Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene veinte años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón.Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz.
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?.¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?. Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

lunes, 9 de julio de 2012

Socializando entre las olas. Los monitores enseñaron a niñas y niños autistas que no hay nada imposible


Monitores y niños preparando la clase de surf. // Jorge Santomé
Monitores y niños preparando la clase de surf. // Jorge Santomé  

La Escuela de Surf de Prado, junto con la Asociación BATA, organizó en la tarde de ayer, sábado, clases de surf para niñas y niños con T.E.A (trastornos del espectro autista) en el arenal de Patos (Nigrán).El mar y las olas sirvieron de medio para que estas niñas y niños, con neopreno y tabla en mano, interactuaron con el entorno natural fomentando, así, sus habilidades sociales y comunicativas, al tiempo que se divertían practicando una nueva actividad.

PALOMA MULEIRO - VIGO Aunque el día no acompañó, las niñas y niños de la Unidad de Apoyo Ambulatorio de la Asociación BATA (Baión Asociación Tratamiento del Autismo), con sedes en Vilagarcía de Arousa, Tui y Santiago de Compostela, pudieron disfrutar de una experiencia inolvidable; zambullirse por primera vez como auténticos surfistas en el mar de la playa de Patos (Nigrán). Los monitores de la Escuela de Surf de Prado fueron los encargados, voluntariamente, de ayudar a los pequeños a meterse en el agua.
El objetivo de esta clase de surf es que las niñas y niños conozcan contextos naturales, como la playa, que participen en la comunidad y se relacionen con otros menores de desarrollo normal, a la vez que disfrutan de una nueva actividad.Ponerse un traje de neopreno puede ser algo muy sencillo, pero supone un auténtico desafío para estas niñas y niños, tal y como nos cuenta Carla Muleiro, psicóloga de BATA :"Para ellos puede suponer un reto muy grande porque es algo nuevo, desconocido, que conlleva experimentar cosas nuevas. Incluso hay niños que durante la semana fueron practicando en casa con camisetas de lycra para soportar mejor la sensación de estar apretado con los trajes".
El espectro del autismo es bastante amplio, aunque cada persona tiene sus características específicas, en general, tienen dificultades para la integración social, en el lenguaje y en la expresión oral. Por ello, este tipo de actividades suponen una oportunidad no solo para que se diviertan, sino para poner en práctica las habilidades sociales aprendidas gracias a BATA.
Para Montse Mon, madre de Mara y presidenta de la Asociación Un Máis de Tui, es muy importante resaltar que sus hijas e hijos forman parte de la sociedad, que aprenden igual que los demás, aunque sea a otro ritmo, y que con "paciencia" y "tesón"pueden realizar las mismas cosas que el resto.
"Ver la sonrisa de un niño cuando hace algo por primera vez, que vio en un sitio y que a lo mejor pensaba que era imposible, o es nuevo para él, ver su cara, su sonrisa, eso no tiene precio".Así, expresa Ángel García, monitor de la Escuela de Surf de Prado, lo que supone trabajar con niñas y niños con problemas de integración social. No es la primera vez que desde la Escuela trabajan con personas de este tipo, y por lo visto, tampoco va a ser la última.
(farodevigo.es)

Cum laude por el autismo (el comercio.es)

