Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

viernes, 26 de diciembre de 2014

“TRIBUTO A MIS DOS HIJAS" (M.A.M.·




Mi mayor logro son mis hijas. Son, sin lugar a dudas, lo mejor que he hecho en la vida. Nadie les preguntó si deseaban venir a este mundo de locos en el que lo único que puedes prometer, sin temor a errar, es que no van a conocer la felicidad plena. 


Pero, al menos, se puede intentar crear un mundo paralelo, cuyo núcleo sea nuestra casa y en el que reine lo más parecido a lo que se conoce como felicidad.


Julia cumplirá en marzo ya 18 años y, obviamente, sigue teniendo autismo. Hace ya tiempo que he asumido que el espectro de síntomas que rodean a mi hija no tienen cura. Pueden mejorar con trabajo, terapias, más trabajo, más terapias, estímulos; además su propia madurez como persona también colaboran en esta mejora. Pero el tiempo me ha demostrado que, aunque el autismo "no crece", con los años se hace más y más evidente. 




Sin embargo creo poder asegurar que Julia  ya ha accedido a una felicidad desconocida para el resto de las personas "no especiales". Solamente mantener esa parte infantil que el autismo le impide abandonar, hacen de ella un ser feliz. Desconocer el significado de conceptos abstractos como puede ser la crisis económica o el valor del euro, la mantienen en un círculo mágico y protector.

Su lenguaje oral propio, no obligado, se reduce al "si" y al "no"...Si le pido que se esfuerce, puede decir otras palabras, pero sufre debido a sus problemas expresivos. Con un si y un no podemos mantener una conversación, simple, pero al fin y al cabo, conversación.


Y ¡su lenguaje expresivo es maravilloso!...Si está feliz, sus besos son continuos, sus abrazos interminables...te coge de las manos para llevarte a su cama para que le hagas cosquillas suaves por el pelo o, con un gesto y la pronunciación de un fomena que solamente ella y yo conocemos, me indica que le apetece que le "mordisquee" con suavidad el cuello y la espalda


No nos engañemos. Llegar a ser feliz con una hija con autismo es muy complicado. Yo ya he pasado por todas las fases de duelo:

1.- REPULSA O NEGACIÓN. Es normalmente la primera reacción que se tiene y es donde se niega o no se acepta la realidad. Creo que esta es lo que casi todos tuvimos cuando nos decían que nuestro hijo era diferente. Considero esta la fase mas crítica pues los padres al no aceptar la situación de su hijo, no hacen nada al respecto perdiendo tiempo valiosisimo de intervención.

2.- REBELIÓN. Cuando nos damos cuenta al fin de la realidad, nos rebelamos haciéndonos preguntas como "¿porqué a mí?"

3.- NEGOCIACIÓN O RACIONALIZACIÓN. Sucede cuando reconocemos la verdad pero a la vez la cuestionamos. Empezamos a trabajar con los niños y buscamos explicaciones mas allá de las que nos proporcionan. Investigamos y a veces tendemos a ser impulsivos en nuestras decisiones. Es una etapa en que tenemos una alta ansiedad.

4.- DEPRESIÓN. En esta fase se reconoce la verdad y nos crea un gran dolor donde muchas cosas pierden sentido. Aunque se reconoce la verdad, se busca evitarla o sacarle la vuelta. Esta fase en particular puede extenderse por tiempos muy prolongados.

5.- RECONCILIACIÓN. Es la fase última donde aunque se conoce la verdad y no deja de doler, se acepta como es y se sigue el camino adelante.


Yo, ahora mismo, desconozco en que fase estoy porque, en realidad creo que aún no he superado ninguna. Voy dando saltos de una a otra, según mi estado de ánimo. Me reprocho, me culpo, me agredo como causante del autismo de mi hija. Aún me cuesta muchísimo acudir a determinados lugares públicos como un restaurante, un supermercado, un cine; no voy relajada porque sé que, en cuestión de un segundo, todo puede girar 180ª.


Sin embargo, con todos sus problemas, es mi hija, a la que tanto deseé y la quiero tal y como es...¿Qué si me gustaría que no tuviese autismo?...por supuesto que si, pero no está en mi mano y estoy un poco cansada de luchar "contra ruedas de molino".


Celia es justamente un año más pequeña que su hermana. Siempre ha vivido con su problema, no conoce  otro tipo de relación fraternal.
Pero los años, los amigos, le han hecho ver que Julia es "diferente" y también tiene que pasar su duelo para aceptar que no va a poder ir a ningún sitio con su hermana como lo hace con sus amigas...y me consta que eso le duele. 

También sé que lo pasa mal en determinados lugares públicos si vamos las tres juntas. Pero es que Celia está viviendo 
 las repercusiones que la adolescencia tiene en el entorno social algo que, por desgracia, Julia jamás vivirá. Celia esta inmersa en un microcosmos formado por un cerrado grupo de amigos en el que ¡supongo! que hasta deben tener leyes para poder entrar.

Celia también fue deseada, buscada, anhelada.


Es inteligente, seria, madura, sensata, responsable además de guapísima, tanto por fuera como por dentro...¡por supuesto que conserva "ramalazos" infantiles"!...pero tiene 16 años ¡por Dios!

