Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 27 de octubre de 2016

"ABRAZO DE OSO" (M.A.M.)

Este blog nació, hace ya algunos años, por la necesidad que tuve de información sobre el autismo y también por tener un lugar en el que contar mis propias experiencias,  cuando mi hija mayor, Julia, fue diagnosticada y “etiquetada” como tal.

                                         


El autismo, ese gran desconocido, un problema que no te esperas. El embarazo de la madre es normal; el parto es normal; ¡todo es normal hasta que todo empieza a torcerse!.
A los dieciocho meses, cuatro meses después del nacimiento de mi otra hija, Celia, Julia dejó de balbucear, ya no emitía ningún ruido…¡se había quedado muda!.
No voy a extenderme porque de lo que hoy quiero hablar de algo que ya traté en su día: EL PODER CURATIVO DE LOS ABRAZOS.
Julia ha cumplido ya 19 años.. Desde su entrada en la adolescencia han regresado los episodios de violencia contra sí misma, las terribles autolesiones que ahora, debido a que ya no es una niña, son más “visibles” y por extensión, más estresantes. A esto tengo que añadir que, en uno de estos ataques, lo peor que puedo hacer es perder los nervios algo que me resulta muy difícil si suceden en plena calle.

Las preguntas son muchas: “¿Por qué se pega; por qué se muerde; por qué grita entre lágrimas, por qué su respiración se agita? “. La respuesta es siempre la misma: “ No tengo ni idea “. He de suponer que ha sucedido algo que le provoca una tensión máxima, un descomunal enfado pero nunca sé realmente qué ha ocurrido. Julia no habla…Julia no puede “decirme” qué le ha pasado.

Aunque mis preguntas no tengan respuesta, al menos he descubierto el mejor modo para calmar a mi hija: abrazarla con fuerza pero también con amor. Antes de nada, hay que saber que jamás se deben utilizar dos palabras: “NO” y “BASTA”;ejercen un "efecto rebote" debido al reducido nivel de frustración de Julia. Inicio el abrazo y puedo asegurar que funciona.
Está demostrado: un abrazo, dado con gusto, sinceridad y aprecio, es capaz de producir y activar las endorfinas, hormonas de la alergia y el gozo. Y cuando este movimiento hormonal sucede en el cerebro, se reparte por el cuerpo. Estudios científicos apoyan la teoría que la estimulación por contacto es absolutamente necesaria para nuestro bienestar tanto físico como emocional. El tener contacto no solo es bonito, es una necesidad.

Por supuesto, existen diferentes tipos de abrazos. Abrazos de amor cuando de la pareja se trata. Abrazos de cariño cuando se trata de algún amigo o familiar. Abrazos de felicidad cuando alguien o algo resulto de una forma deseada. Y algunos abrazos que simplemente requieren de una atención especial. Para esto tenemos diversas formas de poder dar un abrazo adecuado, es decir, con la persona y situación adecuada, según se requiera y que, en el caso de Julia, la que mejor funciona es el “ABRAZO DE OSO”. Pero, ¿qué es y cómo se hace?.

En el tradicional abrazo de oso, el que inicia el abrazo, usualmente es más alto y corpulento que el otro, aunque os puedo asegurar que esto no es necesario para sostener la calidad emocional de un abrazo de oso. Os puedo asegurar que Julia es más alta y mucho más fuerte que yo. Lo importante es que su cuerpo y el mío se aprietan fuertemente. Puedo asegurar que, a medida que avanza el abrazo, noto como su respiración se tranquiliza, su cuerpo se relaja y lo mejor de todo: “COMIENZA A DARME BESOS”. Esa es la mejor recompensa…verla feliz, sonriente y mimosa


La capacidad de abrazar es natural; si quieres a alguien, el abrazo nace espontáneamente y resulta de lo más reconfortante. No hay que aprender a abrazar si existe amor.



                               
                                   




1 comentario:

  1. Buenas noches. Mi nombre es Yereli Gutiérrez, soy de México y realizando una investigación encontré su blog. Soy estudiante de Psicología y actualmente estoy trabajando de manera particular con una chica con autismo, he leído algunas de sus publicaciones desde el inicio de su blog, me he atrevido a escribirle pues me gustaría poder platicar con usted de alguna manera, me encuentro realizando un proyecto sobre inclusión y me gustaría que su experiencia formara parte de este proyecto; con ella podría realizar cuentos infantiles que pretendo se distribuyan en diferentes escuelas.

    Espero tener alguna respuesta suya. de antemano gracias por este blog y su manera tan bonita de escribir sobre sus hijas.

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