Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

domingo, 26 de mayo de 2013

"Un Einstein de 12 años"

Este tipo de información tienen un lado negativo muy acentuado: dan falsas esperanzas a padres de niños con autismo que creen que, en unos años, van a tener un genio en casa. Probablemente, Jacob Barnett fue erróneamente diagnosticado en su infancia...

Si es cierto que en el Trastorno de Espectro Autista no hay dos niños iguales; lo mismo ocurre con su coeficiente intelectual (C.I.): hay niños muy por debajo de la media; otros simultanean ciertas capacidades inexplicables aplicables al cerebro de un genio, pero sin embargo, no entienden el valor del dinero o no saben hacer un lazo en las zapatillas de deportes; están los que aparentan una normalidad media en todas las facetas de su intelecto...lo dicho: cada niño es un caso individual y reto desde aquí a que alguien me presente dos casos de autismo exactamente igual.

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El estadounidense Jacob Barnett, que supera el cociente intelectual del científico alemán y fue diagnosticado de autismo con 2 años, se doctora en Física Cuántica



Jacob Barnett.
Jacob Barnett.
A Jacob Barnett le diagnosticaron el síndrome de Asperger, una forma de autismo moderado, cuando tenía dos años. Dejó de hablar. No podrá leer ni atarse los zapatos, dijeron los médicos. Hoy este niño de doce años estudia un doctorado en Física Cuántica en la Universidad de Indiana (EE UU) y tiene un cociente intelectual superior al de Albert Einstein (170 frente a 160), y podría ganar el premio Nobel por su teoría sorprendente sobre astrofísica. Gracias al trabajo de expertos en Educación Especial, Jake no sólo volvió a hablar, sino que lo hizo en cuatro idiomas.

Según su madre, Kristine Barnett, el crío «memorizaba cada calle de las ciudades donde íbamos de viaje y luego recreaba los planos en el suelo de nuestra casa con bastoncillos». A los 3 años completaba puzles de 5.000 piezas con pasmosa facilidad y pronto estuvo capacitado para recitar el número pi hasta los 200 dígitos hacia delante y hacia atrás. En dos semanas aprendió sin ayuda de nadie álgebra, geometría, trigonometría y cálculo. Con 8 años, Jacob comenzó a asistir a conferencias universitarias. A los 9 construyó con un juego modelos matemáticos sobre la teoría de la relatividad de Einstein, y su madre lo grabó mientras exponía con entusiasmo la tesis y lo envió a la misma Universidad donde había estado investigando Einstein. Fue aceptado con sólo diez años, y llegó a tener trabajo remunerado en el campo de la Física de la Materia Condensada.

Relata su madre que un día «salimos a ver las estrellas. Nos tumbamos sobre el techo del auto, escuchando jazz, y pasamos un tiempo de madre e hijo fabuloso. Meses después, fuimos a un planetario local y Jacob alzó la mano para responder a todas las preguntas que un profesor hacía a un grupo de alumnos. Eran conceptos complejos de física que un niño de 3 años y medio no alcanza a comprender».

En palabras del prestigioso experto Scott Tremaine, Jake trabaja en una teoría en la que intervienen «varios de los problemas más difíciles de la astrofísica y la física teórica. Cualquier persona que los resuelva estará en el camino para ganar un premio Nobel». Jake también tiene tiempo para ver la televisión y jugar a la videoconsola, pero su «juego» favorito es crear una versión ampliada de la teoría de la relatividad de Einstein. «Sólo rodeando a los niños de amor y de lo que les gusta se podrá sacar lo mejor de ellos», afirma su madre, y los hechos le dan la razón.

"LNE.es"

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