Los niños con autismo, dicen, no son capaces de empatizar con otras personas. Por ejemplo, si ven a otro niño llorando no reaccionan. Así las relaciones sociales de estos enfermos se vuelven aún más complicadas. Por ello, la logopeda Lorena García Asenjo decidió estudiar cómo podía enseñar a los autistas esas capacidades para situarse en el lugar del otro. Su tesis doctoral ha recibido la distinción cum laude.Cum laude por el autismo
García comenzó la investigación hace más de cinco años. Por eso cuando presentó sus conclusiones ante un tribunal el pasado mes de mayo «me quité un peso de encima, porque parecía que nunca iba a terminar». Dejaba atrás muchas horas de trabajo para intentar desarrollar un procedimiento con niños autistas. Lo primero que hizo fue «analizar habilidades de tema de perspectiva visual, que es la fase más básica para luego estudiar fases más complejas». Esa primera parte consistió en ver cómo los niños de desarrollo personal aprendían las diferencias entre el yo y el tú, y entre lo que podían ver ellos y los demás, así como el seguimiento de la mirada de otros.
«Trabajé con niños de desarrollo típico de entre 2,5 y 4 años e identificamos los requisitos que necesitaban para aprender esas habilidades básicas. Luego lo replicamos en niños con autismo», cuenta García. Vieron entonces que los autistas «pueden aprenderlo igual que los niños de desarrollo típico».
Comenzó entonces una segunda fase más compleja. «Se trataba de enseñar otras habilidades más complejas, pero sin mostrarlo. Los niños de desarrollo típico las desarrollaban por sí mismos, así que pusimos ciertas pruebas a los niños con autismo. Consiguieron superarlas y generar las habilidades por sí mismos», explica la investigadora.
«Una micra»
Su tesis doctoral, reconoce, «es una micra» entre todas las investigaciones que se hacen sobre el autismo, pero servirá para elaborar un procedimientos sobre cómo inducir las habilidades sociales en niños autistas. «Siempre es necesario que estos trabajos se pongan en relación con los de otros compañeros», asegura. De momento, ya redacta, con la ayuda de su director de tesis, el profesor de la facultad de Psicología Luis Antonio Pérez González, varios artículos para enviar a revistas especializadas que puedan estar interesadas en la publicación.
«Ha sido mucho tiempo de trabajo y muchas veces no fue fácil conseguir familias de niños con autismo que quisieran colaborar en el proyecto». En total, García analizó el comportamiento de 20 niños de desarrollo típico y 13 con autismo, aunque «finalmente el grueso de la investigación fue con cinco. Colaboraron conmigo la asociación Aprendemos y otra de Córdoba»

Una nueva herramienta en 3D mejorará la comunicación de los niños autistas El dispositivo ha sido presentado en una conferencia internacional celebrada en Valencia

EUROPA PRES, VALENCIA Una nueva herramienta en 3D, creada en España y llamada «PIKTOPLUS», servirá para mejorar la comunicación de las personas con autismo. Este instrumento fue presentado ayer, en la I Primera Conferencia Internacional de Nuevas Tecnologías para personas con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) que se celebra este fin de semana en Valencia.
«Piktoplus» es la primera herramienta en 3D del mundo que está basada en un comunicador que engloba «un banco propio de pictogramas y que posee su propio dispositivo hardware, además de su propio sistema de voz y un software orientado hacia el interfaz táctil», según informaron fuentes de la organización.
Se trata del primer comunicador del mundo que integra un sistema de personalización en 3D en el que el usuario configura su pictograma «yo», con lo que todos aquellos pictogramas de sus actividades principales diarias se convierten en el aspecto de ese perfil persona.
Jorge García, su creador, explicó que «está hecho además para que cualquier familiar o persona del entorno del usuario pueda configurar el comunicador y orientarlo a las necesidades de quien vaya a usarlo». García afirmó que la novedad «más importante es la herramienta incorpora un sistema de interpretación de órdenes verbales, que las rectifican si no están bien lanzadas».
"Levante-emv.com"

viernes, 6 de julio de 2012

La magia del baloncesto para luchar contra el autismo (ELPAIS.ES)

El exjugador Fran Murcia promueve un taller pionero que trabaja con niños con autismo



