Julia corriendo en plena naturaleza es ¡¡¡feliz!!!...
Mi hija Julia tiene 19 años y crece paralelamente al blog que inspiró, por eso anualmente anoto cada cambio de edad.
Tiene Autismo "no verbal".
Usted es gord@, usted es calv@, usted es alt@, usted es baj@; usted lleva gafas; usted utiliza bastón...Tú tienes acné, tú estás en pleno estirón, a tí te está cambiando la voz...
¿Es mi mirada lastimera, reprobatoria o de conmiseración?... ¿Acaso cuchicheo ante tu poblada cara llena de granos o tu atiplada voz o miro, con atención, el bastón que usted usa para caminar?... Pues no miren así a mi hija, no se lo merece y yo tampoco.

lunes, 23 de junio de 2014

"El autismo es un problema mucho más difícil de lo que cualquiera esperaba"


La neurocientífica Rebecca Saxe descubrió e investiga la región del cerebro destinada a la cognición social


La capacidad de distinguir lo que piensan y sienten los demás es clave para la interacción social y una parte fundamental de la experiencia humana. Así que no resulta sorprendente que el cerebro humano dedique muchos recursos a lo que se denomina cognición social. Pero hace poco que la neurociencia ha empezado a poder distinguir qué regiones del cerebro y qué procesos se dedican a pensar en los demás.
Comprender cómo el percibe, interpreta y toma decisiones el cerebro sobre otras personas podría ayudar a hacer avanzar tratamientos e intervenciones para el autismo y otros desórdenes en los que las interacciones sociales no funcionan. También podría ayudarnos a construir ordenadores con una mayor inteligencia social. Por ahora la inteligencia artificial ha tenido dificultades para programar ordenadores capaces de hacer las valoraciones sociales que a nosotros nos resultan sencillas, como interpretar expresiones faciales ambiguas o decidir si lo que dice alguien se puede interpretar como ira o como tristeza.
Hace más de una década la neurocientífica Rebecca Saxe descubrió una región del cerebro que desarrolla una "teoría de la mente", una idea de lo que los demás piensan y sienten. Hace poco se ha convertido en investigadora del Centro de Mentes, Cerebros y Máquinas del MIT y se ha dedicado a estudiar el autismo y la cognición social en niños y adultos. Saxe y la redactora de MIT Technology Review Courtney Humphries han debatido sobre las implicaciones de estas nuevas investigaciones sobre el cerebro social.
¿La cognición social sólo se da en humanos?
Tenemos todos los motivos para creer que, al menos en cierto sentido, somos especialmente buenos en este tipo de pensamiento. Los humanos son, con mucho, la especie más social, más aún que los insectos. Incluso esta interacción que estamos teniendo, en la que dos extrañas se reúnen y, sin una razón concreta, actúan de forma cooperativa durante una hora es algo impensable si no es entre humanos. Si lo hicieran dos hormigas, sería porque son hermanas. Nuestras extraordinarias vidas sociales y nuestras tremendamente complejas capacidades cognitivas se combinan para hacer que la cognición social humana sea diferente.
¿Cómo se estudia eso en el cerebro?
No es nada invasivo, ni ingeniería genética, ni optogenética, nada de eso. Nos limitamos a lo que se denominan tecnologías de neuroimágenes no invasivas, la más conocida es la resonancia magnética funcional, que usa el flujo sanguíneo como índice de la actividad neuronal.
Así que se puede ver qué zonas del cerebro están activas cuando la gente piensa en otras personas. ¿Fue una sorpresa encontrar zonas del cerebro dedicadas a la cognición social?
En cierto sentido ya se había predicho unos 15 ó 20 años antes, cuando la gente se dio cuenta de que a los niños con autismo se les daba exageradamente mal este campo. Pero por lo demás era completamente desconocido. Creo que en cierto sentido ha sido el descubrimiento reciente más importante en el campo de la neurociencia cognitiva. Todas las demás regiones, la visual, la sensorial, la del control motor, predijimos que estarían. Pero el cerebro social no se predijo en absoluto, simplemente surgió. Eso fue una locura.
En los últimos 10 años hemos intentado refinar nuestra interpretación de la información que contienen esas regiones cerebrales, cómo interactúan unas con otras, cómo se desarrollan y si esas regiones cerebrales tienen algo que ver o no con el autismo.
