Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

viernes, 24 de octubre de 2014

‘Exactamente igual que tú': también afectado por los recortes además de por el autismo (20minutos.es)

El relato “Exactamente igual que tú”, de Mayte Saéz Martín, ha ganado la tercera edición del concurso de relato breve ‘Cuéntame del autismo’, al que se han presentado 62 obras y otras 9 fuera de concurso, procedentes del extranjero.
AUTISMOPOST
Hubo otro ganador, el que obtuvo el Premio del Público al relato más votado en Facebook fue ‘Y yo me llamo Lucas‘, de Ignacio Bittini Martínez, y tras el enlace podéis leerlo. De hecho podías leer todos los participantes.
Este miércoles tuvo lugar la entrega de premios, la actriz Nadia de Santiago leyó el relato yacudió la delegada de Familia y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid,  Lola Navarro, que al entregar los premios dijo que este concurso “sirve para hacer más visible la realidad del día a día de las personas con autismo y es además un reconocimiento a todas esas familias, a todas esas madres a todos esos padres, a todos los abuelos, a los hermanos, a todos esos cuidadores por su entrega y dedicación durante tantos años”.
La delegada también destacó que el autismo tiene una “dificultad añadida”: los problemas de comunicación de las personas que lo padecen, “su origen en la infancia, el complicado diagnóstico, que hacen de este problema uno de los más complejos y difíciles de afrontar”.
Pues mira que me alegra que la delegada sea consciente de esa problemática, a ver si así dejan de recortar y aportan recursos para que nuestros niños con autismo sean localizados y diagnosticados con presteza, reciban rápidamente servicios de atención temprana, actualmente saturadísimos, se pongan los apoyos que sean necesarios en los colegios, se forme a profesores y, en definitiva, no hagan que nuestra lucha se multiplique innecesariamente.
Que ir a entregar premios es muy bonito sí, pero lo importante no es eso, lo importante es dar servicio a esas personas y a esas familias.
Algún recordatorio de lo que hemos tenido recientemente:
Podría seguir un buena aro poniendo enlaces. Y sí, no sólo sucede en Madrid me temo.
Pero bueno, lo importante hoy también es el relato de Mayte. Aquí lo tenéis:
EXACTAMENTE IGUAL QUE TÚ
Autora: Mayte Sáez Martín
Si, lo sé, soy diferente… ¿pero a caso existe algo que sea igual en el mundo? Ni siquiera dos amaneceres son idénticos, y sin embargo, admiramos la belleza de ambos. O dos gotas de agua; no existen en la lluvia dos que sean iguales, pero forman parte de la lluvia igual.
Quizás no tenga muchos amigos, pero también existen personas en el mundo que no se rodean de mucha gente y no por ello son juzgadas. O tal vez, en la escuela pasee solo por el patio dando vueltas sobre mí alrededor. No es que me moleste tu compañía, es que a veces la soledad es de las pocas cosas que no me dan miedo y que me transmiten confianza. No por ello significa que no te quiera… exactamente, como decís los mayores “necesito mi espacio”.
Exactamente igual qué a vosotros, mamá y papá, que tantas veces os preguntáis si os quiero. Claro que os quiero, sois mis padres, todo hijo quiere a unos padres. Tal vez mi forma de demostrároslo no es como la de Carla, ella se rescuelga de ti mamá para darte besos y abrazos a todas horas y contigo papá comparte muchas de tus aficiones, pero yo también hago todo eso que Carla hace, de distinta manera, pero lo hago. A veces si lloro o emito sonidos “extraños” son mis formas de pediros ese abrazo que Carla os da cada mañana antes de entrar en la escuela. Papá, yo sé que te gusta el fútbol, que eres del Atlético de Madrid, que…pero que no aguante viendo 90 minutos de fútbol sentado en un sofá comiendo palomitas y dando voces como lo haces tú, no significa que yo no sea del Atleti exactamente igual que tú.
Como exactamente igual que tú, yo también tengo miedos y hay cosas que no me gustan hacer. Si me pongo furioso porque me echas agua en la cabeza, no lo hagas, a ti hay otras cosas que no te gustan y no por ello las hago y repito. Si me da miedo ir al dentista, ayúdame para que mis miedos sean mucho más débiles. No intentes comprender por qué me pasa, a veces, incluso ni yo mismo lo sé.
Exactamente igual que no existen dos animales que caminen igual, yo tampoco lo puedo hacer como tú. No por ello me juzgues, si todo el mundo hiciéramos las cosas igual no tendríamos nada por lo que destacar. Además, las cosas desde una perspectiva más alta se ven con otro color. Color que no tiene por qué ser ni blanco ni negro, pues en la vida también existen los grises, y yo quizás sea un tipo de persona de ese color, gris.
Mis aleteos, mis manías, ecolalias y todas aquellas palabras que les ponéis a los gestos que hago con mi cuerpo, no son más que una medida de tranquilidad. Si los hago, es porque me encuentro nervioso y eso me tranquiliza, como Carla cuando respira fuerte y cuenta hasta diez. Yo sé que no son “normales”, pero ¿de verdad existe algo que sea normal en este mundo?
No me juzgues por lo que hago, intenta conocerme, verás como en el fondo no somos tan distintos, ambos tenemos pies, manos, ojos…y un corazón. Corazón al que tantas veces lastiman con comentarios inapropiados, con palabras fuera de lugar, con gestos de rechazo, con miradas…con no saber ponerse en el lugar del otro, exactamente como nos pasa a nosotros, las personas con un trastorno del espectro autista. Pero no por ello, hago las cosas para hacerte daño.
Tal vez, no comprendas muchas veces lo que te pido o lo que espero de ti, pero yo a ti tampoco te entiendo. Quizás, si me facilitas con imágenes todo aquello que esperas que haga, que me pides o incluso que llegue a conseguir, podamos llegar a entendernos, a no tener como decís los mayores “problemas de comunicación”.
Cierra los ojos, tan solo unos segundos e intenta pensar en algo que sea perfecto, seguramente no lo encontraras porque no lo hay. La perfección querido amigo, no existe. Por eso no me pidas que yo también lo sea. Acéptame como soy, ayúdame a superarme cada día, intenta hacerme las cosas más fáciles, porque de esta manera el mundo será mucho más bonito, para ti, para ellos…pero sobre todo para mí.
Lo sé, soy diferente…pero soy exactamente igual que tú.
Tal vez el año próximo presente uno, ya veremos. Lo que os aseguro es que iba a ser bastante más reivindicativo, mucho menos blanco. Tal vez uno sobre el camino pedregoso en sanidad, educación y administración que tienen por delante los padres de un niño recién diagnosticado con autismo, que bastante deberían tener con asimilar el diagnóstico. Dudo que llegase a obtener ningún premio.

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