Fran Murcia participa con actividades deportivas para niños con autismo / N. H.
A las tres y veinte de la tarde dos furgonetas se paran delante del polideportivo de Navalcarbón, en Las Rozas (Madrid). De ellas salen casi 20 personas vestidas con la camiseta negra de la Escuela de basket Fran Murcia y la Fundación Orange. Contentos y cargados con balones bajan directamente a la pista de entrenamiento. “Hola, ¿cómo estás? Me llamo Álvaro”, se presenta uno de los monitores al tiempo que ofrece su mano. Álvaro tiene unos 40 años y tiene autismo, como el resto de los chavales a los que va a ayudar en el entrenamiento, diez chicos entre nueve y 18 años que corren por la pista botando el balón a su aire.
Fran Murcia no llega ni cinco minutos tarde y Javi, otro de losmonitores, se lo echa en cara llevándose el dedo índice a un reloj imaginario. Es uno de los últimos entrenamientos del curso y por eso hoy no están los 24 niños que forman parten de este proyecto, un taller pionero que trabaja con personas con autismo a través de la práctica de baloncesto, emprendido por Fran Murcia, quien fue 26 veces internacional y jugó en el Zaragoza, Tau, Joventut y Fuenlabrada.
En el taller participan 24  niños con autismo de a partir de 9 años
El autismo es un trastorno caracterizado por un conjunto de alteraciones cualitativas en la interacción social y de la comunicación y por la presencia de una serie de intereses restringidos y estereotipados. Así que aspirar a que niños con este síndrome lleguen a jugar a un deporte de equipo donde la comunicación y la interacción entre personas es fundamental, es una meta muy ambiciosa. Cuando Fran Murcia acudió a la Fundación Orange en busca de financiación para sus escuelas de baloncesto dirigidas a niños con discapacidad intelectual, la fundación le puso una condición: “Que sea un taller dirigido exclusivamente a niños con autismo”, cuenta Manuel Gimeno, director general. “Nosotros somos una fundación que apuesta por los proyectos innovadores y este lo era”, asegura Gimeno. Así que Murcia se dirigió a Nuevo Horizonte, una asociación madrileña de padres cuyos hijos están afectados del síndrome autista y empezó a “reclutar chicos y chicas”, cuenta el exbaloncestista; “me sentía como Vicente del Bosque seleccionando a los chavales”.
El proyecto cumple dos años de éxito, aunque el concepto de éxito adquiere dimensiones diferentes cuando se trata de autismo. No todos los tópicos sobre este síndrome son verdad, aunque tampoco inciertos, ya que cada persona es un mundo y cada uno de estos chavales “presenta un nivel de autismo diferente y nunca sabes a qué atenerte”, dice Murcia. Las reacciones pueden ir “desde morder a un monitor hasta dar toques repetitivamente el balón ignorando todo lo demás”, relata, “de competir ni hablamos, porque desconocen lo que es”. Así que hasta que se trabaja con cada uno de ellos durante un tiempo “no sabes si realmente se va a adaptar al entrenamiento, porque el baloncesto no funciona con todas las personas con autismo".
Murcia recuerda los primeros días “cuando tenía que perseguirlos por toda la pista hasta casi agotar mi paciencia” y cuenta casi sorprendido cómo ahora “tiran a canasta o se pasan el balón entre ellos”. Por eso, cuando habla de éxito, el exjugador se refiere simplemente a estos logros y a pequeñas victorias que repercuten positivamente en la calidad de vida de estas personas y de sus familias. En el aspecto físico “el beneficio es claro ya que la actividad deportiva es buena para todo el mundo y más para estos chavales, que por su tendencia a no relacionarse con el entorno, son muy propensos al sedentarismo y a sus consecuencias”, explica Murcia. En el plano de su vida cotidiana, el baloncesto ha logrado “más tolerancia a los cambios en su rutina”, comenta el exjugador y muestra un ejemplo: “Uno de los chavales era muy intransigente con los horarios y cuando no se seguían exactamente, gritaba y se enfadaba; este comportamiento es muy usual en personas con autismo, porque les gusta la rutina, tenerlo todo controlado, así que cuando se salen de lo conocido, se alteran muchísimo. Desde que este chico viene a entrenarse, sus padres aseguran que tolera mejor los cambios de horarios y creemos que es gracias al deporte", dice ilusionado.
El baloncesto les ayuda a ser más flexibles con las rutinas
La financiación en este proyecto es esencial porque al ser casos individuales, se necesita más de un monitor, “casi uno por chaval, sobre todo con los que empiezan, y saldría carísimo, de hecho hay chicos que se han quedado fuera porque no damos abasto”, dice con fastidio. "Tenemos tres grupos de trabajo: los niños de entre nueve y 11 años, que son los más cerrados, por lo que hay que trabajar más con ellos; un grupo de nivel medio y otro más avanzado, que son los que llevan ya un tiempo entrenando”. La formación de los monitores combina a licenciados en INEF con expertos en autismo o en Educación Especial, más los otros monitores -adultos con este síndrome, llegados de Nuevo Horizonte-. El hecho de que la fundación solo financie proyectos innovadores quiere decir que “sustenta este taller durante cuatro años”, dice Murcia, “así que tenemos dos años para buscar otra fuente de financiación, porque no me veo capaz de cobrar a los padres por esto; es una labor social”.
Cuando se retiró de las pistas, Fran Murcia no quería saber nada de baloncesto. Sus últimas temporadas como profesional estuvieron empañadas por una lesión de rodilla muy dolorosa (“así que cuando me retiré estuve mucho tiempo sin ver un partido") por lo que seguir vinculado a su deporte no entraba en sus planes. Cursó un máster en Dirección de empresas y se dedicó a los estudios inmobiliarios hasta que un día pensó en aplicar sus conocimientos en este campo al baloncesto y creó una escuela para niños con discapacidades intelectuales. Ahora cuenta con otro proyecto similar en Salamanca y cuatro escuelas de baloncesto en Andalucía y Madrid.

