Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

martes, 5 de febrero de 2013

La poética del autismo


Cineteca de Madrid presenta el domingo In Aut, un documental ruso sobre el trastorno mental



Sonia Shatalova, protagonista del documental In Aut.


En España, cinematográficamente hablando, conocemos el autismo gracias a un prodigioso documental, María y yo, en el que Félix Fernández de Castro plasmaba en imágenes el premiado cómic de Miguel Gallardo, también protagonista. En el mismo, Gallardo nos cuenta su relación con su hija autista, una joven a punto de abandonar la adolescencia con la que mantiene una tierna, agria, cómplice y demoledora paternidad sometida a los caprichos de una mente audaz y retorcida al mismo tiempo que enfrenta a Gallardo a la esencia misma de su humanidad. Hay una frase de aquella película que se repite casi en los mismos términos en este documental ruso, In Aut, que se presenta en Cineteca: los autistas ponen un espejo delante de la gente que se cruza con ellos. Son un verdadero test a nuestra bondad.

In Aut, dirigida por Nikita Tikhonov-Rau y Olga Arlauskas, trata el mismo tema pero desde una óptica muy distinta. En este caso, no observamos a la protagonista autista a través de los ojos de su atónito, amoroso y a veces fatigado padre sino de la poesía que escribe Sonya Shatalova, otra adolescente, en la que reflexiona con lucidez sobre conceptos metafísicos planteándose una y otra vez la cuestión de por qué las personas que han nacido sin taras físicas no son más capaces de disfrutar la vida. El mérito, y no es poco, del documental es realmente penetrar en la mente de una autista para contarnos la vida desde su punto de vista para plantearnos, o rebatir, nuestras nociones sobre la propia inteligencia. El autismo no supone, en suma, una capacidad mermada de percepción, supone otra percepción que algunas veces puede ser incluso superior.

El autismo es un drama humano para quien lo vive y la película no lo oculta. Observamos el dolor de Sonya al darse cuenta de que nunca será una persona normal. Sonya es distinta y como todos quienes se sienten o se saben distintos, sufre por ello. Mediante una voz en off que narra las poesías de la joven, impedida en el habla, descubrimos un mundo en el que la lógica racionalista queda atrás para sumergirnos en el universo de la absoluta sensibilidad, un territorio dominado por la emoción pura y dura de un lirismo desatado que a través de la poesía trata de acercarse a la idea de Dios. Las poesías de Sonya, que revelan una mente despierta y perspicaz, nos obligan a reflexionar sobre el concepto de normalidad y suponen un viaje fascinante hacia nuestra propia extrañeza ante un mundo tan hermoso y tan cruel al mismo tiempo.

(Juan Sardá. elcultural.es)

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