Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

lunes, 26 de diciembre de 2011

JULIA: FIN DEL PRIMER TRIMESTRE EN SU NUEVO COLEGIO

Ya ha finalizado el primer trimestre desde el inicio de curso de Julia en su nuevo colegio, un  centro “especial” para niños “especiales” como ella.

¿He notado algún cambio?

Muchos e importantes:

-El comedor: uno de los retos más difíciles pues Julia siempre ha sido muy selectiva

comiendo, pero como está muy gordita, pensé que si estaba tres meses sin comer,

al menos adelgazaría. Pues no, los magníficos auxiliares que controlan a los niños

en el comedor han conseguido que coma ¡¡¡absolutamente de todo!!!...¡¡¡han logrado

hasta que pruebe y le guste la ensalada!!!. Eso me lleva a autoinculparme porque

es un hecho que si en el colegio lo hace, podía llevar haciéndolo desde hace tiempo

en casa, pero no supe conseguirlo.

-Su autonomía:¡increíble los retos que ha alcanzado!. Detalles como el de servirse el

zumo en un vaso y no beber “ a morro” del “brick”; decirle que vamos a cenar y se

dirige sin que nadie le diga nada a su habitación donde se pone el pijama, su bata y tras

lavarse las manos, se sienta en la mesa  de la cocina a la espera de su cena. Algo funda-

mental para mí: cuando baja del autocar, además de llegar “amorosa y besucona”,

camina por la calle normalmente, sin saltos, sin gritos, nadie nos mira.

-Su relación con su compañeros: no podía ser mejor. En su clase hay cuatro alumnos

más con diferentes patologías; Julia es la más pequeña pero no por ello se deja dominar.

Ha sabido marcar su territorio, pacíficamente.

En los recreos, ¡¡¡participa de los juegos voluntariamente!!!, y eso si es “integración”;

de acuerdo, integración entre niños “especiales” pero es donde ella se siente cómoda.

No obstante, hay mucho camino que recorrer, porque sigue siendo Julia.

Por poner un ejemplo de su comportamiento, su hermana hace unos días  no encontraba

ninguno de los tres libros que había utilizado ese fin de semana…tampoco su carpeta ni

su estuche.

Tras buscar por toda la casa, debajo de las camas, detrás de los sillones, ocultos entre la

“montaña” de ropa que supone el interior del armario de Celia, se encendió esa bombilla

que tenemos las madres de niños “especiales”, que no sé como no se funde nunca de

tanto utilizarla: abrí la ventana de la habitación y lo que ví era la confirmación de que

Julia, por mucho que insistan los profesionales que su CI es normal e incluso han llega-

do a decir que superior a la media, ¿qué utilidad tiene si  utiliza su cerebro de una

manera muy peculiar y particular …¡todo el patio interior estaba invadido por

los libros que su hermana no encontraba, junto a los folios de la carpeta con todo lo

realizado desde que inició el nuevo curso en el instituto¡y no solo eso porque, ya que

se había dispuesto a estudiar la “ley de la gravedad”, había tirado también un estuche

lleno de pinturas, unas zapatillas de deportes, el mando a distancia de la televisión de su

hermana, el bol de las palomitas de la tarde anterior!. Y como había llovido ¡todo el

material escolar se encontraba inservible!

Esta semana no encontrábamos el móvil de Celia por ningún sitio; tengo que añadir que

el orden y mi hija pequeña no se “conocen”…pero tras buscarlo por los sitios lógicos,

nos asomamos a la ventana del patio de luces y ahí estaba: el teléfono por un lado,

la batería por otro, la carcasa un poco más lejos y como es su costumbre además del

móvil tiró un cuaderno de notas y un lápiz.

En fin, salvo estas peculiaridades de Julia, quiero pensar que hemos tomado la mejor

decisión al matricularla en su nuevo colegio de Educación Especial; quiero pensar que

ha pasado de estar en un centro en el que controlaban hasta el más mínimo de sus actos,

siempre bajo un férreo control y que lo que ella necesita es lo que está recibiendo ahora:

una libertad de acción que la conduzca a una autonomía de vida que realmente es lo que

necesita.

Esta semana asistimos a la obra de teatro que con motivo de la Navidad habían organi-

zado todos los profesores del colegio. Sí, asumo que lloré durante todo el tiempo que

duró la representación pero, por primera vez, tras innumerables festivales navideños o

de fin de curso a los que asistí primero en Oviedo, en el Colegio Concertado de

“integración” (jajajajajaja…”integración”, pura falacia, mentira absoluta) o los 

festivales a los que no asistió en su nuevo colegio público de “integración” de Pola de

Siero (jajajajajaja…imaginación al poder) porque su profesor daba por supuesto que

Julia era incapaz de seguir unas mínimas normas

Julia es así…así es Julia…¿hasta dónde llegará?: es mi angustia, mi desesperación,

mi desazón continua, aunque también es mi esperanza, mi fe en el potencial de mi niña

“especial”.

Cuando era pequeña, aunque su carácter era más “explosivo”, con rabietas y pataletas

casi diarias, la gente la miraba para seguidamente dirigir sus ojos hacia mí y, sin decir ni

una sola palabra expresar todo lo que pensaban: “que mal educada está esta niña”, o

bien algo que me dolía mucho más : “pobre madre lo que tiene que aguantar “..

Pero hoy, en la actualidad, Julia es más alta que yo y debe pesar casi veinte kilos más lo

que propicia que las miradas, ante uno de sus gritos o saltos, sean de absoluta

lástima y conmiseración.

Desde su nacimiento, mi vida ha estado marcada por Julia, dirigida por ella, marcada

por sus problemas, pero también sus pequeños avances, sus “gamberradas” y, sobre

todo, su carácter dulce, amoroso, besucón…le gusta darme besos y que se los devuelva.

le gusta abrazarme y que la abrace, le gusta “achucharme” y que le “achuche”. Hoy

por hoy, es la única persona de la que recibo besos, mimos, abrazos y para mí son

un “bálsamo” curativo.

El ocho de enero, empezamos el segundo trimestre. Se inicia la actividad en la piscina,

algo que la enloquece porque Julia es por naturaleza, acuática.