Sin que ella lo sepa, para mí es una gran ayuda en el cuidado de su hermana. A ella, le tiene más respeto que a mí; es mucho más dura e  intransigente. Sólo sé que, a día de hoy, es la persona en la que más confío si tengo que dejar un momento sola a Julia pues estoy convencida de que,con ella, está segura y en las mejores manos

Además, desde hace unos meses, ha vuelto a ser la niña maravillosa que siempre fue. Tras un año de acentuada adolescencia, ha roto el cerco en el que se había metido y, nuevamente, comparte conmigo mágicas conversaciones  que me demuestran que, como madre, no lo debo estar haciendo demasiado mal. 

Celia está en el camino de convertirse en una mujer segura de si misma, que se gusta y se quiere, que camina recto y fuerte y que nunca va a dejarse llevar por las estúpidas inseguridades y obsesiones que sufrí yo. 

Me consta que me quiere y eso para mí es lo más importante. Pero, por ahora, al llegar la noche, se convierte en un "cervatillo" pequeño y mimoso, acurrucada en la butaca, con su manta, siempre al lado de su perro Xasy, a quien tanto mima.

Mis dos hijas, mis dos regalos...Por ellas pondría mi cabeza sobre la guillotina sin dudarlo ni un momento.


"CLAUDIA Y SU NUEVA AMIGA" (M.A.M.)











Claudia desde siempre ha vivido junto al mar. 

Es una niña de gruesos rizos morenos que enmarcan su preciosa cara pecosa en la que resaltan unos enormes ojos azules, una nariz muy chiquitita y una boca, color de fresa, por la que asoman su blancos dientecillos y dos huecos que ha dejado los primeros que se le cayeron, justo el día que cumplía ochos años. Ese día lo recuerda con emoción, porque a la fiesta de cumpleaños asistieron casi todos los compis de su clase, todos con un regalo…por la noche, vino el Ratoncito Perez y a la mañana siguiente, debajo de su almohada tenía una bolsa de caramelos y una moneda.

Su casa está situada junto al puerto y, desde su habitación, ve el barco en el que su papi sale a pescar todos los días muy, muy temprano. En la planta de arriba está situada la vivienda con las habitaciones, el salón, la cocina, el cuarto de baño y en la planta que da a la calle está la panadería y pastelería de su madre, que también tiene que levantarse muy temprano para meter las diferentes masas al horno y tenerlo todo dispuesto para cuando abre la tienda al público, a las ocho y media de la mañana.


Claudia no tiene hermanos. Su mami siempre le dice “ ¿Pero de donde quieres que saquemos el tiempo tu padre y yo para tener otro niño?: ¿No ves que trabajamos mucho?. Además tu ya eres una niña de ocho años y ¿crees que jugarías con un bebé, que me ayudarías a cuidarlo?. Anda, anda….ya tienes a Trasgu para jugar y a todos los amiguitos del cole".

En el pueblo donde vive Claudia también hay una playa que, en verano, se llena de gente que viene a pasar sus vacaciones desde sitios muy lejanos, A Claudia no le gusta nada el verano precisamente por ese motivo. Siente como si le robasen parte de su vida. En invierno, en otoño, en primavera suele ir a jugar con su perro Trasgu a la playa. A Trasgu le encanta escarbar en la arena, correr tras la pelota que le tira Claudia y jugar con las olas, pero en verano no puede hacerlo porque, lo cierto es que no sabien quien lo pone pero,justo el 1 de julio, aparece un cartel a la entrada de la playa en el que se indica todo lo que está prohibido hacer: “se prohibe el acceso a los perros, se pohíbe el uso de pelotas, se prohíbe jugar a las palas…

-“Se prohíbe, se prohíbe…¿.por qué tengo que obedecer a un cartel que no tengo ni idea de quien lo pone?. Yo vivo aquí todo el año ¡hasta en verano, porque mi papá al ser pescador nunca tiene vacaciones!. Es mi pueblo, es mi puerto, es mi playa. ¡No me parece justo, mamá!."


-“Claudia, ese cartel que tan poco te gusta, lo pone el alcalde porque toda esa gente que viene a veranear al pueblo, quiere estar tranquila en la playa y hay que intentar ser amables con ellos porque si se quedan, gastan dinero y eso ayuda a la gente que tiene tiendas, restaurantes, bares aquí. ¿O tú crees que yo vendo la misma cantidad de pan y pasteles en invierno que en verano?. Y ahora, venga, que te están esperando Marta y Beatriz para ir a la playa. Acuérdate de no meterte en el mar si está la bandera roja y si está la verde ¡solamente hasta el ombligo! ¿me lo prometes?"


-“Mamá ¿ vas a decirme lo mismo todos los días de mi vida?…pues ¡claro que no me bañaré si hay bandera roja y por supuesto que solamente me meteré hasta el ombligo si está permitido bañarse!...¡ah, se me olvidaba!...no jugaremos al balón, no correremos por la playa para no molestar a los turistas ni chillaremos. ¿De acuerdo?”


-“Te estás convirtiendo en una niña muy respondona y no me gusta nada ese tonito impertinente que utilizas al hablarme. Recuerda que todo lo que te digo es por tu bien porque eres lo que más quiero en esta vida…así que no me enfades y me obligues a castigarte sin salir”

-“¡Total, siempre me amenazas y luego nunca lo cumples!”