¿Estas regiones no funcionan bien en las personas con autismo?
Esa fue la hipótesis original que perseguimos. Puede que la que la gente con autismo esté intentando resolver problemas sociales con la maquinaria que los demás usaríamos para otros problemas, en vez de tener la maquinaria adecuada. Pero no existen pruebas de que esto sea así. Es una pena porque me gustaba la idea. El autismo ha resultado ser un problema mucho, mucho más difícil en todos los niveles de análisis de lo que cualquiera esperaba. Hace diez años la gente pensaba que podríamos descifrar el autismo a niveles cognitivos, neurológicos y genéticos. Ahora parece que podría haber miles de variaciones genéticas del autismo.
¿En qué puede contribuir tu trabajo a crear ordenadores con mejores capacidades sociales?
Para mí, la característica que define a la cognición social humana es la misma que hace que sea difícil la inteligencia artificial tradicional, la generatividad. Podemos reconocer y pensar y razonar una serie literalmente infinita de situaciones y objetivos. Pero tenemos una maquinaria muy concreta y limitada. ¿Cuáles son los ingredientes adecuados? Si sabemos cuáles son, entonces podemos intentar entender cómo las combinaciones de esos ingredientes generan una capacidad humana inmensamente productiva e infinitamente generalizable.
¿A qué te refieres cuando hablas de "ingredientes"?
Digamos que te cuentan algo sobre una amiga. Te cuentan que la llamó su jefe y que creía que por fin iban a darle el ascenso que esperaba. Pero resulta que lo que pasó es que la despidieron. Digamos que al día siguiente la ves venir por la calle y está sonriendo de oreja a oreja. Probablemente no sea lo que esperabas, ¿no?
Coges eso y te montas todo un mundo interior. Puede que sea una sonrisa falsa y que esté poniendo buena cara. Puede que se sienta aliviada porque ahora puede trasladarse al otro extremo del continente y vivir con su novio. Tienes que averiguar: ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué quería? ¿Qué le hizo cambiar de opinión? Hay toda clase de características de esa historia que pudiste extraer del momento. Si un ordenador pudiera extraer todas esas características, mejoraríamos su capacidad para analizar sentimientos. Ahora mismo en el campo de la inteligencia artificial están muy centrados en intentar coger el lenguaje natural que usa la gente y averiguar: ¿Les ha gustado eso o no? ¿Les ha gustado ese restaurante o no? Ahora llévalo al nivel de distinguir en el lenguaje cuando te sientes decepcionado, solo o aterrado. Esos son el tipo de problemas que queremos resolver.
¿Cómo pueden aprender a hacer eso los ordenadores?
Hay que traducir esas palabras en cosas más abstractas, objetivos, deseos, planes. Mi compañero Josh Tenenbaum y yo llevamos años trabajando simplemente para construir una representación matemática de lo que significa pensar en que alguien tiene un plan o un objetivo para que este modelo sirva para predecir juicios humanos sobre el objetivo de la persona en un contexto muy sencillo. ¿Qué necesitas saber sobre un objetivo? Intentamos construir modelos que describan ese conocimiento.
Eso es muy distinto a hacer que un ordenador analiza millones de ejemplos para encontrar un patrón.
Exacto. No estamos hablando de big data, sino de describir la estructura del conocimiento. Siempre se han visto como opuestos: quienes quieren mayores series de datos y quienes quieren las estructuras de conocimiento adecuadas. Mi impresión es que ahora mismo hay mucho más terreno intermedio. Lo que antes se consideraban tradiciones opuestas en el mundo de la inteligencia artificial, ahora deberían verse como complementarias, en las que intentas averiguar representaciones probabilísticas y aprender de los datos.
Pero la perspectiva de replicar la cognición social en un ordenador parece muy lejana, ¿no? Aún no comprendemos cómo lo hace el cerebro.
Es bastante probable que no lo comprendamos mientras yo viva, y eso está bien, porque significa que tengo mucho trabajo por hacer. Mientras, hago cualquier cosa que parezca que vaya a dar lugar a un poco de progreso instrumental hacia ese objetivo mayor.

