Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

sábado, 14 de enero de 2017

"UN BAILE IMPROVISADO" (M.A.M.)

Aquellos que me conocéis, sabéis que pertenezco al lado oscuro del Autismo por lo que, nada más lejos de mi intención que frivolizar sobre algo tan terrible como las crisis. Pero es que hoy ha sucedido algo que, incluso a mí, me ha sorprendido.

Esta mañana, en su habitación, Julia comenzó a auto agredirse.

Con su antebrazo se golpeaba fuertemente la cabeza, continuaba con sus puños...tirada en el suelo, de cuclillas, daba golpes intensos con sus rodillas sobre la frente, mientras mordía su brazo izquierdo. Gritaba y su mirada mostraba miedo. Tras intentar calmarla, fuimos al cuarto de baño, porque iba a ducharla. Le pregunté si quería escuchar música y respodió con una de las cinco palabras que utiliza, "i"...;pronunciar la consonante "s" le cuesta mucho.

Durante la ducha, aunque con una intensidad más suave, continuaba pegándose. Yo recibí algún que otro manotazo pero, el miedo a que resbalara, me llevó a guardar silencio para no alterarla más.

Y aquí viene lo asombroso. Podéis llamarme estúpida, ingenua o loca porque, realmente, no sé cómo se me ocurrió lo siguiente.

Tras curarle la cicatriz de su reciente operación, nuevamente comenzó a pegarse y yo...¡me dejé llevar por la música y comencé a bailar, frente a ella, a cuatro centímetros de Julia!. Inmediatamente, cesaron los golpes y comenzó a mirarme extrañada, supongo que preguntándose por qué me comportaba de esa manera...cuando terminó la canción, Julia se había tranquilizado.

Asumo que este no es un ejemplo a seguir. La crisis de esta mañana no fue demasiado agresiva y se produjo en un contexto adecuado...y aún me pregunto qué me pasó por mi cabeza para comenzar a bailar ante mi hija. Lo cierto es que, en esta ocasión, un baile improvisado, distrajo su atención y puso fin a la crisis.

Porque sí, aunque algunas personas no quieran aceptarlo, estas crisis están íntimamente vinculadas al Autismo. Y no...es prácticamente imposible anticiparte a ellas cuando tu hijo tiene Autismo severo no verbal o, como parece que ahora prefieren denominar, "pre oral".

En la fotografía, Julia el pasado viernes en la sala de espera del Centro de Salud con su nuevo corte de pelo realizado por mí. Ese día sí se portó genial. El médico tenía un retraso de dos horas y, aunque nerviosa, soportó la espera sin grandes aspavientos.

Su mirada es uno de mis mejores regalos

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