-“¿Así que tenemos el día respondón?. Pues muy bien, señorita, sube ahora mismo a tu habitación. Estás castigada sin ir a la playa con Marta y con Beatriz. Y si vuelves a replicarme, el castigo puede repetirse mañana, ¿de acuerdo?”


Claudia no respondió y muy enfadada subió las escaleras que conducían a su habitación; entró y cerró la puerta tan fuerte que la oyeron sus amigas dese la calle.

-“¡¡¡¡¡Claudiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Claudiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!”-gritaron Marta y Beatriz-


Claudia abrió la ventana de su habitación.


-“No puedo salir, estoy castigada”


-“¿Pero, por qué, si a ti nunca te castigan?”


-“Según mi madre por respondona y por usar un tono “impart…imperta…no sé como dijo que era mi tono pero no le gustó y por eso me ha castigado”


-“Claudia, ¿por qué no tiras tu bolsa de la playa desde la ventana?


-“¿Para qué, si no puedo salir?”


-“¿Nunca te has escapado de tu casa?.


-“Pues lo cierto es que no…además ¿cómo bajo de aquí sin que me vea mi madre?


-“Claudia, pues subiéndote al alféizar de la ventana y agarrándote a la rama del árbol que tienes al lado….¿o es que no te atreves?.


-“¿Cómo que no me atrevo?...¡ahora veréis!”


Claudia tiró su bolsa de la playa por la ventana y seguidamente se puso de pie sobre el alféizar…la rama del árbol estaba cerquísima así que estiró los brazos tomó impulso y….

-“Claudia, mi amor….¡por fin abres los ojos!”.


-“¿Pero…mami…dónde estoy?”.


-“Mi cielo, no te preocupes…ahora estás bien…¡qué alegría después de tantos días con los ojos cerrados!....Tengo que llamar a tu padre".


La mamá de Claudia sacó el móvil del bolso y…”Pedro…¡ya 
se ha despertado!....si, aparentemente si….no, aún no le he contado nada….¿cuándo desembarcáis?...¡todavía una semana!...ya lo sé, mi amor, es tu trabajo"

Claudia no entendía nada…sólo veía sus piernas escayoladas colgando sobre la cama, en un sitio que parecía ser ¡UN HOSPITAL!. De pronto, se acordó de todo: el alféizar, el árbol, sus brazos extendidos, un pequeño salto, la rama se rompe y….

-“Mami, ¿qué me ha pasado?....¿por qué tengo las piernas así?...y sobre todo ¿por qué no siento nada en ellas con lo que me deberían doler?. Sólo recuerdo que me caí al intentar alcanzar el árbol, porque la rama a la que me sujeté se rompió “.


-“Claudia, sé que eres una niña muy inteligente y muy madura; sé que lo que te voy a decir me gustaría no tener que decirlo…pero tenemos que ser fuertes y vamos a poder superarlo. Estás viva y eso es lo importante”


-“Mamá…¡porras!...¿me quieres decir de una vez qué es lo que me ha pasado?”


Fue entonces cuando Lucía, que era como se llamaba la mamá de Claudia, empezó a llorar de una manera desconsolada, con unas lágrimas tan gruesas que pronto hicieron un pequeño charquito en la falda que llevaba puesta.


-“Claudia, el día que te caíste, además de romperte las piernas, se rompieron varias huesecillos de tu espalda, que se llaman vértebras….cariño, a lo mejor algún día puedes volver a caminar, pero por ahora, tendrás que acostumbrarte a usar una silla de ruedas”


-“Pero…si no puedo caminar, tampoco puedo subir escaleras, ni saltar, ni correr, ni nadar….¿cómo voy a subir a mi habitación, cómo voy a sacar a Tragu de paseo, como voy a bajar a la arena de la playa?...y se puso a llorar desconsoladamante.


Pero Claudia era una niña fuerte y, en ese mismo momento, se propuso que una silla de ruedas no se iba a convertir en un impedimento para hacer las cosas que le gustan…al contrario, se haría amiga de ella y ¡hasta le pondría nombre!...”¿Pero que nombre se le puede poner a una silla de ruedas?”- se preguntó…”¡Ya lo sé…se llamará “Claudisípuede”…de “Claudia” porque ella será la usuaria y de “ sí puede “, porque intentará por todos los medios hacer, casi todas las cosas que hacía antes de hacer la tontería de la ventana…haciendo caso a sus amigas y desobedeciendo a su madre.

Con motivo del décimo cumpleaños de Claudia, su mami le organizó una estupenda fiesta en el jardín trasero de su casa a la que asistieron todos los niños del pueblo. Había una gran tarta con diez velas, globos de todos los tamaños, serpentinas de colores, chuches, pasteles…¡¡¡hasta un payaso y un teatrillo de guiñoles!!!.


Durante el tiempo que había trascurrido desde el accidente, Claudia no había faltado ni un solo día a su sesión de rehabilitación, los primeros meses en el hospital, y después en casa del médico del pueblo…¡si hasta aprendió a nadar en la piscina!. 


En el cole…¡genial!...todos los niños querían empujar su silla….perdón a “Claudiasi”…y pasear a Trasgu era muy divertido porque como era un perro muy grandote, era él quien tiraba de “Claudiasí” con Claudia a bordo.


