosas. La dentellada en su antebrazo es una clara muestra. 

Lo siento, no creo en la integración, lo he pasado suficientemente mal en el pasado como para tener la más mínima fe en ella. Me reitero, si la sociedad no hace ni al más mínimo esfuerzo para intentar entender a personas como mi hija, no voy a hacerla pasar por costumbres sociales que a ella le generen frustración, rabia y ansiedad. Me niego a que mi hija pierda su sonrisa por ello porque no se lo merece.




2 comentarios:

  1. No la lleves ese día al cole si le crea ansiedad, no hay otra. Yo lo hago así con mi hijo. Un saludo

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  2. Pues que se quede encerrada, así usted gasta menos en cosas que ella ni enterada! He sido testigo de cómo todos se desviven para que el chico autista de la casa sea "feliz". Pónganle películas, déjenle comida que lo engordará aún más y listo, con eso tiene

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