Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

viernes, 11 de julio de 2014

Hoy me odio a mí misma (M.A.M.)




  Hoy me odio a mí misma.

Siempre he criticado las miradas lastimeras, condescendientes, burlonas a mi hija Julia. Nunca he aceptado las "risitas", cuando no, risas a carcajadas a costa de mi hija Julia. No soporto los "cuchicheos" de la gente al paso de mi hija Julia.

Pues bien, esta tarde, si alguien nos miraba, era más bien por una madre que había perdido los nervios y con ellos los papeles; esa madre soy yo.

Esta tarde fuimos a caminar Julia y yo por una senda que tenemos muy cerca de nuestra casa. Al regresar le pregunté si quería ir a casa de "abuelita" y me contestó que "si" o más bien "íii". Cuando llegamos estaba mi hermana y, nunca hemos sabido por qué, ante ella Julia "demuestra" estereotipias y movimientos corporales que hace ya años que nunca hace. Ya salí de casa de mi madre "atacada de los nervios". 


Cuando salimos del portal inició su decimocuarto "ataque de risa" que acepto porque no deja de estar en plena adolescencia pero que no consigo asumir con tranquilidad. Sus carcajadas van acompañadas de sonidos guturales, como "gorgoritos" y "gritos agudos"...Pues bien, perdí los papeles. Me puse muy seria frente a ella con mi dedo índice hacia arriba, demostrando enojo...ya tenía a todos los transeúntes mirando hacia nosotras. Como no dejaba de reír hice lo que no debo hacer jamas: la tomé del brazo, apretando con fuerza. Ahora pienso en ello y me siento una estúpida histérica.

Recuerdo cuando Julia era una niña pequeña que una de las profesoras particulares me dijo en una ocasión: "una de las peculiaridades del autismo es que, a medida que la persona crece, los rasgos se hacen más evidente" y es totalmente cierto. Ahora, aunque yo desease tener el don de la "invisibilidad" para ella y para mí, no pasamos desapercibidas allí donde vayamos. Y no consigo asumirlo como algo normal. Ayer, fuimos a la playa...Julia no corre como corren los demás; ella "galopa" entre "gritos de alegría"...Julia no teme mancharse de arena tras salir del agua; ella directamente se tira sobre ella, rebozándose igual que cuando tenía tres años. Es lo que peor llevo del autismo: la insalvable frontera que supone el cumplimiento de las "normas sociales", que no dejan de ser una reglas estúpidas e hipócritas, pero vivimos, tristemente, en una sociedad estúpida e hipócrita.

Julia tiene una inteligencia normal con algunos picos muy por encima de la media pero su autismo le pone demasiadas trabas y le resulta muy difícil dejar entrever de lo qué es capaz de hacer.

Yo hoy he sido una mala madre. He perdido los nervios y he apretado con fuerza el brazo de Julia para que cesara sus carcajadas y sus gritos. Mi hija tiene una capacidad que jamás he contado públicamente, ni creo que lo haga nunca, pero si es cierto que Julia entiende perfectamente lo que quiero decirle con solo mirarla. Tenemos una relación tan estrecha que no nos hacen falta palabras para saber lo que queremos la una de la otra.

Ya le he perdido perdón y nos hemos comido a besos...pero yo sigo sintiéndome fatal. Además, por escribir este post, la pizza que tenía en el horno, uno de sus platos preferidos, se ha quemado.

En definitiva...hoy me he comportado como una madre nefasta y mi particular "Pepito Grillo" no cesa de gritar a mi conciencia "cargante, imbécil, ridícula histérica".





1 comentario:

  1. María, no has de sentirte culpable, te entiendo perfectamente, mi princesa tiene 15 años, creo que la adolescencia es la edad más complicada con la que me ha tocado lidiar y encima mujer, que lo hace todavía más difícil. No sólo era autismo, sino que ahora se complica con epilepsia y encima con terribles ataques de ira, difíciles de controlar. Así que no te sientas culpable, eres humana y sobretodo llevas toda la carga, un abrazo de una mamá que te comprende muy bien.

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