Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

martes, 24 de febrero de 2015

"VISITA AL COLEGIO DE JULIA...EN EL QUE TODOS LOS NIÑOS SON "ESPECIALES"" (M.A.M.)


Cuando Julia era una niña pequeña y estaba escolarizada en un colegio concertado de integración, cuyo nombre voy a eludir, cada visita que yo realizaba al centro finalizaba con una dolorosa inquietud que culminaba en un llanto sin consuelo..
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En cada uno de las reuniones que manteníamos con el equipo psicopedagógico del centro, en lugar de centrarse en los pequeños, mínimos, nimios, progresos de Julia, enfatizaban los enormes retrasos que presentaba...pero, ¿acaso no se trataba de un centro de integración, con profesionales especializados en el tema y con medios suficientes para hacerles frente?.

El psicólogo de dicho centro, personalmente "me machacaba", cada vez que nos reuníamos. ¡¡¡Legó a culpabilizarme del autismo de Julia amparándose en la vieja y trasnochada teoría de las "madres neveras" propugnada por el médico vienés Leo Kanner...Los que me conocéis sabéis que tengo muchos defectos pero desde luego, entre ellos no se encuentra, "la frialdad afectiva"...al contrario...¡me encanta besar, abrazar, achuchar!...y ¡cuánto más a una hija!-

 Me preguntaba : "¿estaremos haciendo lo correcto?...bueno...es lo que todos los "profesionales" (entrecomillo el sustantivo profesionales intencionadanmente) nos han recomendado". Cada curso que finalizaba me angustiaba la idea de que Julia no era comprendida por sus profesores. No hizo falta que yo lo expusiese porque fue el centro el que nos comunicó que mi hija no tenía cabida en el mismo...que era un caso muy complicado pero...¡¡¡estábamos iniciando el 2º curso de primaria!!!.


Tras una batalla con la Consejería de Educación y teniendo en cuenta que para todos los "profesionales" Julia era una niña de "integración", crearon para ella una plaza en un colegio público en el que trabajaba uno de los mejores profesores de apoyo...colegio que estaba a quince kilómetros del lugar en el que residíamos. Aún así, volvimos a confiar y optamos por mudarnos y escolarizar también a mi segunda hija en dicho colegio. ¡¡¡Cuatro cursos!!! pasó Julia con dos o tres niños "especiales", entre una enorme multitud de niños "normales" a los que, junto a su normalidad venía unida su "maldad"; no puedo generalizar pues no todos los compañeros de Julia la insultaban o se metían con ella pero para una madre, dos o tres... o diez niños que, durante el recreo, utilizaban a mi hija como objeto de burla, hicieron mella en mí, tanto que mi cuerpo y mi cerebro me pasaron factura a modo de depresión y ansiedad.

Cuando, hace cuatro cursos, Julia debería haber asistido a un Instituto de Enseñanza Secundaria, su padre y yo decidimos que no era el lugar apropiado para nuestra hija y fue cuando decidimos matricularla en un Colegio de Educación Especial.

¡¡¡Qué maravillosa diferencia!!!. Aulas con un total de cuatro o cinco alumnos, todos ellos "especiales".

Ayer tuve una reunión con la tutora de Julia este año. Se llama Candy y es la profesora que siempre deseé para mi hija. Los dos primeros cusos, su tutor Luis hizo un trabajo extraordinario, al igual que María José que fue su profesora el tercer año,  pero la empatía que demuestran mi hija y su profesora es tal que hoy no pude evitar abrazar y besar a esta maravillosa profesional.

¿Mi rabia? : haber hecho caso de los supuestos "profesionales" que insistían una y otra vez que Julia era una niña de "integración". Estoy convencida de una cosa: si Julia hubiese sido escolarizada desde los tres años en este colegio, mi hija habría desarrollado muchas más habilidades de las que ha conseguido y no hubiese vivido en una continua frustración que compartía conmigo.

Sé que no gano nada mirando hacia atrás pero quiero usar mi blog para gritar: ¡¡¡La Integración es una falacia...no existe!!!...al menos, en la gran mayoría de los casos.

 En los centros públicos, donde la integración es "obligatoria" me consta, porque tengo amigos profesores en primaria, que aunque hay ganas de trabajar con estos niños, no existe la infraestructura adecuada, la metodología precisa y es, prácticamente imposible, compatibilizar la antención a estos niños con necesidades educativas especiales con el resto de los 22 o 23 alumnos restantes que se encuentran en el aula.

Hay centros concertados de integración que la fomentan porque, por cada niño con necesidades especiales que matriculan se convierte en una ayuda económica que  reciben de la Consejería de Educación. Julia, desde primero de infantil hasta segundo de primaria estuvo matriculada en uno de estos colegios. Los dos primeros cursos, cumplieron a la perfección con los prometido: clases individuales con su profesor de apoyo, logopeda, psicomotricista pero...¡la avaricia rompe el saco!...y empezó la masificación...tal es así, que el último curso que estuvo Julia matriculada en ese centro, los alumnos con necesidades educativas especiales superaban en número a los matriculados en el Colegio de Educación Especial al que ahora asiste.

Hoy, mientras esperaba a la tutora de Julia, "respiraba" felicidad, optimismo, ilusión...El trabajo que desarrollan estos profesionales no está, en absoluto, valorado como se merecen. Son personas que disfrutan cada día con los pequeños avances de sus alumnos, que luchan por alcanzar pequeñas metas, cuya moral nunca decae. Hoy, si alguna madre de un niño o una niña  de tres años al que hayan diagnosticado cualquier Trastorno del Desarrollo o tenga Síndrome de Down o cualquier síndrome desconocido por la mayoría de la gente, si me preguntasen sobre el centro en el que deberían escolarizar a su hijo o hija, les diría, sin dudarlo un momento : un Colegio de Educación Especual y añadiría: "no permitas que pase ni un día "integrado" en un colegio "normal" pues en ese centro tu hijo será siempre el "raro", la diana de todas las risas". Sé que puede parecer muy cruel lo que escribo, pero esa ha sido mi realidad..

Hoy soy feliz tras el encuentro que he tenido con Candy, la maravillosa profesora de Julia que ha sabido "llegar", pasito a pasito, hasta el interior de mi hija y está logrando alcanzar metas que hasta hace poco parecían inalcanzables. Gracias Candy, gracias a todos los profesionales del Colegio de Educación Especial de Latores que ponen su "granito de arena" para que todo funcione a la perfección y, sobre todo, valorando la alegría y las risas de sus alumnos.,

Desde el primer día, desde sus sucesivos tutores hasta la auxiliar de comedor., desde su logopeda al conserje del centro, desde su profesor de música al de gimnasia, desde sus monitores en la piscina a la cuidadora del autocar, acogieron a Julia como una niña más, sus peculiaridades quedaban difuminadas en la enorme y maravillosa peculiaridad que habita en este colegio, el Colegio Especial de Latores, en Oviedo.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias María por publicar tu experiencia recién inicio este camino llena de Dudas por lo menos arrojas un poco de luz,aun sabiendo que cada caso es diferente el espectro es muy amplio ,me alegra que julia este muy bien en su cole pero sobre todo felíz

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  2. Muchas gracias María por publicar tu experiencia recién inicio este camino llena de Dudas por lo menos arrojas un poco de luz,aun sabiendo que cada caso es diferente el espectro es muy amplio ,me alegra que julia este muy bien en su cole pero sobre todo felíz

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