miércoles, 18 de junio de 2014

Explican por qué el autismo es preferentemente masculino (ABC SALUD)

¡Otra teoría más que culpa a las madres...y van...!...Y otra cosa, ¿qué ocurre con las niñas con autismo?, ¿qué hormonas son las que les afectan para desarrollar el Trastorno de Espectro Autista?



Los niños con trastono del espectos autista están expuestos a niveles elevados de hormonas esteroides en el líquido amniótico

Explican por qué el autismo es preferentemente masculino
Los niños que desarrollan autismo podrían haber estado expuestos durante el embarazo a niveles elevados de algunas hormonas, como la testosterona, la progesterona y el cortisol asegura una investigación realizada por investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y el Instituto Statens Serum en Copenhague (Dinamarca). El hecho de haber estado expuestos a cantidades elevadas de estas hormonas en el útero podría ayudar a explicar por qué el autismo es más común en hombres que en mujeres, aunque no parece ser útil para la detección de la enfermedad. El estudio se publica en «Molecular Psychiatry».
El autismo es un trastorno complejo que afecta a la capacidad del niño para pensar, comunicarse, interactuar socialmente y aprender. Afecta más a los hombres que a las mujeres -80% de todos los niños afectados son varones-.
El equipo, dirigido por el profesor Simon Baron-Cohen y el Dr. Michael Lombardo, de Cambridg, y Bent Nørgaard-Pedersen, de Dinamarca, ha analizado 19.500 muestras de líquido amniótico almacenados en un biobanco danés de individuos nacidos entre 1993 a 1999. El líquido amniótico rodea al bebé durante el embarazo y se recoge cuando algunas mujeres deciden hacerse una amniocentesis, alrededor de 15 a 16 semanas de embarazo. Esto coincide con un período crítico para el desarrollo temprano del cerebro y la diferenciación sexual y, por lo tanto permite a los investigadores tener acceso a esta importante ventana en el desarrollo fetal.
Así, los investigadores identificaron muestras de líquido amniótico de 128 varones diagnosticados posteriormente con un trastorno del espectro autista y combinaron dichos datos con información de un registro central de todos los diagnósticos psiquiátricos en Dinamarca.

Hormonas sexuales

Los investigadores analizaron 4 hormonas esteroides sexuales claves en el líquido amniótico: la progesterona, la 17α-hidroxi - progesterona, androstenediona y la testosterona. También analizaron el cortisol esteroide. Y encontraron que los niveles de todas las hormonas esteroideas estaban muy asociadas entre sí, pero lo más importante es que el grupo diagnosticado de autismo, en general, tenía niveles más altos de todas las hormonas, en comparación con un grupo masculino de desarrollo típico.
Para Baron-Cohen «este es uno de los marcadores biológicos no genéticos más tempranos identificados en los niños que llegan a desarrollar autismo. Aunque ya sabíamos que la testosterona prenatal elevada se asociaba con un desarrollo social y de lenguaje más lento, una mayor capacidad de atención a los detalles y rasgos autistas, ahora, por vez primera, hemos demostrado que estas hormonas esteroideas están elevadas en niños con diagnóstico clínico de autismo. Debido a que algunas de estas hormonas se producen en cantidades mucho más altas en hombres que en mujeres, esto puede ayudar a nos explicamos por qué el autismo es más común en los hombres» .
En su opinión, estos resultados son especialmente llamativos «ya que se encuentran en todos los subgrupos del espectro del autismo: síndrome de Asperger, autismo clásico o un trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Ahora queremos probar si el mismo hallazgo se encuentra en las mujeres con autismo».