jueves, 5 de julio de 2012

"LA OSEZNA...LA CERVATILLA...LA LOBA...LA GALLINA CLUECA" (M.A.M.)

En casa convivimos tres mujeres y un perro.

Una es una osezna mimosa y besucona, otra es una cervatilla algo arisca y la tercera es, en ocasiones, una loba a punto de atacar a quien se acerque a su madriguera con malas intenciones o una gallina clueca que desearía tener a sus polluelos siempre debajo de sus alas protectorasién

Es sencillo de adivinar quién es quién, pero resulta curioso para el que esté al tanto de los rasgos que supuestamente caracterizan a los niños con autismo.

Se supone que el autismo predispone a la persona que lo padece a convertirse en alguien que no soporta el contacto físico, ni tan siquiera, el contacto ocular...alguien que rechaza los abrazos, las cosquillas, los besos. Y es cierto que hay much@s autist@s que presentan este problema. Sin embargo, en mi caso, y es algo de lo que me alegro muchísimo porque yo necesito física y anímicamente que me abracen, me besen...Julia es mi particular osezna mimosa y besucona.
A lo largo del día, ahora que está de vacaciones y yo, al no trabajar, estoy siempre en casa, me puede dar ¿diez...veinte...treinta...¡no sé!, besos?...se sube la camiseta para que le haga cosquillas en su gordita barriga y aún me ofrece sus pies, como hacía de pequeña, para qué se los mordisquee...¡algo que calzando un 40 puede hacerse impensable, pero creo  que las madres tenemos el don de seguir viendo en nuestros hijos, un trocito del bebé que fueron, cuando tenían sus pies, sus manos, sus muslos literalmente comestibles!.

Celia es mi cervatilla, un Bambi convertido en adolescente un poco arisca pero con unos ojos tan inmensamente grandes que te comunican todo el amor que es incapaz de demostrar con besos o carantoñas...algo que aborrece y de lo que escapa cual cervatilla en el bosque. Pero, de noche, como el Bambi que es, se introduce en mi cama porque dice que no puede dormir sola...Le gusta y tranquiliza sentir mi presencia pero no desea ni besos ni achuchones...aunque yo, como buena madre cabezota, antes de dormir, le doy todos los besos que no le he dado a lo largo del día.




Obviamente, la loba o la gallina clueca, según sea la situación en la que nos encontremos, soy yo. En la piscina, mientras vigilo con ojo avizor a todo "macarra" que realice el amago de burlarse o reírse de Julia, sale la loba que llevo dentro y me da igual que mis 47 kilos y mi 1, 60 cms. tengan que enfrentarse a un espécimen humano de 85 kilos y 1,90 cms porque me siento capaz de acabar con todos. La gallina clueca es mi habitual disfraz, me gusta sentir a mis polluelos protegidas bajo mi techo; me gusta particularmente esta hora del día, por la noche, cuando escribo o leo, sabiendo que mis dos niñas están en casa, conmigo, bajo mi protección.