Pero lo mejor de todo estaba por llegar…el papá de Claudia ,que casí siempre está en el mar pescando, apareció por sorpresa con un dos regalos. Uno de ellos era la tan ansiada colección de libros que Claudia deseaba leer desde hace tiempo y que tan difícil era de conseguir completa….pero….el otro paquete, ¿qué era?...tenía una forma muy extraña.


-“Feliz cumpleaños, mi amor, ¡al fin conseguí encontrar la colección completa de los libros que tánto te gustan!...y ¿sabes lo que hay en este otro paquete?"


-“Papi, no tengo ni idea…aunque quizás sea que estoy tan contenta de que estés aquí que no puedo pensar, ni imaginar…..¡papi, te quiero tanto!".


Pedro, a pesar de ser un rudo hobre de mar, no puedo evitar que dos gruesas lágrimas surcasen sus mejillas…y Lucía, al ver llorar a su esposo, también empezó a llorar…en realidad ¡casi todas las madres de los niños que habían ido a la fiesta de cumpleaños empezaron a llorar….hasta el payaso!.


-“¿Pero se puede saber por qué lloráis?. Yo, ahora mismo…bueno, hasta hace un rato, era la niña más feliz del mundo y ahora no sé por qué os ponéis así.


-“Claudia, ¿no sabes que se puede llorar de felicidad?….nosotros lloramos porque estamos contentos y estamos contentos porque te vemos feliz y por una razón más…que es lo que contiene este regalo. Ayer estuvimos hablando con Javier, tu médico, y nos dijo que tu evolución está siendo muy buena,,,¡qué incluso ya caminas apoyándote en las barras paralelas de rehabilitación y que ya has dado tus primero pasos con muletas!. Pues bien, abre el paquete y demuéstramelo antes de que tenga que volver a embarcar. Quiero ver como mi niña puede dar sus primeros pasos sin la ayuda de “Claudiasi” “


Claudia abrió el paquete y eran unas ¡preciosas muletas de color rosa!. Puso el freno a su silla de ruedas y lentamente, apoyándose en “Tris” y “Trás” que era como había decidido que se llamarían sus nuevas ayudantes, dio sus primeros pasos delante de sus padres, de sus amigos, de Trasgu…y muy despacito logró llegar hasta su padre quien, con sus enormes manos de marinero, la tomó en brazos y empezó a dar vueltas sobre si mismo como si de un “Tío Vivo” se tratase.


-“¡Hoy es el día más feliz de mi vida, desde que tu naciste, mi pequeña!”- dijo Pedro con su hija alzada sobre sus hombros…al fondo, Lucia lloraba de alegría en silencio orgullosa de su hija y también de su marido.

Claudia nunca más logró andar sin ayuda, pues la lesión que había sufrido en la espalda había sido muy grave, pero con su esfuerzo, su paciencia, su tesón y sobre todo, su alegría, consiguió autonomía y lo más importante, consiguió ser feliz a pesar de ser una niña “especial “, ante los ojos de unos pocos, “luchadora” ante los ojos de todos los que de verdad la conocían.



Y Colorín colorado…este cuento se ha acabado….y de corazón espero que te haya gustado.

miércoles, 24 de diciembre de 2014


"PALABRAS PARA JULIA", UN MARAVILLOSO POEMA DEL GRAN GOYTISOLO

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo

martes, 23 de diciembre de 2014

Nuevos hallazgos sobre el funcionamiento del cerebro de las personas con autismo ( "Elmundo.es")

  • Esta es una anotación propia, al margen del interesante articulo que he leído en el diario EL MUNDO:

    El cerebro de las personas con autismo funciona de manera diferente al de las personas que no tienen autismo...he dicho "DIFERENTE", no "PEOR". 

  • El ser diferente no implica ser inferior, malo, imperfecto, defectuoso...simplemente, se mueven por la vida de un modo distinto y por eso, en muchos casos, enriquecedor. 

  • Mi vida transcurre junto a dos maravillosas personas, mis hijas, una "especial" y la otra "corriente"...pero las dos, igualmente, enriquecedoras, maravillosas, mágicas, increíbles y, os puedo asegurar que, de ambas aprendo algo nuevo, día a día.

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  • -Su cerebro reacciona distinto al escuchar palabras que implican acciones sociales

  • -No se les activa la zona relacionada con la concepción que tienen de uno mismo


Cerebro de una persona sin autismo (izqda) y otro de un paciente...

Cerebro de una persona sin autismo (izqda) y otro de un paciente autista (dcha). UNIVERSIDAD CARNEGIE MELLON


