Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene veinte años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón.Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz.
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?.¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?. Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

jueves, 17 de enero de 2013

«El autismo es incurable porque se diagnostica tarde». Juan Larbán, psiquiatra


Juan Larbán.Juan Larbán. 
El presidente de la Asociación para la Docencia e Investigación en Salud Mental (Adisamef) acaba de publicar, a sus 67 años, su primer libro escrito en solitario: ´Vivir con el autismo, una experiencia relacional. Guía para cuidadores´, en el que asegura que el autismo es reversible si se trata antes de los tres años. Prepara ya la segunda parte, un manual más extenso y detallado para profesionales.
¿De dónde surge este libro?
Hace tiempo que intento comprender por qué cuando el cachorro humano necesita tanto un entorno cuidador, estable y seguro que lo críe, los que sufren autismo rechazan lo más importante, la relación emocional con su cuidador. La evita. Al precio de menoscabar su desarrollo como persona si no se interviene de forma precoz.
¿Ha llegado a una conclusión?
Sí, hoy día en la genética y en la medicina se está anclado en las teorías mendelianas, se busca un gen culpable de una enfermedad. Esto ha dado frutos durante un tiempo en enfermedades ligadas con el autismo secundario, pero el porcentaje de trastornos autísticos que tienen que ver con lo genético es muy reducido. Lo que se sabe ahora, desde el 54, es que tenemos un capital genético al nacer y que ese capital genético se exprese en positivo o negativo depende del entorno cuidador y el estilo de vida.
¿Eso no es culpar a los padres?
No. El entorno cuidador es la familia, los profesionales, las instituciones y la sociedad. Los profesionales son tan responsables como los padres. Es más, a veces los padres detectan en sus hijos trastornos del desarrollo antes del año, van al pediatra y les dice que esperen. Eso es gravísimo. No les atienden adecuadamente porque, ya de partida, no hay una especialidad en psiquiatría infantil y juvenil.
¿Aquí están bien atendidos?
No, faltan profesionales, un psiquiatra como mínimo, y no hay una formación suficiente para tratar y detectar precozmente el autismo. Si se dice que el autismo es incurable no es porque no sea un proceso reversible es porque al diagnosticar y tratar muy tarde, a los 5 años, es mucho más complicado revertir el problema. Si tratas antes de los tres años, cuanto más pronto mejor, aún es reversible. Le aseguramos al niño un porvenir de niño normal.
¿Qué debe hacer saltar las alarmas a los padres?
A los tres meses un indicador importante es la falta de la sonrisa intencional. El bebé, a partir de las seis semanas, es capaz de hacer un gesto a la madre, la madre se lo devuelve y se genera el primer diálogo no verbal. Si no tiene esa sonrisa a las seis semanas es un peligro, a los tres meses es inquietante. Si el niño también rechaza la comunicación con la mirada y con el cuerpo, si duerme mucho, el profesional de primera atención debería derivarlo a un especialista y empezar medidas terapéuticas de interacción de padres y bebé.
¿Ese niño, tratado desde bebé, puede llegar a ser normal?
Sí, en el libro describo casos muy ilustrativos. En la portada aparece un bebé, Guillermo, que empezamos a tratar a los dos meses y medio. A los 7 meses ya hacía un gesto que no hace ningún niño autista, reclamar que le cojan en brazos, y a los 31 meses era un niño encantador, precioso y normal. En el libro hay otro caso, Eva, una bebé de diez meses en tratamiento hasta los 8 años que es una niña normal.
Si el médico no hace caso a los padres, ¿qué deben hacer?
El problema es que dudan. Ven que algo no va bien, pero están deseando que les digan que todo está bien. Tras el coraje que han necesitado para dar el paso, la mayoría, si les dicen que esperen, lo hace. Solo en contadas ocasiones siguen. El problema en España es que si se hace una detección precoz ¿cómo se sigue? No hay profesionales suficientemente formados.
Dice que la mayoría de casos se diagnostican tarde. Si el niño tiene ya cinco años, ¿qué posibilidades hay de mejora?
Si se trata adecuadamente siempre hay mejoría, pero es difícil que lleve una vida normal. Cuanto más tarde más se acumulan los déficits. Al no haber una relación no existe la capacidad de desarrollarte como sujeto por la identificación con el otro y construir tu personalidad. El niño se desarrolla en una especie de vacío de pensamientos y representaciones. Es pura sensación. Sobre esa base no hay aprendizaje ni desarrollo posible.
¿Se diagnostican más casos o realmente hay más?
„Las dos cosas. Hay más porque el medio en el que se desarrollan los niños no es el más adecuado para cubrir sus necesidades básicas, que no son materiales. Estamos empujando, por razones económicas y sociales, a nuestros retoños hacia una independencia precoz y prematura, delegando los cuidados en los profesionales. Un niño, para desarrollar un vínculo de apego seguro, necesita que haya alguien de confianza. Vamos en el sentido contrario. Predominan los intereses económicos y sociales sobre el de los pequeños. Se están generando problemas de salud mental y autismo y patologías adictivas.
Pero no se le puede pedir a la mujer que vuelva a quedarse en casa ni una familia puede permitirse perder un sueldo.
Tenemos que fijarnos en los países escandinavos donde hay una verdadera conciliación de la vida laboral y familiar. No se dice que la madre tiene que volver a casa, sino que la que quiera criar a sus hijos pueda hacerlo con ayudas de la Administración, reserva de plaza y la formación para reincorporarse.
Puede ser el padre, ¿no?
La función la ejerce quien es capaz de responder a las funciones necesarias para el bebé. Un profesional, una institución, el padre o los abuelos pueden hacer la función materna. Como una madre puede hacer la paterna.
¿Los niños que aparecen en el libro llevan una vida normal?
Guillermo y Eva, que se trataron precozmente, son niños normales. Los otros dos casos, diagnosticados más tarde, aún están en tratamiento. Uno de ellos llegó sin comunicarse y estaba todo el día agitando un cordel y ha mejorado. Los profesionales se plantearon cómo interactuar a través del cordel. Cogieron el otro lado de la cuerda, empezaron un tira y afloja. Al cabo de un tiempo, el niño lanzó la cuerda. De ahí se pasó a una pelota y se abrió una ventana a la comunicación. Ahora a través de lenguaje no verbal da mensajes significativos. Se agarra a los padres en momentos clave. Empezó tarde, se puede mejorar, pero habrá déficits irrecuperables.
¿Cómo lo llevan los padres?
No hay sufrimiento mayor que el de unos padres que esperan un hijo con todo el cariño del mundo, porque lo han deseado muchísimo, pero el niño se protege de la comunicación emocional. No rechaza al cuidador, rechaza el sufrimiento y el malestar. Es muy doloroso para unos padres pensar eso. Piensan que lo están haciendo mal, y no es eso.