Desarollo cerebral

Por su parte Lombardo piensa que los datos tienen implicaciones muy importantes sobre los «mecanismos biológicos tempranos que alteran el desarrollo del cerebro en el autismo», pero también muestran «una ventana importante en el desarrollo del feto, cuando estos mecanismos ejercen sus efectos».
Y añade Lombardo: «Nuestro descubrimiento encaja muy bien con otros hallazgos recientes que ponen de relieve al período prenatal de alrededor de 15 semanas de gestación como un período clave en importantes mecanismos de riesgo genético para el autismo». Aunque Baron-Cohen advierte que «estos resultados no deben ser tomados como una razón para tratar de bloquear las hormonas esteroideas como un posible tratamiento, ya que esto podría tener efectos secundarios no deseados y pueden tener poco o ningún efecto en el cambio de los efectos potencialmente permanentes que las hormonas esteroides fetales ejercen durante las primeras etapas fundamentales del desarrollo del cerebro».
Y tampoco, añade, «se deben tomar estos resultados como una prueba de detección prenatal prometedora. El valor de los nuevos resultados radica en la identificación de los mecanismos biológicos claves durante el desarrollo fetal que podrían jugar un papel importante en el desarrollo del cerebro en el autismo atípico».

Evidencias

Lo cierto es que cada vez hay evidencias de que el autismo comienza durante el embarazo. Hace unos meses un trabajo publicado en «The New England Journal of Medicine» sugería la presencia de señales en el cerebro de un feto de que el autismo se está desarrollando. El estudio era el primero que mostró una evidencia clara y directa de que el autismo comienza durante el embarazo. «A pesar de que el autismo es un trastorno del desarrollo cerebral, hasta ahora la investigación no ha identificado una lesión consistente o causal», señaló Thomas R. Insel, director del Instituto de la Salud Mental de EE.UU.

domingo, 15 de junio de 2014

Temple Grandin: Una mente fascinante (Vívelo Hoy)




Mi referente, la gran Temple Grandin...mi ejemplo
Temple Grandin. GETTY
CHICAGO- Como toda una protagonista del género del cine western, a la doctora Temple Grandin no es de las que se anda con rodeos.  Vestida como tal, se presenta: Camisa negra bordada con motivos vaqueros, un pañuelo al cuello y algunos distintivos con imágenes de vacas, se presentó el 21 de mayo en  junto a su madre, Eustacia Cutler, en el evento titulado “Different Kinds of Minds”, en la universidad Northwestern en Evanston.
Grandin además de ser profesora, es autista. nació el 29 de agosto de 1947 en Boston, Massachusetts. Cuando era niña, no podía hablar. Su existencia silenciosa era interrumpida por un balanceo rítmico y ataques ocasionales de gritos y golpes.
Contradiciendo todas las ideas pesimistas y alentada por doctores y familiares, Grandin logró darle la vuelta al autismo y tiene los títulos de zoóloga, etóloga, y profesora de la Universidad Estatal de Colorado.
Se doctoró en Ciencia Animal en la Universidad de Illinois y es autora de varios libros como “Thinking in Pictures” o “Unwritten Rules of Social Relationships”, esto gracias a su pensamiento visual y mente sistematizada, ambas características del autismo.
En 2010, HBO produjo una película inspirada en su vida y protagonizada por Claire Danes. Ese mismo año fue nombrada “heroína” en la revista Time.
Grandin es además oradora. Comparte sus experiencias con padres y educadores sobre el tema, convirtiéndose de esa forma en activista sobre este trastorno neurológico.
Antes de su charla en Northwestern, aceptó conceder una entrevista para hablar de lo que considera son los pasos clave que se deben tomar para ayudar a los niños en algún grado del espectro autista.
¿Cuál considera es la primera señal a la que los padres deben prestar atención y qué se debe hacer?
Si tienes un niño y a los dos años no habla, ahí hay problemas. Hay que empezar a realizar pequeñas cosas. Enseñarle a tomar tiempos. Lo peor que puedes hacer,  es no hacer nada, porque tienes que empezar a trabajar con ese niño. no puedes esperar un año a que lo diagnostiquen (con autismo).
¿Qué abarca el espectro autista?
El espectro de autismo va desde alguien como (Albert) Einstein, los genios de las computadoras y los niños con un grado severo de autismo. Lo primero es trabajar con aquellos niños que no hablan para que desarrollen su lenguaje. La otra cosa del autismo es que hay niños que son retraídos, son listos, pero simplemente son retraídos y les tienes que enseñar habilidades sencillas para interactuar socialmente como saludar. El espectro autista es muy amplio, desde un niño que no puede vestirse solo hasta aquellos que ni siquiera tienen retraso de lenguaje. Lo que se debe hacer con ellos es tenerlos en actividades en las que ellos demuestren interés, ya sea actividades deportivas, musicales, artísticas. Cada niño es diferente. En mi caso, comencé a trabajar en arte desde muy joven. Otra cosa que se puede hacer es involucrar a los niños en trabajos simples, como sacar a pasear al perro del vecino, es importante que aprendan del sentido de la responsabilidad.