La ciencia sigue intentando escudriñar el cerebro humano, quizá el órgano más enigmático de todos, ya que sus implicaciones van más allá de lo puramente físico. Trastornos como el autismo siguen siendo todo un reto para psiquiatras y neurólogos, muy atentos a cualquier avance o novedad que se produzca en su investigación.
Un equipo de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh (Pensilvania, EEUU), ha conseguido, a través de una novedosa combinación de técnicas, descubrir cómo se comporta el cerebro de las personas autistas cuando piensan en determinadas acciones sociales como "persuadir", "abrazar", "humillar" o "alentar".
A través de una resonancia magnética funcional se ha observado cómo 34 personas -17 de ellas con autismo y otras 17 sin él- reaccionaban al escuchar estas palabras. Después, la información se introducía en un sistema de "aprendizaje de máquinas", una técnica informática compleja conocida en inglés como machine learning, mediante la que se sabía, en un 97% de los casos, si la persona en cuestión pertenecía al grupo de los autistas o no.
Son técnicas de combinación de datos para intentar predecir situaciones clínicas, esto es, el famoso big data. Estas técnicas "se están utilizando muchísimo en Psiquiatría", explica a este periódico Carmen Moreno, psiquiatra del programa AMITEA (dedicado al trastorno del espectro de autismo) del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
La investigación, publicada ahora en la revista Plos One, intenta indagar en la concepción que las personas con autismo tienen de uno mismo. Observando su reacción al escuchar palabras como "patada", "adorar" o "insultar", se comprobó una falta de actividad en la corteza cingulada posterior, un área del cerebro que, precisamente, está relacionada con la representación que las personas se hacen de uno mismo.
"Al pensar en dar un abrazo o persuadir a alguien, los participantes sin autismo se veían a ellos mismos en esos pensamientos como parte de la interacción. Las personas con autismo, sin embargo, consideraban la idea más bien como una definición en el diccionario o como si vieran una película, esto es, sin participación propia", ha señalado Marcel Adam Just, responsable del estudio y director del Centro de Imagen Cerebral Cognitiva de la Carnegie Mellon.
A la doctora Noguera no le sorprende este resultado, y explica que "a las personas con autismo les cuesta más ponerse en el lugar del otro, darse cuenta de su papel en las situaciones sociales y tener conciencia de su rol dentro de la relación con los demás". No obstante, señala que esto no lo único a tener en cuenta: "Es una característica importante del autismo pero sólo con ella no puedes hacer un diagnóstico a nadie", aclara.
Uno de los puntos más interesantes y novedosos de este estudio es el hecho de que se intenta determinar la correlación entre las alteraciones a nivel psicológico con las alteraciones cerebrales. "Hemos descubierto un marcador en el cerebro para una alteración en el pensamiento. Yo lo llamo 'marcador de pensamiento' de origen biológico", ha señalado Just a EL MUNDO.
"Este tipo de técnicas son muy interesantes porque todavía no hay marcadores biológicos para el autismo o para otros trastornos psiquiátricos: no se puede saber a través de un análisis de sangre si una persona tiene depresión o no", explica Noguero. La psiquiatra pone en valor el enfoque "pionero" de este estudio, pero considera que "no es posible afirmar que se hayan descubierto los marcadores biológicos del autismo y que a partir de ahora baste con meter a la gente en una resonancia magnética".
Lo que sí está claro es que la utilización de esta técnica de combinación de imagen cerebral y análisis de datos es un avance a la hora de comenzar a entender, desde un punto de vista biológico, las alteraciones del pensamiento y sus consecuencias psicológicas. No obstante, Nogero señala que "aunque equipos de resonancia magnética hay en todos los hospitales", otra cosa es tener las máquinas y el sistema que puedan analizar los datos a este nivel.
En cualquier caso, esta experta en autismo señala que son técnicas de las que, sin duda, se beneficiará la Psiquiatría. "Ahora mismo se están utilizando a nivel de experimentación, pero en el futuro seguramente pasen a aplicarse en la clínica", ha señalado.

Celia y las estrellas (M.A.M.)


Hoy, un día antes de la cena de Nochebuena, me he acordado de una de las personas más importantes de mi vida y a la que siempre he querido y querré muchísimo: mi padre, un ser extraordinario que se fue hace ya dieciocho largos años pero que, desde donde esté, sé que me cuida y protege. No pasa ni un solo día en el que no piense en él y...bueno, siempre se ha dicho que nadie muere mientras haya alguien que le recuerde.

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    Celia es una niña de grandes ojos verdes, una nariz pequeñita enmarcada por innumerables pecas y una maravillosa sonrisa que siempre la acompaña. A pesar de su corta edad, pues acaba de cumplir cinco años, siempre ha mostrado una constante en su rutina diaria que nadie conoce. Su mamá o su papá, tras acostarla, arroparla y darle un montón de besos de buenas noches, apagan la luz y cierran la puerta de su habitación. Es entonces cuando Celia se levanta de su cama, sube lentamente la persiana de la ventana de su cuarto y comienza a hablar con las estrellas…si, habéis leído bien, Celia habla con las estrellas y éstas le contestan. Mantienen largas conversaciones, sobre todo con Venus que, vaaaaaaaaaaaaale, no es una estrella, pero en el cielo, por la noche ilumina tanto como una de ellas.

Hace un año Celia vivió una experiencia terrible para una niña de tan corta edad. “Rebeca”, su gata, con la que había dormido desde que llegó del hospital tras su nacimiento, se puso muy malita y una noche se durmió y ya no despertó nunca más. La mamá de Celia le contó que “Rebeca” era ya muy viejecita y que no se había despertado porque había muerto. Celia, enfadada, comenzó a llorar, no solo por la tristeza que le provocaba la muerte de su querida gata, sino por no saber qué significaba morirse y, sobre todo, por la negativa de su madre a explicárselo.

- Y ahora, ¿qué va a pasar con “Rebeca”?. Al menos, podrá seguir durmiendo conmigo aunque  se haya muerto.

