Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

miércoles, 6 de abril de 2016

"EL PODER CURATIVO DE LOS ABRAZOS" (M.A.M.)

Empiezo definiendo qué es para mí un “conocimiento empírico”:

Es aquel basado en la experiencia y, en último término, en la percepción, pues nos dice qué es lo que existe y cuáles son sus características, pero no nos dice que algo deba ser necesario así y no de otra forma. Es decir, abordas un conocimiento desde la continua repetición de hechos sin tener un claro referente científico.

Y estaréis pensando y preguntando: “¿por qué María nos suelta tal afirmación?”.

Doy por supuesto que las personas que acceden a este blog lo hacen porque, de un modo u otro, están vinculadas al Autismo; bien son madres o abuelas, hermanos o tíos, o simplemente amigos de alguien con Trastorno de Espectro Autista (TEA). Por lo tanto, sabéis que mi hija mayor se llama Julia y tiene Autismo no verbal. En marzo cumplió 18 años, por lo que, mi experiencia sobre este síndrome es larga en el tiempo e intensa en experiencia.

Hoy vuelvo a hablar del “poder sanador” de los abrazos. Pero, no un abrazo suave y ligero…no, no…un abrazo de “luchador de sumo”, un abrazo que aplaque es decir que consiga mitigar, sosegar, suavizar, en este caso, una excitación del ánimo y de la fuerza de Julia. 

Hace unos días, Julia tuvo un proceso de “auto lesión” muy agresiva. A diferencia de las personas que no tienen autismo, mi hija se agrede a sí misma en un intento desesperado de gritar lo que, en ese momento, le hace daño, bien física o mentalmente. Al no tener desarrollado un lenguaje oral, el modo que tiene de dar “rienda suelta” a sus sensaciones negativas es mediante mordiscos, cabezazos, puñetazos que se infringe ella misma y, cuando voy a calmarla, esas conductas tienen en mí una perfecta diana.

Pues bien, ¿qué hice para tranquilizarla, estando echada en su cama, chillando, mientras se mordía el brazo derecho (tiene una enorme cicatriz que lo atestigua) al tiempo que golpeaba reiteradamente su cabeza con el puño?...Me puse sobre ella y con mis dos brazos, fuertemente, la rodeé durante unos minutos hasta conseguir que dejase de llorar, chillar y golpear su cabeza contra la pared. Para los que no me conocéis personalmente que, obviamente, sois mayoría, deciros que soy “pequeña” tanto en altura como en peso, pero tengo mucha fuerza, debido a que mis músculos ganan por “goleada” a la grasa. Así que, con quince centímetros y más de treinta  kilos menos soy capaz de “noquear” a mi hija y puedo asegurar con la certeza que da la experiencia que el poder curativo de los abrazos es real. Es más, existe una práctica conocida como “abrazoterapia” según la cuál, al rodear con nuestros brazos a una persona, su cerebro “fabrica” hormonas tan beneficiosas como la oxitocina, la serotonina y la dopamina por lo que resulta fácilmente entendible la razón por la que experimentamos una maravillosa sensación de bienestar, sedación, armonía y plenitud en el momento del abrazo.

No quiero pecar de frívola. Tengo miedo...miedo a que llegue un terrible día en el que no pueda controlar los ataques de ansiedad o de ira de mi hija Julia; miedo a sentirme obligada a llamar al 112 porque mis medidas de contención no funcionen; miedo a que ambas nos lastimemos mutuamente por no medir nuestras fuerzas, Julia, cegada por su ansiedad y yo por impedir que se dañe. Pero, por ahora, mis abrazos y mi fuerza son más que suficientes.

Asumo que, aunque aquí intente desdramatizar la situación, es terrible vivir la experiencia de ver como una de las personas que más quiero en este mundo, mi hija , me araña, me pellizca, me pega, me empuja o da patadas; no puedo explicar lo que siento cuando veo que su cara cambia dramáticamente, tornándose sus dulces rasgos, en gestos duros, llenos de ira y dolor. Pero volvamos, a la "ligereza" del inicio del "post" y recuperemos el poder terapéutico del abrazo por que: ¿no es maravilloso abrazar a una persona querida?...es uno de esos escasos regalos que ofrece la vida totalmente gratis.

Yo adoro abrazar y que me abracen...

En ese momento, me siento protegida, segura, reconfortada. Obviamente, no es igual el abrazo que doy o recibo de Julia o de mi otra hija Celia, que el que puedo dar a mi madre, cuya vejez despierta en mí una infinita ternura, pero el trasfondo es el mismo, siempre...un abrazo genera tranquilidad, paz, amor, felicidad...seguridad, protección...confianza y ¡ganas de vivir!.


                                               
                                   





                                            
                                     

6 comentarios:

  1. Gracias por trasladar "al papel", con este testimonio, situaciones que vivo (ahora con la primavera, casi a diario) con mi hijo.
    Es como si describieses nuestro día a día.
    Yo practico también la abrazoterapia y los beneficios son evidentes; aunque ello suponga que acabemos golpeadas nosotras igualmente.
    En un principio, tengo que aplicar"tiempo fuera" y, en la mitad de las ocasiones, funciona. En el resto de ellas debo utilizar la contención física. Con abrazos, por supuesto.
    Me encanta leerte, Maria.
    Un ABRAZO.

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  2. Sin palabras, te entiendo perfectamente. Un beso enorme

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  3. Hola mis hijos menores son mellizos de 7 años y la nena tiene tgd y tel y habla pero muy poco y aveces cuando tiene sus crisis tambien se muerde el brazo izquierdo o se pega en la cabeza gracias por el consejo de los abrazos ruertes lo voy a probar normalmente no le gusta que la toquen porque tiene ipersensibilidad sensorial desde ya muchas gracias

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Prueba la dieta sin gluten y caseína ...estos episodios disminuyen hasta desaparecer....tengo gemelos varones con tgd de 7 años

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