Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

domingo, 6 de marzo de 2016

"La natural bondad de Julia" (M.A.M.)

Mi hija Julia tiene Autismo no verbal.

Es un ser puro, carente de maldad. Desconoce qué es la hipocresía al igual que desconoce el significado del dinero. Ignora el significado de palabras como: política, guerra, terrorismo, refugiado, desigualdad...No entiende los convencionalismos sociales pero eso no implica que sea maleducada o consentida. 

Es sincera en sus afectos, sensible, cariñosa, mimosa, intuitiva. Es una maravillosa y buena persona, además de una luchadora nata...cada día es un reto a superar.
Y sí, es diferente, pero eso no significa ser peor. 

Ella jamás te mirará con desprecio, te observará con suspicacia ni criticará tu comportamiento...pero, puedes estar seguro de que si le gustas, no dudará ni por un momento en acudir a abrazarte...aunque esos abrazos casi nunca sean bien recibidos y seguidos de mil disculpas por mi parte.

A pesar de todo, Julia es feliz...lo transmite su risueña mirada y su naravillosa sonrisa. Además, necesita de muy poco para alcanzar esa felicidad, tan solo sentirse querida, nada más..

Es por ello que creo que nunca me perdonaré haber permitido que el que fue mi última pareja, una persona que suponía preparado dados sus estudios de Magisterio y Psicopedagogía y, sobre todo, por su experiencia como profesor de primaria con niños de 9 y 10 años, entre los que se encuentran alumnos con necesidades educativas especiales, intentase convencerme que el futuro de mi hija Julia pasaba por permanecer interna en una institución. Pero lo peor no fue eso: era un defensor de la trasnochada teoría conductista e insistía en que: "si se puede adiestrar a un perro, se puede educar a tu hija, solamente hace falta mano dura". Y aún hay más: llegó a decir que "convivir con mi hija era como convivir con un orangután". ¡Si supieseis cómo me arrepiento de no haberle parado los pies en ese mismo momento!...¡estaba hablando de mi propia hija, lo que más quiero en el mundo, junto a mi otra hija!.

"Julia, no te preocupes...yo seré tu voz, tu guía, tu apoyo siempre...en un futuro, no sé que va a ocurrir, pero si algo he aprendido de ti es que hay que disfrutar del momento y que se puede llegar a ser feliz desde la sencillez y... la enseñanza que he obtenido de esta última relación es que jamás permitiré que nadie te menosprecie por el simple hecho de ser "especial"".



No hay comentarios:

Publicar un comentario