En su caso, piensa en imágenes. Como si fuera una búsqueda de imágenes en Google. ¿Cómo es?
Esa es la manera en que mi mente es. Pienso en imágenes, si tú dices ‘manzana’, inmediatamente veo la manzana.

¿Qué ha aprendido de otros al compartir tu historia?
Que existen otros en el espectro del autismo que son pensadores más lógicos o matemáticos. En cualquier caso, la cosa más importante cuando se trabaja con niños autistas, es decirles las palabras de manera lenta, hacer énfasis en los sonidos fuertes de las palabras.

¿Cuál considera que es la idea más errónea del autismo?
Que es por una causa psicológica, y no lo es, que algunas de la mamás lo causan y eso no es cierto, es genético. No puedes controlarlo.

Algunos padres no pueden dedicarle la atención completa a sus hijos ya que tienen que trabajar. ¿Qué pueden hacer?
Las abuelas saben cómo trabajar con los niños. Algunas abuelas tienen la autoridad natural para hacerlo.

Pero algunas no tienen las herramientas, quizá.
Bueno, pueden comenzar con cosas básicas, como canciones de cuna, rimas. Con cosas básicas y simples se puede hacer mucho por los niños.
Cinco puntos clave
Temple Grandin mencionó estos pasos clave a la hora de ayudar a niños con autismo.
1. Si a los 2 años no hablan, hay que comenzar a incentivar su lenguaje.
2. Entender que el autismo tiene diferentes espectros.
3. Inscribirlos en actividades que sean de su interés.
4. Fomentar en ellos el sentido de la responsabilidad.
5. El autismo no es causado por nadie. Es genético.
-Más información sobre Temple Grandin en: www.grandin.com
-Sobre el autismo: www.autismspeaks.org

lunes, 9 de junio de 2014

Posibles causas de autismo (PrensaLibre.com)



Nuevamente, un estudio en el que aparecemos las madres como las "culpables" del autismo de nuestros hijos. Desde la teoría de la "madre nevera" hasta la actualidad son numerosas las teorías que nos culpan. Parece mentira que haya que decirlo, pero aún hay gente que, por inconsciencia o dinero, son capaces de culpar a una madre de que su hijo de dos años no la quiera abrazar.

-La llamada teoría de las ‘madres nevera’ la formuló en su libro ‘La fortaleza vacía’ (1967) el vienés Bruno Bettelheim (1903-1990). Filósofo de formación, popularizó la idea de que las causas del autismo no eran biológicas, sino que se debía única y exclusivamente al ambiente (unos padres ausentes y/o sobreprotectores). Bettelheim estuvo internado en los campos de Dachau y de Buchenwald simplemente por ser judío. De su experiencia recordaba como algunos de sus compañeros, incapaces de soportar su suerte, se retraían hasta el punto de parecer totalmente ajenos a los estímulos exteriores. Fue eso lo que le llevó a creer que el autismo era algo inducido por el ambiente. Pocas ideas absurdas han hecho más daño que ésta. Y lo peor es que se la inventó. Ninguno de sus compañeros de cautiverio recordaba nada de eso.