-  No corazón. Papí la ha envuelto en su mantita y se la ha llevado a un sitio donde va a estar muy bien, acompañada de su mamá gata, su papá gato, sus her.manitos gatitos y todos los amiguitos que se murieron antes que ella.

-   ¿Y dónde está ese sitio, mami?.

-   En el cielo.
Fue entonces cuando Celia se enfadó de verdad y llorando de rabia dijo que eso era imposible.
-   Celia, ¿tú crees que mami te contaría una mentira?

-   Pero mamá, si lo estás haciendo ahora. Te voy a contar una cosa que no sabes porque siempre lo he hecho cuando tú o papí me dais el beso de buenas noches. Tras cerrar la puerta, abro mi ventana y hablo con las estrellas, todas ellas son mis amigas, pero la mejor, la mejor es una que se llama Venus, que no es una estrella, pero brilla tanto como una de ellas y es la que está más cerca de casa y nunca, nunca me han hablado de ningún sitio en el cielo donde vivan los gatos que se mueren…y te aseguro, que de existir, me lo habría dicho.

-¿Cómo que hablas con las estrellas?.

-  Pues eso, mamá, hablo con ellas igual que tú hablas con Lucía, mi profesora del cole o con Manolo, el conductor del autocar.

-  ¿Sabes lo que ha podido suceder?. Quizás no te lo han contado nunca porque, cuando se muere alguien a quien quieres mucho como se va al cielo y no vuelves a verlo, produce mucha tristeza y no querrían explicártelo por esa razón. ¿Ellas, las estrellas, sabían que “Rebeca” era muy viejecita?.

-  No, nunca se lo conté porque yo tampoco lo sabía. Cuando vine a vivir a esta casa, ella ya estaba aquí y vosotros nunca me dijisteis los años que tenía. Yo siempre pensé que tendría mi misma edad.

- ¡Pues ahí tienes la explicación!...las estrellas no te lo contaron para no adelantar tu tristeza. Pero ahora ya sabes que cuando un gato se muere, sube al cielo y en un rincón está el mundo de los gatos que se llama “ Gatolandia”, donde como te he contado se encuentran con todos los amigos que tuvieron en la tierra. Lo mismo pasa con los perros, con los pájaros, con los peces…, todos tienen su rincón celestial.

- Y las personas ¿también se mueren?.

- Si mi amor, pero por ahora no tienes que preocuparte porque generalmente la gente se muere cuando es muuuuuuuuuuuuuuuuuuuy  pero muuuuuuuuuuuuuuuuuuy viejecita. Y las personas nos vamos a un cielo muy grande, donde nos encontramos con toda la gente a la que hemos querido. Además, ¿sabes qué tiene de bueno el cielo?.

- No, ¿qué tiene?, porque no te creas que me está gustando mucho la idea.

-Tiene de bueno que en él nunca pasa nada malo, nadie enferma, todos los que están en él son felices.

¿Te acuerdas de abuelito Luis Miguel, mi papá?

- Casi no me acuerdo. Sólo sé que era músico y si lo sé es por los violines que tienes colocados en una vitrina del salón, por las fotos que tienes de él con un violín entre sus brazos y por esos libros tan raros que conservas en un baúl…¿"partiuras"?

-  No, "partiuras" no, se llaman partituras y son los libros que usan los músicos cuando interpretan una melodía porque los signos que aparecen ahí escritos, las notas, les guían y ellos así saben cuando tienen que ir rápido o despacio. Pues bien, ¿sabes donde está ahora mi papá, tu abuelito?

- ¿En el cielo?.

-  Eso es mi amor, abuelito se murió cuando tú tenías un añito por eso no le recuerdas. Yo le quería y le quiero muchísimo; tampoco recuerdas lo triste que yo estaba…lloré mucho pensando que nunca iba a volver a verle hasta que me acordé que una vez, paseando por una playa de noche, abuelito que también hablaba con las estrellas como tú…

-¡Anda!....¿de verdad?

- Pues si, de verdad; bien, esa noche bajo un cielo totalmente estrellado, nos tumbamos sobre la arena y mirando hacia arriba me dijo que ahí era donde iba la gente que se moría y que por eso era tan bonito. Además, las personas que suben al cielo, nos cuidan y protegen desde donde están y, lo más importante, nunca hay que olvidarse de ellos, porque la única condición que existe para vivir en el cielo es que alguien en la tierra te recuerde con amor. Por eso es fundamental ser buena persona…si haces el bien, generas a tu alrededor bondad. Por ejemplo, abuelito fue para mí el mejor papá del mundo;  para abuelita, fue el mejor marido del mundo; para sus amigos, fue el mejor amigo del mundo. Nunca hizo daño a nadie, por eso todo el mundo le recuerda y se acuerda de él con amor y por eso estoy tan segura que mi papi está en el cielo y que si soy buena, me volveré a encontrar con él en el cielo.

- Mami, estoy muy contenta.

- ¿Por qué mi amor?.

-  Porque ya sé de quien he heredado el don de hablar con las estrellas y esta noche les voy a pedir un favor: que si ven a mi abuelito, le den un millón de besos de su nieta Celia, que le digan que le quiero mucho y que, aquí abajo, todo el mundo le recuerda con amor, así que no se preocupe, que seguirá en el cielo para siempre. ¡Buff! Y tengo que acordarme también de “Rebeca” para que pueda continuar en el cielo de los gatos.

