Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

domingo, 23 de junio de 2013

El arte imagina el autismo


Algunas de las obras que componen la exposición 'Seré tu voz, eres mi luz'. | Conchitina
Algunas de las obras que componen la exposición 'Seré tu voz, eres mi luz'. | Conchitina
  • Una exposición es fruto del diálogo entre creadores y personas con autismo
  • Las piezas son fruto de la necesidad de ser testigo de otra que desea ser oída
  • La muestra reúne unas treinta obras en la Fundación Valentín de Madariaga
No hay demasiadas diferencias. Apenas una letra: los artistas y los autistas. Bien. Por una vez, el lenguaje se ajusta a la realidad casi como un guante porque, una vez vista la exposición Seré tu voz, eres mi luz, es sencillo concluir que hay personas con autismo que tienen un sentido prodigioso de lo artístico. Y que también hay artistas con una sensibilidad especial, que parecen vivir en un mundo diferente.
Las paredes de la Fundación Valentín de Madariaga irradian color. Gritan, susurran y guardan silencio. Todo a la vez. Se debe a la muestra organizada por la asociación Autismo Sevilla y el proyecto Universidad Emocional con el patrocinio de OHL, que propone un diálogo artístico entre creadores contemporáneos y personas con autismo. El resultado es una treintena de obras, que podrá visitarse hasta el próximo 24 de julio.
"No existe ningún proceso creativo sin riesgo y menos esta propuesta porque no es ni una exposición artística ni tampoco un acto sobre el autismo", confiesa el comisario de la exposición Seré tu voz, eres mi luz, Paco Pérez Valencia, quien puntualiza: "Es un trabajo de vida que llega a emocionar hasta el llanto; es como si descubrieras de pronto que media humanidad puede cuidar de la otra media humanidad". La exposición -subraya Pérez Valencia- tiene "un coste cero, todos han colaborado desinteresadamente".
Los artistas crearon sus obras a partir de las propuestas de las personas con autismo. Hay obras plásticas, pero también danza, instalaciones...
La dinámica de trabajo propuesta para la exposición es interesante. Todos los artistas trabajaron a partir de las propuestas de las personas con autismo, con las que compartieron su día a día: familia, educadores, psicólogos... Desde este punto de partida, los creadores plantearon obras que complementaban la idea inicial. "El resultado -explica el comisario- es una pieza que nace por la necesidad de ser testigo de otra que necesita contar y ser oída".
Así, las obras expuestas tratan de recoger "los anhelos, los miedos y las experiencias vitales" de las personas con autismo que han colaborado en su elaboración. Estas primeras creaciones sirvieron para entrar en comunicación y conversación con las de la treintena de creadores participantes, cada uno de los cuales "ha apadrinado artísticamente" a una de estas personas dando lugar a "un trabajo dual que se expresa como un todo".
En la muestra participan artistas como África Aycart, Agustín Israel Barrera, Manolo Domínguez, Emilio Fornieles, López Rueda, David Pantaleón, Enrique Quevedo, Sánchez de Lamadrid, Adriana Torres y Paco Reina. Pese a lo que se podría pensar, la exposición Seré tu voz, eres mi luz no se circunscribe a la expresión plástica. Hay danza, instalaciones, sonidos... En fin, tanta variedad como edades hay en los participantes.
Por ejemplo, a Pérez Valencia le sorprendieron los dibujos de Abel, un niño de seis años, el más pequeño de los participantes, "todo un crack", dice. "Mira, habría que llevar sus dibujos a las facultades de Bellas Artes para enseñar a los alumnos cómo se narra una historia". La familia de Abel entregó una carpeta con un centenar de dibujos. En las paredes del antiguo pabellón de EEUU de la Exposición Iberoamericana de 1929 sólo cuelgan doce. "¡Qué buenos son!", remata el comisario.

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