(diariodeibiza.es)

miércoles, 16 de enero de 2013

La prevalencia de autismo, más alta que nunca. ( BBC Salud )


Un nuevo estudio en Estados Unidos revela que la prevalencia del trastorno del espectro autista es mucho más alta de lo que se pensaba.

Niño
Uno de cada 88 niños en Estados Unidos tiene un diagnóstico autista.

El estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) reunió datos de niños diagnosticados con autismo de diversas comunidades y orígenes étnicos que en 2008 cumplieron 8 años.
Encontró que uno de cada 88 niños tiene alguno de los trastornos del espectro autista (TEA), que incluyen autismo, síndrome de Asperger y los llamados trastornos generalizados del desarrollo (TGD).
El anterior informe del CDC sobre prevalencia del autismo, basado en datos de niños que en 2002 cumplieron 8 años, mostró que 1 de cada 150 niños tenía algún trastorno autista.
Éste es un incremento de 78% en los últimos diez años, afirman los investigadores.
El estudio se centró específicamente en niños de 8 años porque la mayoría de los casos se diagnostican antes de cumplir esta edad.
Pero cada vez es más posible diagnosticar la enfermedad mucho más temprano.
Algunos estudios han mostrado que los primeros problemas conductuales vinculados al autismo pueden verse incluso desde los 6 meses de edad.
Los principales puntos del nuevo informe son:

Los niños tienen cinco veces más posibilidad de tener TEA que las niñas

Estudios pasados han demostrado que los varones tienen más riesgo de sufrir algún trastorno autista que las niñas.
Pero el nuevo estudio encontró que la prevalencia es más alta de la que se pensaba.
El informe encontró que uno de cada 54 niños ha sido diagnosticado con TEA.
Tal como señalan los autores, continúan llevándose a cabo investigaciones para entender por qué hay diferencias en la prevalencia entre varones y hembras.
"Y el conocimiento de que el trastorno es más común entre los niños nos puede ayudar a dirigir nuestra búsqueda de las causas", agregan.

Los mayores incrementos en TEA se vieron entre niños hispanos y negros

Tradicionalmente, las tasas de trastornos autistas han sido más altas entre niños de raza blanca y en países de altos ingresos.
El nuevo informe encontró que el aumento más alto en el número de niños autistas se vio entre los hispanos y los negros.

"Estamos trabajando en la búsqueda de los factores de riesgo y las causas para poder atender las crecientes necesidades de los individuos, familias y comunidades afectadas por los trastornos del espectro autista"
Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos

Desde 2002, el incremento en la prevalencia fue de 110% entre niños hispanos, 91% en niños negros y 70% en niños blancos.
Tal como señalan los investigadores, "sospechamos que esto se debe a los mejores métodos de chequeo y diagnóstico".
"Sin embargo, ese hallazgo explica sólo parte del incremento a través del tiempo, ya que ahora más niños están siendo identificados en todos los grupos raciales y étnicos", agregan.

Más niños reciben un diagnóstico a edades más tempranas

El estudio muestra un incremento en el número de niños que son diagnosticados con TEA antes de cumplir los 3 años de edad.
Pero la mayoría siguen recibiendo diagnósitcos después de cumplir los 4 años, principalmente los vinculados al TGD.
En promedio, dicen los autores, el diagnóstico es más temprano para los niños con trastorno autista (4 años), que para aquéllos con trastornos más ampliamente definidos dentro del espectro o los que sufren TGD (4 años y cinco meses).
Y el diagnóstico de los niños con Asperger surge aún más tarde (6 años y 3 meses).
Según los investigadores, "muchos niños no están siendo diagnosticados con TEA tan temprano como como debería ser".

La mayoría de los niños identificados con TEA no presentan discapacidad intelectual

El estudio revela que 62% de los niños diagnosticados con trastornos autistas no tienen un coeficiente intelectual de 70 o más (el límite considerado normal).
Pero se vieron aumentos en la prevalencia de TEA en todos los niveles de capacidad intelectual.

Conclusión

Todavía no se conocen las causas del TEA, aunque los expertos creen que puede ser una combinación de factores genéticos y ambientales.
Por lo tanto, no se sabe qué es lo que ha causado este incremento.
Tal como afirman los CDC, "para entender más sobre estos trastornos, necesitamos seguir acelerando nuestras investigaciones".
"Estamos trabajando en la búsqueda de los factores de riesgo y las causas para poder atender las crecientes necesidades de los individuos, familias y comunidades afectadas por los trastornos del espectro autista".

martes, 15 de enero de 2013

Las personas con autismo tienen deteriorada la coordinación de la actividad cerebral local


MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -
   Un estudio del Centro Martinos de Imágenes Biomédicas en el Hospital General de Massachusetts (MGH) ha descubierto que la conectividad local funcional del cerebro (la medida en que la actividad del cerebro en una región pequeña parece ser coordinada) se reduce en las personas con trastorno del espectro autista (TEA). Aunque se ha reconocido desde hace varios años que la conectividad funcional entre las áreas separadas del cerebro se reduce en esta patología, se ha asumido que la conectividad funcional local fue en realidad mayor en los cerebros de las personas autistas.
   "La conectividad funcional refleja las conexiones que realmente juegan un papel en el tratamiento de la información en la corteza", dice Tal Kenet, del Centro Martinos y autor principal del estudio, publicado en la edición online de 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. Y pone como ejemplo: "Imagine que el cerebro es como una orquesta. Cuando los violines se coordinan con las maderas y las trompetas con las violas, la orquesta tocará en armonía, que es una versión de conectividad funcional local de largo alcance"
Así, explica que lo que comúnmente se cree sobre el autismo es que la "orquesta" no tiene muy buena coordinación entre las secciones, pero que los "instrumentos" dentro de las secciones se coordinaron muy bien entre sí, como si estuvieran jugando su propia melodía independiente del resto de la orquesta. "Hemos encontrado que es todo lo contrario y que hasta el momento en las secciones están apagados. Es como si cada violín está jugando de forma independiente no sólo del resto de la orquesta, sino de todos los otros violines otros", resume.
   Debido a que las distancias involucradas en la comunicación entre neuronas cercanas o grupos de neuronas están en una escala de milímetros a centímetros, ha sido muy difícil de estudiar la conectividad local a través de métodos de imagen no invasivos.
El presente estudio se aprovechó de una muestra de actividad cerebral de anteriores estudios invasivos para reflejar la comunicación local, medida de lo que se llaman oscilaciones anidadas, que se producen cuando un aspecto de un ritmo particular del cerebro afecta a un aspecto diferente de otro ritmo cerebral.
En este caso se centraron en el acoplamiento de la fase de amplitud, en la que la fase de un ritmo de menor frecuencia cambia la amplitud de un ritmo de frecuencia más alta, medida por magnetoencefalografía (MEG), una técnica que detecta la ubicación, así como la temporización de la actividad cerebral con alta precisión.
   El equipo de investigación utilizó MEG para medir tanto la fase de amplitud de acoplamiento y coordinación más amplias de los ritmos cerebrales de 17 hombres jóvenes diagnosticados con TEA y en 20 voluntarios con historias típicas de desarrollo neurológico mirando imágenes de caras y casas. La conectividad funcional local se midió en un área del cerebro conocida por ser importante para el reconocimiento de caras, mientras que la conectividad de largo alcance se determina buscando la coordinación de los ritmos cerebrales entre el área de reconocimiento facial y otras áreas más distantes de la corteza
Como era de esperar, los participantes normales tienen mayor conectividad de largo alcance funcional, que se refleja en el aumento de los ritmos cerebrales entre las zonas controladas, que los participantes con autismo. Contrariamente a las suposiciones anteriores, sin embargo, los participantes con autismo también redujeron la conectividad funcional local, en la que el acoplamiento de la fase de amplitud no fue mayor en el área de reconocimiento facial mientras veía imágenes de caras.
Además, la conectividad funcional local se redujo en el mismo grado que la conectividad de largo alcance y se observaron mayores reducciones en los participantes cuyos síntomas relacionados con el autismo eran más graves. Una combinación de las medidas de conectividad local y de largo alcance funcional fue de un 90 por ciento de precisión en los participantes con autismo de los que tenían un desarrollo típico.

