Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 20 de junio de 2013

Un estudio de Harvard vincula el autismo con la contaminación

Otra teoría sobre el origen del autismo...¿El estamento médico reconocerá alguna vez que no tiene ni idéa sobre el "amplísimo" Trastorno de Espectro Autista.

Las madres expuestas a altos niveles de mercurio y diésel tienen el doble de riesgo de tener hijos con este trastorno


"Las futuras madres que estén expuestas a altos niveles de diésel y mercurio tienen el doble de riesgo de tener niños con este trastorno que aquellas que viven en zonas limpias de polución. Dependiendo del contaminante, del 20% al 60% de las mujeres que participaron en nuestro estudio viven en áreas donde el riesgo de autismo es elevado", ha asegurado Andrea Roberts, autora e investigadora asociada en el Harvard School of Public Health, a The Huffington Post.
Estudios anteriores habían establecido una vinculación potencial entre estos dos factores, aunque las muestras eran muy pequeñas. La primera vez que se encontró la relación entre autismo y polución fue en 2006, en un estudio elaborado por el Departamento de Salud de California. El último se publicó en noviembre 2012.
Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, uno de cada 50 niños es diagnosticado con autismo o algún trastorno relacionado en EE UU. Estos trastornos están acompañados por deficiencias en la interacción social y, en la mayoría de los casos, se presentan patrones restringidos, repetitivos y estereotipados del comportamiento. A pesar de que muchos de los niños son diagnosticados a la edad de 8 años, hay un incremento del número de casos entre los menores de tres años.
Los investigadores dividieron en cinco las áreas de estudio, que iban desde lugares en los que las mujeres vivían en zonas con altos niveles de polución hasta casi ninguna. Tras analizar los datos atmosféricos del área donde vivió cada mujer durante su embarazo y parto y ajustar otros factores como los ingresos económicos, la educación y si eran fumadoras o no en su gestación (usando datos de la EPA), los datos mostraron que las mujeres embarazadas que vivían en las zonas más contaminadas con diésel y mercurio tenían el doble de riesgo de tener un niño autista que aquellas que vivían en zonas más limpias.
En cuanto a otros tipos de contaminantes -como manganeso, metales pesados y plomo-, también se encontró cierta relación, pero no en tan alta proporción. “Todos los productos químicos sometidos a estudio, conocidos como neurotoxinas, de los que se sabe que hay transmisión de la madre al feto, hacen posible que lo que esté respirando la madre afecte al cerebro del bebé”, ha continuado Roberts.
La investigación actual incluye una muestra muy amplia de mujeres repartidas por los 50 Estados que conforman la nación. El estudio evaluó a 325 mujeres que habían tenido un hijo con autismo y a 22.000 con hijos libres de trastorno. Fueron seleccionadas de una muestra total de más de 110.000 particpantes recogidos en The Nurses Health Study II, con niños nacidos desde 1989 hasta 2002.
Los autores advierten que los resultados deben ser leídos "con cuidado", sobre todo en lo que respecta al riesgo relacionado con el mercurio. Muchos padres en EE UU están preocupados por el hecho de que este elemento se usa en las vacunas y su relación con el autismo "a pesar de que esta preocupación ha sido muy estudiada y rechazada en más de una ocasión por los científicos".

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