- Eso es mi amor. Ahora ¿vas a dormir o vas a charlar con tu amigas celestiales?.

- Creo que por esta noche ya he hablado bastante y tengo muuuuuuuuuuuuuchooooooo sueño. Dame un beso muy, muy gordote y gracias por explicarme donde está ahora “Rebeca”. Te quiero muchísimo mamá.

-Yo a ti también te quiero mucho, mucho, mucho…


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En memoria de mi padre; ya han pasado dieciocho años desde su fallecimiento pero no pasa ni un solo día sin que piense en él…papá, te quiero.






M.A.M

sábado, 20 de diciembre de 2014

"Al gato Gustus no le gusta cazar ratones" (M.A.M.)



  El gato Gusgus es un gato muy especial. Vive en una granja juntos a sus papis y hermanos. La dueña de la granja, la señora Beatriz, les permite pasar al interior de la vivienda y son los únicos animales que tienen su propia cama. ¡Pero si hasta Gusgus el más pequeñín de todos, duerme dentro de las zapatillas de la señora Beatriz!.

La familia gatuna está formada por Mushy, el padre; Linda, la madre, y los tres hermanos Trasto, Manchitas y Gusgus. La señora Beatriz les permitía dormir en el interior de la casa por dos razones: es una amante de los mininos y porque gracias a ellos los ratones no se atrevían a entrar, porque ratón que entrase…¡zas, ratón cazado!.

Pero Gusgus tenía un problema gordo, muy gordo…¡no soportaba cazar ratones!. No le parecía bien hacerlo; eran animales como ellos y tenían el mismo derecho que ellos a vivir.

-“Mami, creo que la señora Beatriz me va a echar muy pronto de la casa”

-“¿Por qué mi amor?. La señora Beatriz nos quiere mucho y tú eres su preferido por ser el chiquitín de la familia…¡si hasta te deja dormir acurrucado en sus zapatillas!

-“Ya lo sé mami, pero es que hay una cosa que se supone que debemos hacer…y que yo no puedo hacer…mira que lo he intentado, pero me muero de pena”.

-“¡Gusgus, me estás asustando!...y lo peor ¡me estoy empezando a poner nerviosa!. ¿Qué es eso que se supone que debemos hacer y que tu no puedes hacer porque te da pena?....¡Espera, no me lo digas!...¿No me digas que te pasa lo mismo que le pasaba a tu abuelo Maxi, que en el cielo de los gatos descanse?.

-“Pues no tengo ni idea, porque como tampoco sé que le pasaba a mi abuelo Maxi…¡si apenas le conocí aunque he escuchado alguna historia sobre él!

-“Pues pasa que a tu abuelo Maxi le dio por decir que no podía cazar ratones porque le daban mucha pena y, ¡¡¡lo más gordo!!!, después del fallecimiento de tu abuela, es decir de su esposa, Lina, ¡¡¡tuvo una aventura con una ratoncita….la muy presumida…se llamaba Lucy!!!. Por culpa de tu abuelo y de la famosa ratona Lucy, casi nos echan de la casa. Así que ya puedes ir espabilando, porque no quiero pasar por lo mismo que pasé hace unos años”.
-“Pero mami….”

-“No hay “peros” que valgan…los gatos estamos en esta casa para cazar ratones…no para hacernos amigos de ellos y ¡mucho menos, enamorarse!”.

Gusgus salió de la habitación cabizbajo…¡había salido a su abuelo Maxi!, del que tantas cosas había oído y nunca buenas. ¡Pero que podía hacer él!. Y mientras pensaba y pensaba, una ratoncita salió a toda prisa de la cocina con un trocito de queso en la boca.

“Bueno, voy a intentarlo”-se dijo Gusgus.

-“¡Alto!...¿donde crees que vas con ese trozo de queso que has robado a la señora Beatriz de su cocina?. ¿Acaso no sabes que mi obligación es cazarte y devolver el queso a su sitio?

-“Lo sé”- dijo la ratoncita con una voz tímida y temblorosa y abriendo mucho los ojos, una gran lágrima se deslizó por su carita-“el queso no es para mi, es para mi mami, que está a punto de tener más ratoncitos, y necesita comer”.

Gusgus no pudo hacerle daño: esa vocecilla, esos ojos, la lágrima…¿cómo iba a dar caza a una ratoncita que, además, arriesgaba su vida para llevar comida a su mamá que estaba a punto de tener más ratoncitos?.

-“Bueno, márchate corriendo. Solamente te pido un favor: no le digas a nadie, y cuando digo a nadie es nadie, que te he dejado marchar con el trozo de queso. Si se enterase mi madre, mi padre ¡o la señora Beatriz!, me echarían de casa para siempre”

-“Gracias, de verdad…y por supuesto puedes estar tranquilo pues de mi boca no va a salir ni una sola palabra; si ¡eres el primer gato bueno que conozco!”.