Algunos niños diagnosticados con autismo pierden los síntomas con la edad

SE HAN ESTUDIADO LOS CAMBIOS EN LA FUNCIÓN CEREBRAL



Niña Con Autismo
Foto: FLICKR/CHAMPUSUICIDA
MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -
   Algunos niños que son diagnosticados con precisión en la primera infancia con autismo pierden los síntomas y el diagnóstico a medida que crecen, según confirma un estudio financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIMH, en sus siglas en inglés) de Estados Unidos. El equipo de investigación obtuvo ese resultado mediante el análisis del diagnóstico previo de autismo en un pequeño grupo de niños en edad escolar y adultos jóvenes sin síntomas actuales de la enfermedad.
   El informe, publicado en 'Journal of Child Psychology and Psychiatry', es el primero de una serie que indaga más profundamente en la naturaleza del cambio en la situación de estos niños. Tras ser diagnosticados una sola vez con un trastorno del espectro autista, estos jóvenes parecen ahora estar a la par con compañeros de desarrollo típico.
   El equipo de estudio sigue analizando datos sobre los cambios en la función cerebral en estos niños y si tienen sutiles déficits sociales residuales, además de revisar los registros de los tipos de intervenciones recibidas por los niños y en qué medida pueden haber jugado un papel en la transición.
   "Aunque el diagnóstico de autismo usualmente no se pierde con el tiempo, los hallazgos sugieren que existe una amplia gama de resultados posibles", afirmó el director de NIMH, Thomas R. Insel. A su juicio, para algún niño en particular, el resultado puede ser conocible sólo con tiempo y después de algunos años de intervención, por lo que la realización de informes posteriores a este estudio deberían dar más datos "acerca de la naturaleza del autismo y el papel de la terapia y otros factores en el resultado a largo plazo para estos niños".
   El estudio, dirigido por Deborah Fein, de la Universidad de Connecticut-Storrs (Estados Unidos), reclutó a 34 niños de resultado óptimo que habían recibido un diagnóstico de autismo en los primeros años de vida y que ahora supuestamente no tenían ningún síntoma de la enfermedad. Estos niños fueron pareados por edad, sexo y coeficiente intelectual no verbal con 44 niños con autismo de alto funcionamiento y 34 compañeros de desarrollo típico, todos ellos con edades de 8 a 21 años.
   Estudios anteriores habían examinado la posibilidad de una pérdida de diagnóstico, pero quedaban preguntas con respecto a la exactitud del diagnóstico inicial y si los niños que en última instancia tenían un aspecto similar a sus pares convencionales inicialmente poseían una forma relativamente leve de autismo.
   En esta investigación, los primeros informes de diagnóstico por médicos con experiencia en el diagnóstico de autismo fueron revisados por los científicos. Como segundo paso para asegurar la precisión, un experto en diagnóstico, sin el conocimiento del estado actual del niño, examinó los informes en los que el diagnóstico precoz había sido eliminado.
   Los resultados sugieren que los niños en el grupo de resultados óptimos tenía déficits sociales más leves que el grupo de autismo de alto funcionamiento en la primera infancia, pero no registraba otros síntomas relacionados con la comunicación y comportamientos repetitivos tan graves como en el último grupo.
   Los investigadores evaluaron el estado actual de los niños en el uso estándar de las pruebas cognitivas y de observación y cuestionarios realizados a sus padres. Los niños de resultados óptimos tenían que estar en las aulas de educación regular sin servicios de educación especial dirigidos a autismo y no mostraron signos de problemas con el lenguaje, el reconocimiento de rostros, la comunicación y la interacción social.
   Este estudio no puede proporcionar información sobre qué porcentaje de niños diagnosticados con autismo podría eventualmente perder los síntomas, según sus autores. Los investigadores del estudio han recogido una gran variedad de información sobre los niños, incluidos los datos de imágenes cerebrales estructurales y funcionales, los resultados psiquiátricos e información sobre las terapias que los niños reciben.
   El análisis de los datos puede arrojar luz sobre cuestiones tales como si los cambios en el diagnóstico resultaron de una normalización de la función cerebral o si los cerebros de estos niños fueron capaces de compensar las dificultades relacionadas con el autismo. Los coeficientes intelectuales verbales de los niños de resultado óptimo fueron ligeramente más altos que aquellos con autismo de alto funcionamiento.
   "Todos los niños con trastornos del espectro autista son capaces de avanzar en la terapia intensiva, pero la mayoría de nuestro estado actual de conocimiento no logra el tipo de resultados óptimos que estamos estudiando", dijo el doctor Fein. Por ello, subrayó la esperanza de los investigadores de que estudios adicionales ayuden a comprender mejor los mecanismos de cambio para que cada niño pueda tener la mejor vida posible.