Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

domingo, 22 de febrero de 2015

"LA RELACIÓN DE NIÑOS CON AUTISMO Y LOS ANIMALES" (M.A.M.)

Mi hija Julia, de  diecisiete años, vive desde hace nueve con un perro, un mimoso westy, uno ya de la familia y puedo afirmar que la relación que ambos mantienen es, cuando menos, peculiar.

Aunque Julia no habla, recuerdo perfectamente que, cuando estaba a punto de nacer el que iba a ser nuestro nuevo compañero, le pregunté cómo quería que se llamase y en el ordenador escribió: Xasy. No me preguntéis de dónde sacó ese nombre, pero es el que desde entonces tiene nuestro perro.

Cuando decidí incorporar un nuevo miembro a la familia me movió, principalmente, el autismo de mi hija y...¡para qué nos vamos a engañar!...Celia, mi otra hija, y yo, teníamos muchas ganas de tener un perro en nuestra casa.


En la foto, el día que Xasy llegó a nuestras vidas.

No puedo afirmar que la presencia de Xasy en la vida de Julia haya influido de una manera significativa pero si es cierto que tienen un modo de comunicarse entre ellos sumamente particular.

Xasy tiene un gato de peluche que es su juguete preferido...pues bien, Julia lo coge y corre por toda la casa...con Xasy detrás de ella; digamos que es su manera de jugar e interactuar. Se provocan mutuamente, se comunican...¡sin palabras!.

A la hora de la comida, Xasy siempre se pone junto a la silla de Julia porque sabe que es ella y sólo ella la que va a compartir su comida con él...¡y la merienda!...tendríais que ver a Xasy, en la cama de Julia, esperando a que le dé un trozo de galleta.

Eso sí...¡jamás comparten el sofá!...Xasy sabe perfectamente que, tarde o temprano, recibirá un pellizco "amistoso" de Julia.

¿Qué me aporta a mí Xasy, además de algún enfado...porque sigue siendo un poco "meón"?. Un cariño incondicional que perdura con el paso de los años.

El tiempo que Julia  practicó equinoterapia (hasta que las subvenciones del Principado desaparecieron- lo siento, tenía que decirlo- ) mantenía con los caballos una relación extraordinaria. Aunque, eso sí, Julia se pasaba la mitad de la clase, castigada, porque ella quería trotar y galopar y no deseaba perder su valioso tiempo en cepillar al caballo que siempre montaba..."Teo" se llamaba...un caballo tranquilo, bueno, cariñoso, paciente y colaborador.



Mi opinión es que el trato con los animales siempre es beneficioso, tengas autismo o no...Está demostrado que acariciar a un gato relaja y que interactuar con tu perro genera endorfinas o lo que es lo mismo, hormonas de la felicidad.


"Los animales ayudan a los niños con autismo: consiguen fomentar sus conductas sociales"


Cariño animal






  • Es más probable recibir propuestas de amistad cuando caminamos con un perro.
  • Este efecto de "lubricante social" de los animales puede ser particularmente importante en personas con discapacidad socioemocional.




.animal puede aumentar significativamente las conductas sociales positivas en los niños con trastornos del espectro autista (TEA).
La presencia de un

Los autores –Marguerite E O'Haire y sus colegas de laUniversidad de Queensland, (Australia)– compararon cómo niños de 5 a 13 años de edad con TEA interactuaban con los adultos y, por lo general, sus compañeros en la presencia de dos conejillos de indias frente a los juguetes.

Los animales pueden ayudar a estos niños a conectar con terapeutas, profesores u otros adultosOcurrió que en presencia de los animales, estos menores mostraban más ganas de hablar, miraban a la cara de otros y tenían más contacto físico. Estos niños con TEA también eran más receptivos a los avances sociales de sus pares en presencia de los animales de lo que eran cuando jugaron con juguetes.

La presencia de animales aumentaba además los casos en los que estos menores sonreían y reían, reducía su gesto de ceño fruncido, gemidos y lloros, comportamientos en los niños con autismo que se producían más cuando estaban con juguetes.

Estudios previos han demostrado que las personas tienen más probabilidades de recibir propuestas de amistad de desconocidos cuando caminan con un perro que cuando pasean solas y efectos similares se han observado en personas que poseen pequeños animales como conejos o tortugas.

Los autores, cuyo estudio publica la revista Plos One, sugieren que este efecto de "lubricante social" de los animales en las interacciones sociales humanas puede ser particularmente importante para aquellas con discapacidad socioemocional.

Según los investigadores, la capacidad de un animal para ayudar a los niños con TEA a conectar a los adultos puede ayudar a fomentar interacciones con terapeutas, profesores u otros adultos.

"20minutos.es"

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