Gusgus se quedó pensativo. “¿Soy el único gato bueno que conoce?”…pero ¡si yo no conozco a ningún gato malo!.
Entonces se acercó a la biblioteca que tenía la señora Beatriz en su casa en la que había un montón de libros sobre gatos de todas las razas: siameses, persas, de campo…etc. Gusgus supuso que al vivir en una granja sería un gato de campo y, con mucho esfuerzo, puso el libro sobre una mesa y empezó a leer. ¡No salía de su asombro!. Desde tiempo inmemorial, los gatos siempre, siempre, siempre, habían cazado ratones; es más, en las granjas los tenían precisamente para eso, para mantener limpia de roedores la casa y sobre todo, los cultivos de la granja, porque por lo que decía el libro:

“El ratón de campo consume fundamentalmente frutos, piñas y semillas, aunque
no rechaza comer brotes y tallos jóvenes, por eso causan daños importantes en
los cultivos”

-“¡Ahora lo entiendo!- pensó Gusgus-por eso los gatos somos tan importantes en una granja!. Pero algo bueno deben tener los ratones…al menos, los animales que conozco como la oveja, la vaca, el cerdo son buenos, no ocasionan problemas a la señora Beatriz. Luego está el matrimonio de perros encargados de avisar si se acerca alguien a la casa. Se llaman Leo y Lola, son ¡enormes! y aunque siempre se ha dicho que los perros y los gatos no nos llevamos bien, al menos, en este caso, esa regla no se cumple. Como nos conocemos desde siempre, somos amigos y podemos estar juntos sin pelearnos “ como el perro y el gato “, que dice el refrán.

Gusgus siguió leyendo y leyendo y leyendo y solo encontraba cosas malas de los ratones hasta que “¡Por fin!- se dijo-he encontrado algo bueno que hacen los roedores de campo!”.

-“Mamá, mamá…..¡mira lo que acabo de leer!”.

-“Gusgus, ¿se puede saber que haces en la biblioteca?, ¿no ves que la señora Beatriz se puede enfadar si te ve husmeando entre sus libros?”.

-“Pero mami, los ratones son buenos….pero que muy buenos”

-“Gusgus…me estás empezando a enfadar”.

- “Pues antes de enfadarte escucha:

“El ratón de campo es capaz de distinguir cuando un terreno es propicio para el
cultivo o cuando un terreno presenta signos de contaminación y no es válido
para plantar”

-“Mami, el queso o los frutos secos de la cocina, los comen los pobres porque aunque son ratones de campo se han acostumbrado a vivir en una casa, como nosotros…pero en el fondo son buenos. Yo creo que si llegamos a un acuerdo con ellos no molestarán más a la señora Beatriz y nosotros no estaremos obligados a cazarlos.”

-“¿Y me puedes decir qué tipo de acuerdo es ese porque me tienes muy intrigada?”

-“Mami, ellos pueden comer semillas, frutos secos…”

-“Chssssssss!, no sigas por ahí…¿tu te crees que a la señora Beatriz le va a hacer gracias que los ratones le coman sus cosechas”.

-“No, por supuesto que no. Pero me he dado cuenta que, si nosotros hemos podido llegar a ser amigos de Leo y Lola, los dos perros guardianes de la granja, también podemos llegar a ser amigos de los ratones y no tendremos que cazarlos. Mami, tengo un plan: esta mañana conocí a una ratoncita a la que no pude hacer nada porque me dio muchísima pena; llevaba un trocito de queso para su mamá que está a punto de tener ratoncitos. Yo creo que si les convencemos de que se trasladen a vivir al granero, dejarán de merodear por casa y allí tendrán suficiente comida y, mami, reconócelo, por muchos granitos de trigo que coman, la señora Beatriz no se va a enterar. Dejaremos de vivir estresados persiguiendo pobres ratones que no nos han hecho nada y ellos estarán mucho más tranquilos. Ya he hablado con los caballos, el matrimonio de cerditos, y las cuatro vacas de la señora y no tienen ningún problema porque los ratoncitos se muden al granero.”

-“Visto así, no deja de ser una buena idea. Si te soy sincera a mí nunca me ha gustado ir por ahí cazando ratones: es muy cansado y un poco sucio. Voy a comentárselo a tu padre y si le parece bien, te doy permiso para que hables con la ratoncita”.

Resulta que al padre de Gusgus tampoco le gustaba cazar ratones, ni a sus hermanos tampoco; lo hacían porque se suponía que era lo que tenían que hacer, pero si pudiesen evitarlo, vivirían más tranquilos y felices.

Entonces, sin pensarlos Gusgus, se acercó al agujero de la pared que la familia de la ratoncita había convertido en su casa.

-“Ratoncita, ratoncita, soy Gusgus. ¿Puedes salir un momento?. Te prometo que no voy a hacerte ningún daño”.

La ratoncita que sabía que Gusgus era un gatito bueno, salió confiada de su casa y, sin pestañear, escuchó el plan de mudanza que habían aprobado todos los animales de la granja.

-“Tu mamá, que está a punto de tener ratoncitos, estará mucho más tranquila. Tendréis comida y un techo y ningún animal os hará ningún daño”

Al día siguiente, se inició la mudanza aprovechando que la señora Beatriz había salido a comprar al pueblo. Los ratoncitos encontraron su nuevo hogar muy acogedor, calentito ¡¡¡y con mucha comida!!!. Y Gusgus y su familia pudieron seguir viviendo tranquilos en el interior de la casa de la señora Beatriz…tranquilos y felices pues nunca tuvieron que dar caza a ningún otro ratón.

¡Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO Y DE CORAZÓN ESPERO QUE TE HAYA GUSTADO!