-Otros son los seguidores de Andrew Wakefield, defensor de la teoría de no vacunar a los niños. Aquí, desgraciadamente, encontramos entre sus seguidores a muchos padres que, de buena fe, creen que están haciendo lo mejor para sus hijos. Wakefield publicó en 1988 un artículo en la prestigiosa revista The Lancet en el que relacionaba el autismo con la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola). Pronto, con la prensa de su lado, nació el bulo de que un conservante que se utilizaba en las vacunas (el Timerosal) provocaba el trastorno. El pasado año, The Lancet retiró definitivamente el artículo (en 2004 ya lo puso en cuarentena tras una investigación de The Sunday Times). En enero de este año el British Medical Journal añadió que “se trató de un fraude deliberado en el que se engañó a los padres, se hicieron pruebas inconvenientes a los niños, se falsificaron resultados y se ocultaron deliberadamente intereses económicos”. En otras palabras, mintió por dinero (estaba a sueldo de un bufete de abogados antivacunas).

Teorías absurdas sobre el autismo (en realidad, Transtorno del Espectro Autista o TEA) las hay incontables, entre otras: ser madre primeriza "añosa" (anda que el nombrecito")...es decir, después de los 35 años; sufrir estrés; la polución de las grandes ciudades; comer muchas latas de atún, debido al mercurio que contiene; tener un nivel de  progesterona algo inferior a lo normal; haber "estimulado" demasiado al feto durante el embarazo...¡si hasta hay una teoría que dice que nuestros hijos con autismo son "Niños índigo", nombre utilizado en el contexto de la llamada «Corriente de la Nueva Era» o New Age para referirse a niños que representarían un estado superior de la evolución humana...Se cree que no tiene cura, pero se ha avanzado mucho sobre cómo actuar. Se sabe que si en 1988 había 1 afectado por cada 10.000 nacimientos hoy la cifra es de 1 por cada 150 (más que síndrome de Down, cáncer infantil y diabetes juntos). 


En fin, pasemos al artículo en cuestión:


Algunos niños con autismo podrían haber sido expuestos a niveles ligeramente elevados de ciertas hormonas en el útero, según un estudio reciente efectuado en Reino Unido.


Los investigadores encontraron que de 345 niños con y sin autismo, los que sufrían del trastorno tenían niveles elevados —en muestras almacenadas de su líquido amniótico— de cuatro hormonas sexuales, entre ellas la testosterona y la progesterona, y de cortisol, la hormona del estrés.
Los expertos dijeron que aún no está claro cómo interpretar los resultados, y que es importante establecer que el estudio no prueba queunos niveles hormonales elevados causaran autismo.
"Unos niveles elevados de esteroides podrían cambiar directamente la expresión de los genes en el cerebro", planteó Simon Baron-Cohen, investigador líder del estudio y quien dirige el Centro de Investigación sobre el Autismo de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido.
Por otro lado, apuntó, las elevaciones hormonales podrían ser resultado de algún otro factor desconocido.
EL TRASTORNO
Los trastornos del espectro autista se refieren a una variedad de alteraciones del neurodesarrollo, que se caracterizan por dificultades sociales, problemas de comunicación y conductas repetitivas. Se estima que uno de cada 68 niños de Estados Unidos ha sido diagnosticado con un trastorno autista, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), de ese país.
Para el estudio, los investigadores usaron muestras almacenadas de un gran grupo de mujeres danesas que se sometieron a una amniocentesis —extraer una pequeña cantidad de líquido de la bolsa que rodea al feto— entre 1993 y 1999.